El joven que vio en Ilunion la luz al final del túnel: "La discapacidad no nos impide trabajar"

El empleado de una lavandería de Valladolid relata las dificultades laborales que vivió y cómo encontró en Ilunion la estabilidad y el apoyo que buscaba

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El joven que vio en Ilunion la luz al final del túnel: "La discapacidad no nos impide trabajar"
El autor esAlejandro De Grado Viña
Alejandro De Grado Viña
Lectura estimada: 3 min.

Jefferson Arboleda Grijalba tenía 14 años cuando dejó Colombia para viajar a Valladolid, donde le esperaba su padre. Apenas 365 días más tarde, recibió un diagnóstico que cambiaría su vida: una discapacidad intelectual. Quince años después, y tras varios empleos marcados por la incertidumbre y experiencias negativas, asegura haber encontrado su lugar en Ilunion, donde lleva casi siete años trabajando en una lavandería industrial.

En una entrevista concedida a TRIBUNA, Arboleda hace balance de un recorrido en el que la educación, la perseverancia y el apoyo recibido han sido determinantes. "Cuando me diagnosticaron la discapacidad, los profesores siempre intentaron ayudarme. Fueron muy buenas personas conmigo y querían que me sintiera lo mejor posible", recuerda. Él estudió la ESO en el colegio Compañía de María, ubicado en la calle Juan Mambrilla, donde no se han olvidado de él.

El trabajador explica que el cambio de país respondió a la búsqueda de oportunidades. "En muchos países latinoamericanos, si no tienes experiencia, no te dan la oportunidad de aprender un oficio. Aquí, en Valladolid, he encontrado esa posibilidad", afirma.

Tras finalizar la ESO, realizó varios cursos de formación profesional y comenzó un recorrido laboral que fue complicado, ya que se encontró varios obstáculos por el camino que tuvo que lidiar. Trabajó en la agricultura, posteriormente como ayudante de mantenimiento en un hotel y pasó por otras empresas donde, según relata, sufrió situaciones de inestabilidad. "Todas las experiencias, antes de llegar a Ilunion, no fueron buenas", resume.

Una oportunidad inesperada

El punto de inflexión llegó en 2019, cuando encontró una oferta de empleo de Ilunion en InfoJobs. Pese a no tener experiencia en lavandería, decidió enviar el currículum. "Pensaba que no me iban a llamar porque nunca había trabajado en una lavandería. Cuando recibí la llamada para hacer la entrevista no me lo creía", asegura.

Aquella oportunidad terminó convirtiéndose en un empleo estable que mantiene desde entonces. El próximo 4 de agosto, de hecho, cumplirá siete años desde que firmó aquel contrato inolvidable con Ilunion, a la que considera su casa. "Estoy muy contento. Si surge algún problema, intentan solucionarlo de la mejor manera posible", explica.

Arboleda destaca especialmente el respaldo recibido por parte del director de Ilunion, Alberto Durán, quien conoce, de primera mano, que el padre del joven empleado padece Parkinson desde hace tres años. La empresa, por esa razón, adaptó su jornada para facilitar la conciliación familiar. "Les expliqué la situación de mi padre y me hicieron fijo de mañana. Si necesito acompañarle al médico, me dicen que vaya sin problema", asegura, al tiempo que agradece las facilidades que Alberto le puso desde el primer momento.

"La sociedad sigue teniendo muchos prejuicios"

Antes de incorporarse a Ilunion, también intentó acceder a un puesto como vendedor de cupones de la ONCE, pero no lo consiguió, como tampoco haber cumplido su sueño, que era estudiar Auxiliar de Enfermería. Con el paso de los años, Jefferson considera que la responsabilidad que exige esa profesión no encaja con sus capacidades actuales.

Aun así, lejos de verlo como una derrota, asegura sentirse satisfecho con el camino recorrido. De hecho, lanza una reflexión sobre la percepción que todavía existe hacia las personas con discapacidad intelectual. "La discapacidad tampoco nos perjudica para trabajar; es la sociedad la que muchas veces nos ve como si fuéramos un caso perdido o no sirviéramos para nada", sostiene.

En su opinión, todavía persisten demasiados prejuicios. "Estamos en el siglo XXI y mucha gente sigue pensando que una persona con discapacidad es inútil. Yo creo que, muchas veces, quien tiene más dificultades demuestra incluso más capacidad de superación", defiende.

Por ello, anima a quienes han recibido un diagnóstico similar al suyo a no renunciar al empleo ni a sus objetivos. "La discapacidad no tiene por qué impedirte trabajar. Lo importante es que te den una oportunidad", concluye un Jefferson que, por ahora, no pretende volver a Colombia, ya que Valladolid, de la mano de Ilunion, es el hogar que necesitaba para avanzar.

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