Construido entre los siglos XIII y XVI, este edificio de propiedad municipal se ha convertido en las últimas décadas en un referente turístico y cultural
Así es el castillo de Íscar que resistió el asedio de las llamas
Construido entre los siglos XIII y XVI, este edificio de propiedad municipal se ha convertido en las últimas décadas en un referente turístico y cultural
La jornada del 14 de julio será recordada durante mucho tiempo en la localidad vallisoletana de Íscar. Y no precisamente por la victoria de España frente a Francia en el mundial. En pocos minutos, se desató el infierno en los aledaños de su castillo, esa imponente fortificación construida entre los siglos XIII y XVI. Si antaño tuvo que repeler y resistir los ataques de las huestes enemigas, este martes le tocó luchar contra el fuego.
Las llamas consumieron rápidamente el bar y el centro de recepción de visitantes, ambos construidos en madera y ubicados en el patio de armas del recinto fortificado. Unas dependencias que aún no se habían inaugurado y que, ahora, deberán ser reconstruidas. Afortunadamente, el castillo no sufrió otros daños de consideración. Este histórico edificio, erigido en el cerro conocido como La Cotarra, está rodeado de pinares; unas faldas de altozano que ahora lucen completamente calcinadas.
Historia de una fortaleza inexpugnable
Pero ¿cómo es el castillo de Íscar? Hace unos meses, en Tribuna Valladolid -concretamente en la sección Castillos que hablan-, recorríamos este histórico edificio. Sus orígenes son inciertos, aunque podrían remontarse al siglo XIII, al menos en lo que respecta a los restos de la muralla original y a la estructura interna de la torre. Además, dispuso de un foso excavado en la roca caliza para favorecer su defensa.
Ya en el siglo XV se reforzó todo el recinto y la torre del homenaje. Se creó un cuerpo de cubos a modo de barbacana y se remató la obra con los escudos de don Pedro de Zúñiga y Avellaneda y de su esposa, doña Catalina de Velasco y Mendoza, segundos condes de Miranda, señores de la villa y grandes impulsores de la reforma de la fortaleza.
En el siglo XVI se construyó una robusta columna central para evitar la ruina de la torre y sostener la bóveda de crucería. Hoy en día se puede contemplar esta genuina fábrica, que le otorga su especial apariencia al conjunto.

Del olvido a icono cultural
El olvido y la ruina se apoderaron del castillo en los siglos posteriores. Los condes perdieron sus derechos y privilegios, y todas sus propiedades quedaron repartidas entre herederos y otros compradores. Fue en 1989 cuando una familia de la localidad compró el castillo. Dos años más tarde, el Ayuntamiento adquirió todo el conjunto fortificado por un precio de 78.000 pesetas.
Gracias a una cuantiosa intervención y a un plan director, comenzó la reconstrucción de todo el recinto. Desde hace algunos años, su uso está destinado al turismo y la cultura. Sus gruesos muros acogen cada año a centenares de visitantes que pueden subir hasta lo alto de la torre del homenaje, pero también celebran conciertos __EMDASH__como el de Músicas Viajeras o el ciclo de veladas en los castillos de la Diputación__EMDASH__, obras de teatro, visitas teatralizadas, actividades infantiles como 'Construye y defiende tu castillo' e, incluso, bodas civiles.
El alcalde de la localidad, José Andrés Sanz, reconocía en aquel reportaje de Tribuna que el castillo de Íscar "es un buque insignia, nuestra identidad como municipio, y nos sentimos muy orgullosos de él".
Afortunadamente, la estructura de esta gran edificación histórica no ha sufrido daños graves y el castillo podrá seguir siendo el santo y seña de la villa maderera. Una vez más, cumplió su función y resistió el asedio.

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