De Valladolid a la élite de la coctelería: la historia de Raquel Álvarez, la joven que conquista España copa a copa

"No se trata únicamente de mezclar bebidas. Un cóctel puede emocionar igual que un gran plato", resume la vallisoletana

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De Valladolid a la élite de la coctelería: la historia de Raquel Álvarez, la joven que conquista España copa a copa
Raquel Álvarez, la vallisoletana que ha entrado entrar en la lista de los 100 Jóvenes Talentos de la Gastronomía 2026. Fotografía difundida por la Asociación de Hostelería.
El autor esAlejandro De Grado Viña
Alejandro De Grado Viña
Lectura estimada: 5 min.
Última actualización: 

Con tan solo 29 años, la vallisoletana Raquel Álvarez Marbán ha irrumpido con fuerza en uno de los sectores más competitivos de la gastronomía. En apenas año y medio ha pasado de consolidar su carrera en algunas de las barras más prestigiosas del país a proclamarse campeona de España del concurso Artisans of Taste by Ron Diplomático 2026, ser finalista europea del Flor de Caña Challenge 2025 y entrar en la lista de los 100 Jóvenes Talentos de la Gastronomía 2026, un reconocimiento reservado a las grandes promesas de la cocina.

Pero detrás de los premios hay una historia de cambios, decisiones valientes y muchas horas de trabajo. Porque la carrera de Raquel nunca estuvo escrita entre cocteleras, destilados y cristalería.

Del aula universitaria a la barra de un bar familiar

Raque comenzó los estudios universitarios de Nutrición y Psicología convencida de que su vida profesional seguiría ese camino. Sin embargo, una circunstancia familiar cambió por completo sus planes.

Empezó a trabajar en el Bar Kalathos, el negocio que sus padres regentan en Valladolid desde hace casi cuatro décadas. Lo que inicialmente parecía una ayuda temporal terminó despertando una vocación inesperada.

Tras la barra descubrió que la hostelería era mucho más que servir consumiciones. Había creatividad, trato con el cliente, técnica y una capacidad casi artística para crear experiencias. Aquello terminó atrapándola.

Apostar por la formación para crecer

Lejos de acomodarse en el negocio familiar, Raquel entendió muy pronto que necesitaba salir de su zona de confort si quería crecer profesionalmente.

Hizo las maletas rumbo a San Sebastián para cursar Dirección de Sala en el Basque Culinary Center, una de las escuelas gastronómicas más prestigiosas del mundo. Mientras estudiaba trabajó en Akelarre, el restaurante de Pedro Subijana, donde descubrió que la coctelería podía situarse al mismo nivel creativo que la alta cocina.

Fue allí, de la mano del reconocido bartender Patxi Troitiño, donde comprendió que un cóctel podía contar historias. "No se trata únicamente de mezclar bebidas. Un cóctel puede emocionar igual que un gran plato", resume esa filosofía que desde entonces guía toda su carrera.

Madrid, el gran salto

Después llegó Madrid. Su paso por StreetXO, el rompedor concepto gastronómico de Dabiz Muñoz, supuso un punto de inflexión. Allí aprendió una forma de trabajar marcada por la creatividad, la intensidad y la búsqueda constante de la excelencia.

También estuvo en BiBo, del grupo de Dani García, donde profundizó en una coctelería estrechamente vinculada al producto, la cocina y las técnicas gastronómicas. Posteriormente, asumió la responsabilidad de segunda jefa de barra en el Club Financiero Génova, donde siguió desarrollando una propuesta basada en la innovación, el servicio y el perfeccionamiento técnico.

El cóctel que la convirtió en campeona de España

El gran reconocimiento llegó este año. Raquel se proclamó campeona nacional del concurso Artisans of Taste by Ron Diplomático 2026, una competición que pone a prueba la creatividad de algunos de los mejores bartenders del país.

El desafío era claro: crear un cóctel cuyo protagonista fuera el cacao apostando además por el aprovechamiento integral del producto. La vallisoletana presentó una propuesta que combinaba técnica, sostenibilidad y narrativa gastronómica.

Su elaboración unía ron Diplomático con un cordial de granada y cacao salado, un milk wash elaborado con manteca de cacao, una espuma de granada y unas chocolatinas elaboradas a partir del mucílago del cacao, utilizando prácticamente todas las partes del fruto para minimizar el desperdicio. El resultado convenció al jurado por su equilibrio, originalidad y capacidad para transformar un cóctel en una auténtica experiencia gastronómica.

Pero detrás de esa copa hubo meses de investigación. Raquel dedicó incontables horas a estudiar ingredientes, probar combinaciones y perfeccionar técnicas hasta conseguir que cada elemento tuviera un sentido dentro del conjunto.

Mucho más que un premio

Ese triunfo se sumó a otro importante reconocimiento: haber sido seleccionada entre los 100 Jóvenes Talentos de la Gastronomía 2026, una distinción que identifica a los profesionales llamados a liderar el futuro del sector.

Sin embargo, para Raquel los galardones son solo una consecuencia del trabajo diario. Dedica gran parte de su tiempo libre a estudiar, leer publicaciones especializadas, investigar nuevas técnicas y conocer ingredientes de todo el mundo. De hecho, quiere seguir creciendo. Porque entiende la coctelería como una disciplina viva, en constante evolución y capaz de dialogar con otras expresiones creativas como la moda, el arte o la música.

"Nuestro trabajo consiste en hacer feliz a la gente"

Pese a la sofisticación que rodea la alta coctelería, Raquel mantiene una visión muy sencilla de su profesión: "Nuestro trabajo consiste en hacer feliz a la gente. Formamos parte de momentos únicos, de celebraciones y de recuerdos que muchas personas conservarán toda la vida".

Esa idea conecta directamente con lo que aprendió siendo niña: que la hostelería es, ante todo, cercanía y atención al cliente. Una enseñanza que sigue marcando su forma de entender cada servicio.

El valor de salir de casa

Abandonar Valladolid para empezar desde cero, primero en San Sebastián y después en Madrid, no fue una decisión fácil. No conocía a nadie y tuvo que construir su carrera paso a paso. Sin embargo, hoy considera que aquel salto fue imprescindible.

"No hay que tener miedo a cambiar cuando sabes que es el camino que quieres seguir", afirma. Esa capacidad para asumir riesgos forma parte de una generación de profesionales que entiende la movilidad y la formación continua como herramientas imprescindibles para evolucionar.

Un sueño con acento vallisoletano

Aunque desarrolla su carrera fuera de Castilla y León, Raquel nunca ha perdido el vínculo con su ciudad. El Bar Kalathos sigue siendo su referencia y el lugar donde aprendió los valores que hoy intenta trasladar a la alta coctelería.

Por eso no esconde cuál es uno de sus grandes objetivos. Algún día quiere regresar para abrir su propio establecimiento y crear un proyecto personal donde pueda reunir toda la experiencia acumulada durante estos años.

Brindar por el esfuerzo

En una profesión donde la creatividad suele acaparar los focos, Raquel Álvarez reivindica otros ingredientes menos visibles: disciplina, estudio, constancia y tranquilidad. Su historia demuestra que el talento necesita formación y que las oportunidades llegan para quienes están dispuestos a salir de su zona de confort.

Raquel tiene toda la vida por delante para demostrar que, cuando la pasión se mezcla con el esfuerzo, el resultado siempre merece un brindis.

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