Valladolid triplica en cinco años el consumo de los nuevos fármacos para adelgazar

Ozempic, Rybelsus y Trulicity disparan su uso en la provincia, que lidera Castilla y León en número de dispensaciones, con más de 61.000

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Valladolid triplica en cinco años el consumo de los nuevos fármacos para adelgazar
Ozempic (Foto: Ical)
El autor esRebeca Pasalodos Pérez
Rebeca Pasalodos Pérez
Lectura estimada: 3 min.

Valladolid se ha convertido en la provincia de Castilla y León con mayor consumo de los nuevos medicamentos para adelgazar. Las farmacias vallisoletanas dispensaron durante 2025 un total de 61.110 envases de Ozempic, Rybelsus y Trulicity, frente a los 18.397 registrados en 2021, lo que supone multiplicar por 3,3 su utilización en apenas cinco años y alcanzar un incremento del 232 por ciento.

Los datos de la Consejería de Sanidad, recabados por Ical, reflejan una evolución ascendente y continuada en la provincia, que concentra el mayor volumen de dispensaciones de toda la Comunidad. El crecimiento de Valladolid se enmarca en una tendencia generalizada en Castilla y León, donde el consumo de estos tratamientos ha pasado de 86.635 envases en 2021 a 275.067 en 2025, un 217,5 por ciento más.

Detrás de este aumento se encuentra el auge de los agonistas del receptor GLP-1, una nueva generación de medicamentos desarrollados inicialmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2 y que han revolucionado el abordaje de la obesidad. La popularización de fármacos como Ozempic, Rybelsus o Trulicity, impulsada por sus resultados en la pérdida de peso, ha convertido estos tratamientos en uno de los grandes fenómenos sanitarios de los últimos años.

La semaglutida, principio activo de Ozempic y Rybelsus, ha sido una de las grandes protagonistas de esta transformación. Su elevada demanda llegó a provocar problemas de suministro en distintos países, incluida España, durante los años de mayor expansión de estos medicamentos.

Precisamente desde Valladolid, el jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico Universitario, profesor de la Universidad de Valladolid y coordinador del Grupo de Nutrición de la Sociedad Castellano-Leonesa de Endocrinología, Diabetes y Nutrición (SCLEDYN), Daniel de Luis Román, considera que estos fármacos representan "uno de los avances farmacológicos más relevantes de los últimos años" en la lucha contra la obesidad.

Según explica, estos tratamientos también han contribuido a cambiar la percepción de una enfermedad que va mucho más allá de los hábitos alimentarios. "No es simplemente una cuestión de voluntad, sino una enfermedad crónica, compleja y multifactorial", señala. En este sentido, destaca que los medicamentos ayudan a corregir alteraciones relacionadas con el apetito y la saciedad, facilitando que muchos pacientes logren resultados que antes eran difíciles de alcanzar únicamente con dieta y ejercicio.

No obstante, el especialista advierte de que su éxito "no debe interpretarse como una solución única frente a la obesidad". A su juicio, siguen siendo necesarias políticas de prevención, educación nutricional, promoción de la actividad física y abordajes multidisciplinares que incluyan apoyo médico, nutricional y psicológico.

Además, rechaza que puedan considerarse "inyecciones milagro". "No son medicamentos para adelgazar rápido ni para sustituir una alimentación saludable", subraya. Su uso está indicado para pacientes con obesidad o sobrepeso asociado a patologías como diabetes, hipertensión, apnea del sueño o elevado riesgo cardiovascular, siempre bajo supervisión médica.

Aunque permiten pérdidas de peso significativas y mejoran numerosos parámetros metabólicos y cardiovasculares, recuerda que la obesidad es una enfermedad crónica y que parte del peso perdido puede recuperarse al abandonar el tratamiento si no se consolidan hábitos saludables. Asimismo, insiste en que estos fármacos no están exentos de efectos adversos, principalmente digestivos, por lo que su utilización debe realizarse con seguimiento profesional.

Con 61.110 envases dispensados en 2025, Valladolid se sitúa por delante de León (51.160) y Salamanca (48.221), consolidándose como la provincia con mayor uso de estos tratamientos en Castilla y León.

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