LaLupe Bar, más de una década siendo refugio, fiesta y libertad en Valladolid

Gabi, cogerente del local, repasa casi 30 años de hostelería vinculada al colectivo LGTBI y reivindica un espacio"abierto a todo el mundo menos a los intolerantes"

imagen
LaLupe Bar, más de una década siendo refugio, fiesta y libertad en Valladolid
Gabi, de LaLupe Bar.
El autor esMiguel Ángel  Fernández
Miguel Ángel Fernández
Lectura estimada: 5 min.
Última actualización: 

Hay lugares que trascienden la condición de bar. Espacios que terminan convirtiéndose en punto de encuentro, refugio emocional, escenario de historias compartidas y, para muchos, en una segunda casa. En Valladolid, LaLupe Bar lleva más de una década ocupando ese papel. Sus paredes han visto desfilar generaciones, amistades, artistas, noches inolvidables y también momentos difíciles. Todo ello bajo una filosofía que su cogerente, Gabi, resume con sencillez: "Es un bar para todo el mundo".

La historia de LaLupe, sin embargo, comenzó mucho antes de que el local abriera sus puertas hace 13 años. Detrás hay casi tres décadas de experiencia, activismo cotidiano y una manera de entender la hostelería que siempre ha buscado derribar barreras: "Nosotros llevamos 28 años abriendo bares en Valladolid. Este es el tercero que abrimos como espacio LGTBI, pero siempre tuvimos claro que queríamos un local abierto a todo el mundo", explica Gabi durante la conversación que sigue, atentamente, desde la barra, Luis, su pareja en los negocios y en la vida.

Su definición de LaLupe escapa de las etiquetas tradicionales: "Aquí cabe todo tipo de gente. Aceptamos a todo el mundo menos a los intolerantes. Esa gente no tiene cabida porque nuestra forma de vivir siempre ha sido abierta". La frase resume buena parte de la identidad de un establecimiento que ha conseguido atraer tanto al público del colectivo como a personas de cualquier edad, condición o procedencia. "Puedes encontrarte a una persona de 60 años y a un chaval de 18 descubriendo la vida. Se crea una atmósfera muy especial", asegura, en una entrevista con Tribuna Valladolid, con motivo del Orgullo LGTBI que se celebra el próximo domingo, 28 de junio.

De hecho, una definición que escuchó hace años sigue acompañándole: "Alguien dijo una vez que LaLupe era un oasis dentro de la ciudad. Me gustó tanto que muchas veces la utilizo porque creo que define muy bien lo que hemos construido".

De un sótano a la luz

Antes de LaLupe estuvieron el Noa y el Libertad 3, dos locales que marcaron una época en Valladolid. El primero era un pequeño establecimiento ubicado en el Paseo Zorrilla, escondido en un sótano. El segundo supuso una auténtica declaración de intenciones. "Veníamos de un local muy underground y decidimos salir a buscar la luz. No teníamos por qué ocultarnos de nadie ni de nada", recuerda.

A finales de los años noventa, cuando todavía no existían manifestaciones del Orgullo en la ciudad ni apenas espacios visibles para el colectivo, ellos apostaron por abrir un negocio a pie de calle, con desayunos, vermús, cafés y vida cotidiana."Queríamos que la gente descubriera que no somos monstruos, que no tenemos tres ojos ni tres piernas. Somos personas normales y queríamos normalizar nuestra presencia". Aquella filosofía sigue vigente casi treinta años después.

Un homenaje convertido en nombre

La apertura de LaLupe llegó tras un periodo especialmente difícil. La pérdida de una persona muy cercana obligó a Gabi y a su pareja y socio, Luis, a cerrar una etapa profesional y personal. Tras más de un año alejados de la hostelería, apareció el local actual casi por casualidad. "Nos costó muchísimo encontrar un espacio. No había movimiento de locales en la ciudad. Un día alguien nos habló de este sitio, vinimos a preguntar y así empezó todo".

El nombre tampoco fue una elección casual. La Lupe era una célebre cantante cubana que desarrolló gran parte de su carrera en Estados Unidos. Además, estaba estrechamente vinculada a los recuerdos de aquel amigo cuya pérdida marcó profundamente a los propietarios."Fue un homenaje. Una manera de mantener vivo su recuerdo. Él tenía una relación muy especial con Cuba, con los boleros y con la figura de La Lupe. Por eso decidimos llamarlo así".

La fórmula del éxito

Trece años después, el local sigue siendo una referencia de la noche vallisoletana. Gabi cree que la clave reside en algo tan sencillo como la cercanía."Nos preocupamos mucho por la gente. Nos gusta que exista una relación entre cliente y amistad. Mucha gente entra por la puerta y directamente dice: 'Ya estoy en casa'."

La programación constante también ha contribuido a consolidar esa identidad. Desde las populares noches de 'Hola, Mari Carmen' hasta los espectáculos dominicales de cabaret, pasando por fiestas temáticas, actuaciones drag y sesiones musicales. "Nunca paramos. Siempre estamos inventando cosas nuevas. Analizamos cada propuesta en equipo y decidimos entre todos qué puede funcionar". Actualmente, alrededor de quince personas, entre plantilla fija y artistas colaboradores, participan en la actividad del local.

Famosos entre la barra y el escenario

En más de una década han ocurrido infinidad de anécdotas. Algunas tienen nombres propios.

Gabi recuerda especialmente una noche en la que entraron por sorpresa la soprano Ainhoa Arteta, el escritor Boris Izaguirre y el bailarín Nacho Duato."Montaron un espectáculo increíble. Todo el mundo estaba alucinando y ellos se lo pasaron fenomenal".

No son los únicos rostros conocidos que han pasado por allí. La cantante Rozalén también apareció un domingo atraída por la fama de los espectáculos de LaLupe. "Vino con una amiga para ver uno de nuestros shows. Nos hizo mucha ilusión".

Del armario a la calle

Más allá de la hostelería, la conversación deriva inevitablemente hacia la evolución social que ha experimentado España en las últimas décadas. Gabi habla desde la experiencia de quien vivió una época muy distinta."Cuando tenía 20 años soñaba con vivir en un mundo donde pudiéramos convivir sin miedo. Parecía algo muy lejano".

Hoy observa con emoción escenas cotidianas que antes resultaban impensables: "Veo parejas de chicos o de chicas caminando de la mano por la calle y me emociona. Pienso: qué bonito, ojalá yo hubiera podido hacerlo cuando era joven".

Aunque reconoce los avances, también considera que todavía quedan desafíos pendientes: "No vamos a consentir ningún paso atrás. La gente del colectivo ha luchado mucho para llegar hasta aquí y seguimos siendo muy fuertes".

Mirando al futuro

Después de casi tres décadas detrás de las barras de Valladolid, Gabi continúa hablando de proyectos con la misma ilusión que al principio.

Reconoce que poco a poco se aleja de las largas noches de trabajo tras la barra, pero mantiene intacta la pasión por crear experiencias y programar actividades. El recuerdo del Covid sigue muy presente. Fueron momentos especialmente duros para el negocio, aunque también sirvieron para comprobar el cariño que la ciudad siente por LaLupe. "Los clientes nos ayudaron a superar el peor momento de nuestra historia. Nunca tendremos palabras suficientes para agradecérselo".

Por eso, cuando se le pregunta qué espera de los próximos años, la respuesta llega sin titubeos: "Lo que viene por delante es mucha ilusión. Si volviera atrás, volvería a hacerlo todo exactamente igual".

Treinta años después de aquel pequeño local escondido en un sótano, LaLupe sigue siendo mucho más que un bar. Es un espacio donde conviven generaciones, donde la diversidad se celebra con naturalidad y donde, como dice Gabi, cualquiera puede encontrar su lugar.

Más Info.

>

2 Comentarios

* Los comentarios sin iniciar sesión estarán a la espera de aprobación
usuario anonimo hace 1 horas
ENHORABUENA
0
usuario anonimo hace 1 horas
Qué maravilla de entrevista!
0
Más Info.

>

Mobile App
X

Descarga la app de Grupo Tribuna

y estarás más cerca de toda nuestra actualidad.

Mobile App