Del bolígrafo escrito con un alfiler a los micropinganillos: las chuletas se reinventan

Las autoridades educativas reclaman sistemas de radiofrecuencia capaces de detectar a estudiantes que usen teléfonos móviles o artilugios inteligentes para copiar

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Del bolígrafo escrito con un alfiler a los micropinganillos: las chuletas se reinventan
De los tradicionales bolígrafos bic a micropinganillos o aparatos inteligentes: las maneras de copiar evolucionan. TRIBUNA
El autor esJosé Ángel Gallego Vázquez
José Ángel Gallego Vázquez
Lectura estimada: 3 min.

¿Eres de los que copiabas en los exámenes? ¿Usabas ingeniosas chuletas? o ¿preferías ir de legal y estudiar? Seas de los unos o de los otros, seguro que alguna vez has estado tentado en un examen a echar un vistazo al compañero de al lado para comprobar una respuesta. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra... pero de ahí a gastarse la pasta en tecnología de vanguardia, más propia de una película de espías, va un trecho importante en el perspicaz mundo del copieteo.

Lo cierto es que los copiones han visto en la tecnología una aliada perfecta para reinventarse. Atrás quedan las rudimentarias chuletas escritas con milimétrica precisión con un alfiler sobre el plástico de los sempiternos bolis bic, especialmente para fórmulas matemáticas o químicas, o pequeñas hojas impresas con letras diminutas e incluso plastificadas que se escondían en la palma de la mano, bajo los folios, en la manga o en la silla. El ingenio de los alumnos que no querían estudiar era proporcional a su vaguería.

Un estudiante de entonces, ahora con hijos en edad de selectividad, narra que era habitual chuletas en forma de abanico que se colocaban bajo el pupitre con una chincheta. Estas giraban: "cuando no había moros en la costa, el semicírculo rodaba hacia fuera haciendo visible el contenido. Si el profesor se acercaba, no había más que volver a girar y la chuleta quedaba a buen recaudo debajo de la mesa".

"La verdad es que a veces tardábamos más en preparar todos estos sistemas que en estudiar", recuerda con una sonrisa. También los había más osados con una pequeña grabadora de las de entonces, en la que previamente se había registrado los temas del examen. El auricular se escondía por la manga del jersey y se rebobinaba o se avanzaba en función de lo que cayera en el examen. "Pero eso ya era para muy atrevidos, más que nada porque al rebobinar se hacía mucho ruido". Había muchos métodos: un papel en forma de acordeón, que ocupaba poco espacio, o un trozo de folio enrollado oculto en el interior de un bolígrafo. Los estuches, siempre que no estuvieran prohibidos en el examen, era buen lugar para esconder esas trampas y, lo más recurrente: anotaciones de última hora directamente sobre la piel.

Chuletas tecnológicas

Pero como todo cambia y se reinventa, los copiones han visto que las nuevas tecnologías pueden ser una gran ayuda. El móvil, ese instrumento, que vino para cambiar el mundo, también ha cambiado los exámenes. En la mayoría de los centros académicos está prohibido introducir  el smartphone en cualquier evaluación. Pero lo cierto es que muchos estudiantes burlan estas prohibiciones. Hoy en día con la ayuda de un móvil es muy fácil copiar en un examen. Incluso ayudados por la Inteligencia Artificial o con sistemas tan complejos como micropinganillos -prácticamente invisibles- que, por un precio razonable, los estudiantes introducen en sus oídos y, vía móvi, reciben las respuestas de cualquier cuestionario.

Incluso se han detectado gafas inteligentes capaces, en tiempo real, de enviar las preguntas a un compinche ubicado fuera o relojes inteligentes que también ayudan a copiar. Existen otros artilugios como bolígrafos electrónicos. La variedad de los nuevos sistemas tecnológicos es muy amplio y las autoridades educativas ya se han puesto manos a la obra para detectar todas estas trampas, especialmente en exámenes importantes como los de la PAU, oposiciones o del carné de conducir.

Detectores de radiofrecuencias en la PAU

En muchas comunidades autónomas se usarán detectores de radiofrecuencia que permitirán identificar la presencia de dispositivos electrónicos no autorizados en las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU). Según ha podido conocer Tribuna, de fuentes cercanas a la UVa, la Universidad de Valladolid también usará estos dispositivos para impedir que pueda copiarse.

Además, estará prohibido acceder a las aulas con teléfonos móviles, dispositivos de transmisión, audífonos o nanopinganillos, tablets y ordenadores, gafas inteligentes, cámaras, relojes y gafas inteligentes. El objetivo es garantizar la igualdad de condiciones de todos los alumnos y la igualdad de mérito y capacidad de los alumnos que se examinarán los días 2, 3 y 4 de junio. Los sistemas de control serán exahustivos, pero ya se sabe que el ingenio de los copiones para burlar las prohibiciones es aún mayor.

 

 

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