El salmantino se impuso a Mario Navas en un certamen en el que falló el ganado. Sergio Rodríguez y Jarocho se fueron de vacío
Un oportuno Diosleguarde aprovecha la oportunidad en Valladolid
El salmantino se impuso a Mario Navas en un certamen en el que falló el ganado. Sergio Rodríguez y Jarocho se fueron de vacío
A la corrida de la oportunidad le faltó la materia prima. Los toros salmantinos de El Pilar aguaron una interesante iniciativa que contó con cuatro toreros muy diferentes, con conceptos artísticos diversos y con muchas ganas de triunfo. Pero el encierro no ayudó, muy blando y rozando la invalidez, algunos. Aún así, la tarde fue entretenida y tuvo muchas aristas.

Ganó Manuel Diosleguarde porque es un torero más hecho, más valiente y porque, a decir verdad, tuvo la suerte de su parte al pechar con el lote más potable de la tarde, especialmente en su segundo astado que no rodó por los suelos.
Trenzaron el paseíllo cuatro toreros jóvenes de la tierra: Manuel Diosleguarde (Salamanca), Sergio Rodríguez (Ávila), Jarocho (Burgos) y Mario Navas (Valladolid). Tras la lidia de un morlaco por coleta, un jurado -compuesto por aficionados, críticos taurinos y profesionales- decidían que los dos finalistas fueran Diosleguarde y Navas, quienes se enfrentaban a los dos últimos astados del encierro, a modo de final del concurso.
Manuel Diosleguarde, poderoso

Debutaba en Valladolid el salmantino Manuel Diosleguarde y llegaba con la moral por las nubes, tras su buena actuación en Madrid ante el encierro de La Quinta.
Tuvo una intervención muy entonada toda la tarde, en el quinto solo le faltó el acierto con el descabello. Porque la faena fue vibrante y tuvo un cierto tono emocionante, especialmente cuando fue volteado hasta en dos ocasiones: en un quite por chicuelinas donde se salvó milagrosamente de la cornada y cuando se volcó en el morrillo y salió prendido, viviéndose instantes de pánico. Afortunadamente salió ileso de ambos percances.
Antes había derrochado garra y raza con un toro con muchas teclas, más ofensivo por delante y que al contrario que sus hermanos, se mantuvo en pie y permitió al salmantino desplegar su toreo. Brindó a sus compañeros de cartel y buenas fueron las dos primeras series, una al natural y otra sobre la diestra. Muletazos hondos, largos, poderosos de mano baja. Cimentó el trasteo en la solvencia, la voluntad y el conocimiento de los terrenos. Le sobró valor al salmantino en la última fase de la faena donde acortó las distancias y terminó con circulares. El espadazo no fue efectivo y el fallo con el descabello. El premio se quedó en una vuelta al ruedo que, a la postre, le servía para llevarse el concurso y ganarse un puesto en la feria septembrina de la Virgen de San Lorenzo.
En su primero, fue todo voluntad el joven diestro ante un toro que no acabó de romper y que salía de los muletazos con la cara alta, aunque sin malas intenciones.
Estuvo firme Diosleguarde con una serie meritoria sobre el pitón derecho de muletazos largos. La faena no acabó de romper y el salmantino dibujó algunos naturales de buen trazo, pero sin demasiada ligazón y de uno en uno. Mató de dos estocadas, la primera atravesada. No concedió el palco, con buen criterio, el trofeo y Manuel Diosleguarde paseó una vuelta al ruedo que rompía el hielo en una tarde de oportunidades.
Mario Navas, desigual

Era la tercera corrida de toros de Mario Navas desde que el vallisoletano se doctorase en el Coso de Zorrilla en septiembre de 2024. A pesar de la inactividad, Navas se mostró solvente y con un cierto regusto en su primero. Y eso que el del Pilar no ayudó y perdió las manos en varias ocasiones. Se desplomó en el caballo, pero el vallisoletano lo mimó, siempre a media altura, sin obligarlo. Con el capote dejó cuatro verónicas de bello esbozo y una media muy torera. Tras el brindis al alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, comenzó Navas su faena de rodillas con ayudados por alto. Pudo dejar algunos pasajes de su concepto, clásico y puro, y especialmente buenos fueron algunos naturales que tuvo que ligar de uno en uno. Dejó su sello Navas en un actuación que gustó a su público que, a pesar del pinchazo, le premió con una oreja, un punto generosa. No obstante, Mario se ganaba por méritos propios su pase a la final de la corrida de la oportunidad.
No fue su mejor actuación la del sexto. Un toro con peligro, que cabeceó cada muletazo y hacía imposible la ligazón y el lucimiento. Estuvo inseguro el vallisoleatano que poco o nada pudo hacer en un trasteo lleno de enganchones. Lo mejor, el inicio con doblones con mucho sabor. Estuvo habilidoso con la espada y fue un digno finalista.
Sergio Rodríguez, buen concepto
A Sergio Rodríguez y a Jarocho no se les pudo ver demasiado, aunque dejaron la impronta de su toreo. El abulense mostró su buen concepto mientras que le dejó Sonajerillo, un toro que se acabó afligiendo, muy despistado en los primeros tercios de la lidia. El joven torero de Ávila se gustó a la verónica, especialmente en dos lances y el remate con una larga. El inicio de hinojos fue emotivo, con el astado metiendo la cara con codicia, aunque solo durase dos series. Lo intentó por todos los medios el de Ávila, e incluso recetó algunos muletazos con empaque. Volvió a echarse rodilla en tierra y cerró un largo trasteo con manoletintas, pero el fallo a espadas lo dejó sin premio y sin final. Saludó una ovación Sergio Rodríguez.
Jarocho, inédito
No tuvo suerte Jarocho ni casi oportunidad. Pechó con un marmolillo de El Pilar al límite de la invalidez, que perdió las manos en repetidas ocasiones. Voluntarioso, muy voluntarioso, exprimiendo lo poco (casi nada) que tenía el colorado. El burgalés fue robando muletazos, cuidando mucho la altura de la muleta y cruzándose al pitón contrario, de uno en uno. También falló con el acero y su paso por Valladolid fue casi inédito. A pesar de ello, el público le premió con una cariñosa ovación.
Corrida de la Oportunidad. Feria de San Pedro Regalado. Plaza de toros de Valladolid más de media entrada.
Se lidiaron seis toros de El Pilar, escasos de fuerza y descastados.
Manuel Diosleguarde. Vuelta al ruedo y vuelta tras dos avisos.
Sergio Rodríguez, ovación
Jarocho, ovación
Mario Navas, oreja y ovación.
Manuel Diosleguarde se alzó como ganador de la corrida de la oportunidad, lo que le da derecho de torear en la feria de Nuestra Señora de San Lorenzo en septiembre
0 Comentarios
Corrida de la Oportunidad. Feria de San Pedro Regalado. Plaza de toros de Valladolid más de media entrada.
Se lidiaron seis toros de El Pilar, escasos de fuerza y descastados.
Manuel Diosleguarde. Vuelta al ruedo y vuelta tras dos avisos.
Sergio Rodríguez, ovación
Jarocho, ovación
Mario Navas, oreja y ovación.
Manuel Diosleguarde se alzó como ganador de la corrida de la oportunidad, lo que le da derecho de torear en la feria de Nuestra Señora de San Lorenzo en septiembre








