Las profesionales reivindican más reconocimiento social para una profesión basada en el cuidado continuo y la cercanía con el paciente
Las enfermeras del Río Hortega reivindican en Valladolid una profesión "mucho más allá" de los cuidados
Las profesionales reivindican más reconocimiento social para una profesión basada en el cuidado continuo y la cercanía con el paciente
Una enfermera que acompaña a una familia en uno de los peores momentos de su vida en la UCI. Otra que pasa horas junto a una incubadora vigilando a un bebé prematuro de apenas unos gramos. Una matrona que ayuda a una mujer a traer a su hijo al mundo mientras escucha llorar de emoción a los padres. O una profesional que enseña a un paciente operado de cadera cómo volver a caminar.
Todas comparten una misma profesión. Y también una misma sensación: gran parte de la sociedad sigue sin conocer realmente qué implica ser enfermera.
Con motivo del Día Internacional de la Enfermería, profesionales de distintas unidades del Hospital Universitario Río Hortega han puesto voz a una realidad que, aseguran, continúa siendo invisible en muchas ocasiones. Porque la enfermería, defienden, no se limita a administrar medicación o seguir instrucciones médicas. Es también vigilancia constante, toma de decisiones, formación especializada, educación sanitaria y, sobre todo, cuidado humano.
La enfermería más allá de los tópicos
"La televisión ha hecho mucho daño", resume una enfermera de la Unidad de Cuidados Intensivos a Tribuna Valladolid. "Hay gente que piensa que somos médicos frustrados y para nada. Yo siempre quise ser enfermera".
Las profesionales reivindican además una autonomía muchas veces desconocida fuera del hospital. "Muchas veces antes de que lleguen los médicos ya hemos actuado", explica esta enfermera, insistiendo en la importancia de la formación continua y el trabajo coordinado dentro de las unidades.
Desde Traumatología, las profesionales también defienden una visión más amplia de la profesión. "La principal función es cuidar al paciente de forma integral", explican. Una labor que va mucho más allá de una operación o una lesión concreta y que abarca tanto la recuperación física como el acompañamiento emocional y la educación sanitaria.
"Hay veces que lloras con el paciente y con la familia"
En una unidad como la UCI, donde los pacientes se encuentran en estado crítico y muchas veces entre la vida y la muerte, las profesionales hablan de una presión constante que también deja huella emocional.
"Hay veces que lo pasas mal, lloras muchas veces con el propio paciente y con la familia", reconoce una enfermera de Cuidados Intensivos. Sin embargo, también asegura que es una profesión profundamente gratificante cuando una persona logra salir adelante. "Ves cómo alguien llega muy mal y gracias al trabajo de todo el equipo puede salvar su vida".
Las enfermeras destacan que, además del trabajo técnico y asistencial, gran parte de su labor consiste en mantener la humanidad en algunos de los contextos más duros del hospital. "Siempre hay que recordar que estás tratando con personas", resume una de las profesionales a este medio.
Cuidar desde una incubadora
Ese cuidado permanente adquiere otra dimensión en Neonatología. Allí, las enfermeras pasan horas "a pie de cuna" junto a bebés prematuros o recién nacidos con necesidades especiales, controlando desde la alimentación hasta la respiración o la monitorización constante de los pequeños.
Pero el trabajo no se centra únicamente en el bebé. También en acompañar a unos padres que muchas veces viven días de miedo, incertidumbre y agotamiento emocional. "Los padres pueden estar las 24 horas con el peque y participar en los cuidados", explican las profesionales de la unidad, donde el contacto piel con piel o el llamado método canguro forman parte esencial del tratamiento. "Está demostrado que el bebé mejora cuando escucha la voz de sus padres o siente su contacto".
En la unidad incluso cuentan con una pequeña biblioteca de cuentos para que las familias hablen o lean a los recién nacidos. "Todo eso ayuda a su desarrollo neurológico", explican a este medio. Aunque reconocen que hay momentos especialmente duros, también hablan de la enorme satisfacción que supone ver salir adelante a niños que han pasado semanas o meses ingresados. "Cuando un bebé se va de alta después de haber estado tan malito, para nosotros es una alegría enorme".
El vínculo madre-bebé desde el primer minuto
La enfermería también acompaña uno de los momentos más felices y transformadores de muchas familias, el nacimiento de un hijo. En Paritorio, las matronas defienden una atención cada vez más humanizada y centrada en la mujer. "Acompañar a las familias en un momento así es un privilegio", aseguran.
Las profesionales explican cómo la atención al parto ha cambiado radicalmente en las últimas décadas, dejando atrás prácticas invasivas y apostando por respetar los tiempos, movimientos y decisiones de las madres. "La mujer tiene que sentirse segura para que el parto fluya", señalan.
En ese proceso, las matronas no solo asisten clínicamente el parto, sino que acompañan emocionalmente a las familias y favorecen desde el primer minuto el vínculo entre madre y bebé. "Cuando nace el niño y ves llorar de emoción a los padres.... eso es lo más bonito". También en las cesáreas, explican, se intenta mantener ese contacto inmediato entre madre e hijo mediante las llamadas cesáreas humanizadas.
Recuperar la autonomía tras una operación
En Traumatología, el trabajo enfermero se centra muchas veces en algo tan básico y tan complejo a la vez como ayudar a recuperar la autonomía perdida. Tras una operación o una lesión, las profesionales enseñan a los pacientes a movilizarse de forma segura, les acompañan durante la recuperación y preparan tanto a ellos como a sus familias para la vuelta a casa.
"La enfermera suple lo que el paciente no puede hacer, pero ayudando siempre a que poco a poco vuelva a ser autónomo", explican. Las profesionales coinciden en que la enfermería ha ganado visibilidad en los últimos años, especialmente después de la pandemia, aunque consideran que todavía queda camino por recorrer para que la sociedad comprenda la amplitud real de su trabajo.
Una profesión que sigue reclamando visibilidad
"Hasta que alguien no vive de cerca nuestro trabajo, no sabe realmente todo lo que hacemos", resumen desde Neonatología. Una reivindicación compartida por profesionales de distintas unidades que, desde realidades muy diferentes, coinciden en una misma idea, cuidar va mucho más allá de la asistencia sanitaria. También implica sostener emocionalmente, acompañar y estar presentes en algunos de los momentos más importantes y vulnerables de la vida de las personas.








