Hantavirus: los expertos descartan en Valladolid un riesgo para la población pese a los brotes detectados

La comunidad científica analiza la naturaleza de este "virus zoonótico" tras el brote en un crucero y su presencia en roedores de Castilla y León

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Hantavirus: los expertos descartan en Valladolid un riesgo para la población pese a los brotes detectados
El crucero y las personas que atendieron a TRIBUNA. Sergio Borja / Agencia Ical.
El autor esMatías Gómez Triguero
Matías Gómez Triguero
Lectura estimada: 3 min.

La reciente detección de un brote de Hantavirus en un crucero internacional y el hallazgo de rastros del patógeno en roedores de Tierra de Campos han puesto en alerta a los sistemas de vigilancia epidemiológica. Sin embargo, el mensaje de los especialistas es unánime: no hay motivos para la alarma social. El jefe de Microbiología del Hospital Río Hortega, José María Eiros, el investigador principal de la línea biología y gestión de roedores sinantropicos, Juan José Luque, y el catedrático de inmunología en la Universidad de Sevilla, Alfredo Corell, coinciden en que la situación no representa una amenaza para el ciudadano medio, dada la baja capacidad de propagación del virus entre personas.

Un virus de origen silvestre

El hantavirus se define como un "agente zoonótico" que tiene su reservorio natural en distintas familias de roedores silvestres.  Eiros ha explicado que estos animales están ampliamente distribuidos por Asia, Europa y América. El contagio al ser humano se produce fundamentalmente por el contacto con los hemuntorios naturales de los animales, como heces y orina, o mediante la inhalación de partículas en lugares altamente contaminados. A diferencia de las ratas y ratones comunes de entornos urbanos, los portadores del hantavirus son especies de campo. Luque ha confirmado, en declaraciones a TRIBUNA, la presencia de rastros en poblaciones de topillos en Castilla y León, especialmente durante periodos de plagas, aunque recalca que la prevalencia es reducida. Por su parte, Corell ha subrayado a este medio de comunicación que en el brote del crucero se ha identificado la variante Andes. Esta cepa sudamericana es la única de todos los hantavirus conocidos que se transmite de persona a persona. Sin embargo, ha aclarado que es "raro"  contagiarse a no ser que sean contactos "muy estrechos y prolongados", como el hecho de compartir cama, tener actividad sexual o hablar a muy corta distancia.

Uno de los mayores retos para la medicina actual radica en la identificación del virus. "El diagnóstico constituye un reto médico, ya que muchas veces la infección es asintomática", ha adviertido Eiros. Cuando los síntomas aparecen, suelen confundirse con cuadros virales comunes que cursan con fiebre y dolores musculares. Clínicamente, el virus se manifiesta bajo dos formas principales: una afección renal, predominante en Europa y Asia, y síndromes respiratorios graves, descritos con mayor frecuencia en el continente americano. Pese a su peligrosidad y tasas de mortalidad relativamente altas en casos graves, su comportamiento biológico dista mucho del SARS-CoV-2 (Coronavirus). En este sentido, Corell ha subrayado que las similitudes con el coronavirus son mínimas. Mientras este llegó a tener una tasa de transmisión de hasta 15 personas por cada infectado, el hantavirus Andes tiene una capacidad menor de 1. "Es un virus que contagia muy poco", ha insistido.

 

 

Baja transmisión humana

La preocupación por un posible contagio interpersonal ha sido abordada con rigor por los expertos. Aunque existen casos documentados, se consideran "eventos poco frecuentes". Luque ha subrayado que, mientras el coronavirus se adaptó para una propagación masiva, en el hantavirus el salto de animal a humano es lo habitual y la transmisión entre personas es algo "extraordinario". En el caso de los brotes en Sudamérica, los especialistas señalan que lo más probable es que los afectados contrajeran la enfermedad en la naturaleza, y no por un contagio masivo. Eiros, en este sentido, ha insistido en que no es acertado extrapolar incidentes específicos, como el del crucero, a la población general.

Actualmente, no existen vacunas ni tratamientos quimioterápicos específicos. Por ello, la prioridad científica se centra hoy en la secuenciación del genoma para identificar con precisión cuál de las 20 especies de hantavirus es la responsable de cada emergencia. La vigilancia epidemiológica y la protección de los grupos de riesgo se ven como las principales herramientas de control frente a un patógeno que, por ahora, se mantiene bajo el estrecho seguimiento de la comunidad científica. En este sentido, Corell ha enfatizado en que "la forma de evitar el problema no es alarmar a la población, sino hacer bien la salud pública: cribado, aislamiento, trazabilidad, vigilancia, protección del personal sanitario y comunicación, transparencia... Con estas medidas, el riesgo para la población general debería seguir siendo muy bajo".

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