El todavía rector de la UVa se sincera en una entrevista personal concedida a TRIBUNA a pocos días de que comience la compaña electoral que acabará con el nombramiento de su sucesor/a
El lado humano de Antonio Largo: "Si mi madre levantara la cabeza, se sorprendería al verme como rector"
El todavía rector de la UVa se sincera en una entrevista personal concedida a TRIBUNA a pocos días de que comience la compaña electoral que acabará con el nombramiento de su sucesor/a
En el Edificio Mergelina de la Escuela de Ingenierías Industriales, el mismo lugar donde hace décadas comenzó su camino universitario con apenas 17 años en la antigua Facultad de Ciencias, Antonio Largo (Valladolid, 1960) repasa su trayectoria al frente de la Universidad de Valladolid (UVa), en una de las entrevistas más personales que ha concedido hasta la fecha, con la serenidad de quien sabe que su etapa ha llegado a su fin. En unas semanas dejará el cargo, sin posibilidad de presentarse reelección, y lo hace con una mezcla de orgullo, nostalgia y sacando siempre el lado bueno de las cosas.
"Tuve una infancia muy agradable, estudié en el instituto Zorrilla, hice buenos amigos, buenos compañeros de viaje, y, posteriormente, ingresé en la Facultad de Ciencias", recuerda. Aquel joven estudiante no imaginaba entonces que acabaría dirigiendo la institución en la que se formó: "Nunca creí que pudiese ser rector de una universidad como la de Valladolid. No pensaba en esas cosas".
Su vocación salío de casa. "Mi padre era maestro, lo que se denominaba maestro nacional, y me inculcó la vocación docente". Esa semilla creció hasta convertirse en una carrera ligada no solo a la enseñanza, sino también a la investigación: "Me el hecho de poder conocer cosas nuevas". A eso se suma, la faceta deportiva. Largo ha practicado muchas modalidades, como el fútbol o el voleibol, donde se defendía: "En el fútbol, en cambio, no tanto, empecé de extremo izquierdo y acabé de lateral, y de ahí ya no mejoré". Es más, su vínculo con el deporte sigue intacto: "He seguido mucho a los equipos de la ciudad, al del baloncesto, recuerdo a Sabonis, en el mítico Fórum, al del fútbol…". En este sentido, no oculta su fidelidad al Real Valladolid, al que sigue esté donde esté, y confía en que logre la permanencia "en un año para olvidar".

De estudiante a rector
Su trayectoria académica le llevó a traspasar las fronteras. "Hice la tesis en la facultad, en Valladolid, hice otro año en Estados Unidos y otro en Inglaterra, y la oposición la saqué en Oviedo de profesor titular, y después ya pude regresar a mi ciudad natal". Por esa razón, tomar la decisión de presentarse al Rectorado no estaba planificado. "Surgió la posibilidad, y la gente de mi entorno más cercano me impulsó a ello. Opté, osadamente, a ser rector y no me arrepiento en absoluto. Ha sido una experiencia muy bonita". Ese balance positivo lo resume con claridad: "Trabajar para tu universidad es lo máximo. Para mí, la experiencia es súper gratificante".
Durante estos años ha cambiado su forma de ver la institución. "Cuando era profesor, recuerdo que me quejaba mucho de las cosas y, cuando era rector, veía que las cosas no eran tan sencillas como me las imaginaba. He aprendido mucho y la esencia la mantengo", añade.
El peso de la familia
Si hay un momento en el que la emoción aflora, en el caso de Antonio, es al hablar de sus padres: "Mi madre murió cuando tenía 14 años, y mi padre murió cuando tenía 30. Me cuidaron mucho. Ambos me facilitaron la vida para que pudiese estudiar sin que tuviera que pensar en la necesidad de tener recursos económicos". De hecho, reconoce que su madre, si levantara la cabeza, ni se imaginaba lo que ha deparado la trayectoria de 'su' Antonio: "La sorprendería que fuera rector de la universidad de mi ciudad porque nos hemos criado en un entorno muy humilde".
A pesar de, desgraciadamente, no contar con sus padres, el apoyo lo ha tenido en casa. "Mi mujer, y mis tres hijos, me han apoyado también en todo". Sobre ellos, no duda: "Lo único que busco para mis tres hijos es que sean felices". Y añade con orgullo su situación actual, pasando de la universidad hasta la industria y la investigación, ramas donde sus pequeños están, en estos momentos, inmersos.

Una gestión marcada por los retos y los momentos tensos
Con todo y con ello, Largo reconoce que no han sido años sencillos. "He tenido muchos quebraderos de cabeza, me ha tocado vivir momentos muy complicados, como fue la pandemia, la crisis energética, la llegada de la nueva ley de universidades…". Sin embargo, prefiere quedarse con todo lo que ha aprendido: "He ganado más capacidad de gestión".
Entre los episodios más tensos, recuerda el caso de un profesor de la UVa que justificó el asesinato de Sergio Delgado en Burgos: "Fue un momento muy estresante… la situación era insostenible. Es intolerable que cualquier persona, y más una vinculada a la comunidad universitaria, hiciera lo que hiciera". En este sentido, defiende la actuación de todo su equipo: "Resolvimos en 48 horas este asunto... queríamos documentarnos antes y adoptar una decisión conforme a la legalidad".
Lo que queda por hacer
Pese al balance positivo, admite retos pendientes. "El edificio de Ciencias de la Salud urge reformar", subraya, al tiempo que menciona carencias como la necesidad de nuevos espacios en el Campus Miguel Delibes (por ejemplo, un aulario) o la desconexión de algunas escuelas como la de Arquitectura, alejada del eje universitario que tanto reivindica: "Si hubiésemos sido una universidad joven o nueva, habríamos proyectado un gran campus para unificarlo todo, con el objetivo de tener para que todo en una misma ubicación, como en Valencia o Castellón".
"Valladolid tiene una universidad histórica que ha crecido, y si te sitúas desde la Plaza Universidad, tienes un eje universitario: Santa Cruz - Medicina - Alfonso VIII __ENDASH__ Ingenierías Industriales - Filosofía y Letras - Comercio - Económicas... Y de ahí, al Campus Miguel Delibes. Visibiliza mucho nuestra labor, y unificarlo todo es muy complicado, sobre todo en Valladolid, quizás sería más sencillo en Palencia o en Soria. Habría que tener parcelas acordes y destinar una inversión bastante importante", añade.

El final de una etapa
Con el relevo ya cercano, Largo tiene claro que es momento de cerrar ciclo: "No me planteé seguir... porque creo que, aunque pudiera, no creo que presentarme era la mejor opción. Considero que la etapa de Antonio Largo ya ha terminado". Defiende, además, el cambio de ciclo: "Es muy sano tenerlo y que, cada cuatro u ocho años, venga otro equipo". A su sucesor le lanza, en cualquier caso, un mensaje claro: "Que tenga confianza en el proyecto que ha elaborado, que no se olvide de dónde viene, y que sea humilde y cercano".
Por último, Largo confiesa que seguirá ligado a lo que siempre ha sido su vida: la universidad, su familia, sus amigos... y sus rutinas. "Estaré en la Facultad de Ciencias, pero en otra ubicación, en el Campus Miguel Delibes, y seguiré jugando la misma pachanga de baloncesto que llevamos celebrando un día a la semana desde hace más de 40 años", sentencia un rector de la UVa que regresará a su particular punto de partida: el de aquel joven que empezó en estas aulas sin imaginar hasta dónde llegaría.
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