Un doble asesinato en el seno de una familia, ocurrido en 2007, destapó una historia de violencia latente, enfermedad y engaño
Un Valladolid de crímenes: el asesino de la catana que estremeció al barrio Girón
Un doble asesinato en el seno de una familia, ocurrido en 2007, destapó una historia de violencia latente, enfermedad y engaño
El 26 de junio de 2007, una vivienda del barrio Girón de Valladolid se convirtió en el escenario de uno de los sucesos más sobrecogedores de la crónica negra española reciente. Lo que comenzó como una llamada de auxilio terminó revelándose como un doble asesinato cometido en el seno de una misma familia, un caso que aún hoy permanece grabado en la memoria colectiva de la ciudad.
A media tarde, un joven alertó a los servicios de emergencia asegurando que su padre había matado a su hermana y que él había intervenido para defenderla, acabando con la vida del progenitor. Durante las primeras horas, esta versión generó dudas pero no fue descartada de inmediato. Sin embargo, la investigación policial y los análisis forenses desmontaron rápidamente ese relato inicial.
Los agentes comprobaron que la escena del crimen no coincidía con la historia narrada. Las pruebas apuntaban a una secuencia distinta: el joven había actuado solo y de forma deliberada. Aprovechó la ausencia de su madre, que se encontraba trabajando, para atacar primero a su hermana en el interior de la vivienda, asestándole múltiples cuchilladas cuando esta se encontraba indefensa. Después, armado con una catana, esperó en la escalera a su padre. Cuando este subió tras escuchar los gritos, fue sorprendido y atacado con extrema violencia, sin posibilidad de defensa.
Tras los hechos, el autor trató de sostener su versión inicial colocando el arma junto al cuerpo del padre y relatando un supuesto episodio de violencia previa. Pero las contradicciones y la evidencia científica terminaron por confirmar que se trataba de un crimen planificado.
Durante el proceso judicial salieron a la luz los conflictos que existían en el entorno familiar. Se describieron episodios de violencia doméstica y una convivencia deteriorada durante años. El acusado presentaba además problemas psicológicos y llevaba tiempo aislado socialmente, aunque los expertos concluyeron que comprendía plenamente la gravedad de sus actos en el momento de cometerlos.
En 2009, la Audiencia Provincial de Valladolid dictó sentencia condenándolo a 36 años de prisión por dos delitos de asesinato con agravantes de parentesco y alevosía. El fallo consideró probado que actuó con intención clara de matar y que preparó el ataque aprovechando la vulnerabilidad de las víctimas.
El conocido como 'crimen de la catana' supuso un antes y un después en la percepción de la seguridad en Girón, un barrio históricamente tranquilo. Más allá de la brutalidad de los hechos, el caso dejó al descubierto realidades complejas: la violencia dentro del hogar, los problemas de salud mental y las tensiones invisibles que pueden gestarse durante años sin salir a la superficie.
Con el paso del tiempo, el barrio ha recuperado su rutina, pero aquel día sigue siendo recordado como una de las páginas más oscuras de la historia reciente de Valladolid.
La Audiencia Provincial de Valladolid impone, además, multa y suspensión de empleo público a este funcionario por actividades incompatibles
Después de perder el control de su vehículo en la VA-932 y la conductora tuvo que ser atendida en el interior
Los hechos se produjeron en la calle Cañada Real de la capital vallisoletana








