Acompañamos a Pilar y Sara, dos profesoras de este veterano programa de la Diputación de Valladolid implementado en 168 municipios con más de 3.200 usuarios
TeleRural 3.0 (II): Aulas de Cultura, cuando aprendizaje y el disfrute viajan de la mano
Acompañamos a Pilar y Sara, dos profesoras de este veterano programa de la Diputación de Valladolid implementado en 168 municipios con más de 3.200 usuarios
Aprenden y disfrutan. Hablan sobre temas de actualidad, debaten, repasan lectoescritura, ortografía e incluso matemáticas, pero el programa de Aulas de Cultura de la Diputación de Valladolid tiene un objetivo trascendente: es una excusa para que, mayoritariamente, mujeres (también hay hombres, en menor medida) se obliguen a una rutina, a arreglarse, a salir de casa, a socializar, a tener un motivo para no dejarse. Especialmente en pueblos pequeños, muy pequeños, donde a menudo no existe más actividades que las de ir a comprar (cuando llegan los vendedores ambulantes) o acudir a misa, en el mejor de los casos.
Este programa, ideado, organizado y coordinado por la Diputación provincial, sigue más vigente que nunca, y eso que ya lleva la friolera de 43 años. Atienden a 168 municipios, con 23 educadores y más de 3.200 alumnos a lo largo y ancho del territorio vallisoletano. Tribuna se ha fijado, precisamente, en estos profesores que también son TeleRurales. Cada día viajan de pueblo en pueblo alegrando un poquito la vida a sus alumnos y llevando la cultura a todos los rincones de la provincia.

Pilar Rodríguez disfruta con su trabajo. Pone pasión en sus clases y derrocha humanidad con los usuarios del programa que se han convertido en algo más que alumnos. El primer pueblo que visita es Roales de Campos que, junto a Quintanilla del Molar, es ese particular Condado de Treviño vallisoletano. En territorio zamorano y leonés, estos dos municipios -como si se trataran de dos islotes- pertenecen sin embargo a Valladolid.
La clase comienza puntual y en ella se aborda una unidad relacionada con el genial arquitecto Antonio Gaudí, del que se cumple el centenario de su muerte. Tampoco faltan ejercicios para mantener ágil la mente. Sus alumnas están encantadas, aunque a la mayoría les gustaría que en vez de un día a la semana "fueran más". Sin tiempo que perder, Pilar se dirige al siguiente pueblo: Quintanilla. En el coche, donde tiene tiempo suficiente para pensar, reflexiona en voz alta: "me encanta mi trabajo, el contacto con la gente, las ganas que tienen de aprender y de divertirse". "Intento que vengan con la misma ilusión que el primer día y que cada jornada sea una sorpresa más en el aprendizaje y en el desarrollo personal".
Una motivación tras dejar el ganado
Francisco Gil es uno de los pocos hombres que acude a las Aulas de Cultura: "Dejé hace diez años las vacas y no tenía gran cosa que hacer, me parecía interesante venir. Hacemos muchas cosas y es bueno para la cabeza", se sincera. La tercera localidad es Valdunquillo. Allí tienen la suerte de trabajar con pizarra digital y permite otras herramientas como Internet y los videos de YouTube, que pueden ser muy provechosos. Lyudmila, ucraniana, dice que este programa es una buena oportunidad para empaparse de la cultura española y alegrar un poco el ánimo: "estoy deprimida por lo que está ocurriendo con mi país".
A tan solo cuatro kilómetros de este municipio, en la Unión de Campos, encontramos a Sara Hernández, profesora con más de 25 años de experiencia, un auténtico torbellino de trabajo. Dice que las Aulas de Cultura trabajan temas de interés y de actualidad. "La educación de adultos ya ha dejado de ser compensatoria, todo el mundo sabe leer y escribir, usar un móvil… tiene que ser una educación que eleve". Sara, camino de su siguiente cita en Urones de Castroponce, cree que este programa tiene una función social muy importante: "la de dinamización de la propia vida de los alumnos, que repercute en su salud mental". "Es algo impagable", sentencia.

Brotes de esperanza
Las actividades son muy variadas y ellas se añaden desayunos culturales, visitas y excursiones, e incluso han escrito una publicación conjunta para celebrar su 40 aniversario. Esta jornada, que TeleRural ha compartido con ellas, termina en Medina de Rioseco donde las dos profesoras mantienen una reunión con la coordinadora del programa Natividad García: "Nuestro lema es aprender disfrutando, cosa que diferencia del resto de los aprendizajes".
"Es cierto que la población está muy envejecida, pero también estamos viendo con satisfacción algún brote de esperanza y en algunos lugares se están incorporando personas más jóvenes", dice la coordinadora. El epitafio lo pone Encarna Yáñez, a punto de jubilarse después de cuatro décadas dedicada en cuerpo y alma a este proyecto: "Miras atrás y ves la huella que he podido dejar en algunos pueblos y de todo lo bonito que ha sido este trabajo, ha sido inolvidable". En Aulas de Cultura el aprendizaje y el disfrute viajan por la provincia de Valladolid de la mano.

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