La promesa de Villèlia

La obra del artista catalán se puede visitar en las Salas 6 y 7 del Museo Patio Herreriano

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La promesa de Villèlia
Imagen de la exposición. RAFA CRESPO
El autor esÁgreda L.M.
Ágreda L.M.
Lectura estimada: 2 min.

 

"Hago pájaros de barro y los hecho a volar. Por si el tiempo me arrastra a playas desiertas, hoy rechazo la bajeza del abandono y la pena" (Manolo García) Me acordaba de esta canción visitando La promesa de Villèlia en las Salas 6 y 7 del Museo Patio Herreriano. Moisés Villèlia (1928-1993) nació en Vallcarca, un barrio de Barcelona y allí las circunstancias le obligaron a desarrollar su carácter de anacoreta.

Esta exposición tiene pleno sentido didáctico y coyunda con artistas como Breton, Tapies, Miró, Matisse, Calder Giacometti, Brossa, etc. Porque Moisés Villèlia concentra toda su atención en la naturaleza. Transforma y domina la madera de manera artística a la manera de las fuerzas de la naturaleza: lentamente. Mediante extrañas confluencias va transformando la materia de manera misteriosa. Sus figuras, de manera inesperada para el visitante, rebelan lo oculto.

Es una manera nueva de observar la naturaleza  que no se nos ofrece a primera vista  de manera homogénea sino de infinitas formas y maneras.  Todas las figuras llevan el pálpito de la luz y el movimiento. La arquitectura elástica de sus composiciones deriva en una vaporosidad estupefacta. 

La naturaleza en las manos de Moisés Villèlia nunca vive y muere, sino que todo continuamente se transforma. Esto se puede explicar de muchas maneras, esta magnífica exposición lo hace físicamente visible y viable al mismo tiempo.

Como ha dejado escrito magníficamente Enrique Andrés Ruiz en Babelia (El País) "Los bambúes que ocupan el espacio más importante de la exposición, convertidos en móviles o en livianos ensamblajes habrían de quedar ya para siempre como el testimonio más pleno de este poeta de las manos, la tierra y el aire".  

En esta exposición del Herreriano hay mucho que ver y mucho que contar. Moisés Villèlia concentró toda su originalidad en estas piezas. Se podría decir que era un tipo extravagante que tiene un ojo prodigioso para 'ver' la profundidad de las cosas y de la humanidad. Lo que explora aquí, es el complicado cruce para experimentar con la fragilidad. "El mundo es lo que es -dejó escrito V.S. Naipul- los hombres que no son nada, los que se dejan llevar a sí mismos a no ser nada, carecen de lugar en el mundo".

Muchas veces vemos más con la imaginación que con los ojos. Moisés Villèlia es un artista con voz propia que invita al visitante de esta exposición a una ensoñación. Todos sus cuadros, sus figuras condensas miles de historias, escenas y situaciones. Nos tramite el legado de nuestra especie. Espacios del anonimato, ahí radica el tuétano de esta exposición.

 

 

 

 

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