Valladolid se detiene ante el Cristo de la Luz en una mañana de recogimiento

La talla de Gregorio Fernández salió desde el Palacio de Santa Cruz en la primera procesión del Jueves Santo

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Valladolid se detiene ante el Cristo de la Luz en una mañana de recogimiento
Fotos: Sergio Borja
El autor esEva Martínez Miguel
Eva Martínez Miguel
Lectura estimada: 2 min.

El silencio volvió a imponerse en la plaza de Santa Cruz cuando el Santísimo Cristo de la Luz salió, de nuevo, de la Capilla Universitaria. Valladolid vivió así una de las estampas más delicadas de su Jueves Santo en una mañana marcada por el recogimiento.

A las 11.00 horas, la Procesión del Santísimo Cristo de la Luz partió desde el Palacio de Santa Cruz con la imagen realizada por Gregorio Fernández hacia 1630. Acompañada por la Hermandad Universitaria del Cristo de la Luz, formada por estudiantes, profesores y miembros de la comunidad universitaria, la talla recorrió el centro de Valladolid en una de las citas más íntimas de la jornada.

El momento más esperado se vivió en la salida. Los cofrades, obligados a inclinarse casi hasta el suelo para salvar la altura de la puerta, lograron sacar la imagen a ras de suelo en una maniobra que concentró todas las miradas. La plaza, abarrotada, respondió con un silencio contenido que reforzó la solemnidad de la escena.

El cortejo avanzó después por Librería hasta la Plaza de la Universidad, donde tuvo lugar el homenaje de los estudiantes frente a la fachada universitaria, uno de los gestos más representativos de esta procesión. Desde allí, la comitiva se dirigió hacia la Catedral, donde el Cristo de la Luz protagonizó el rezo del Viacrucis en el interior del templo, en uno de los momentos más recogidos del recorrido.

Acompañado por el sonido de la dulzaina y el tamboril, junto a la Banda Sinfónica de Arroyo de la Encomienda, el cortejo atravesó después el entorno de Portugalete y Cascajares antes de regresar al Palacio de Santa Cruz, completando un itinerario que conecta algunos de los puntos más emblemáticos del centro.

La hermandad, fundada en 1941 y recuperada en los años noventa tras un periodo de interrupción, volvió a poner en valor su identidad universitaria en una procesión que mantiene un carácter propio dentro de la Semana Santa vallisoletana.

El regreso de la imagen al interior de la Capilla Universitaria repitió la misma escena que había marcado su salida. De nuevo, los cofrades se inclinaron para introducir la talla, cerrando una mañana en la que Valladolid volvió a detenerse, por unos instantes, ante uno de los Cristos más sobrios y sobrecogedores de su Semana Santa.

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