Las palmas infantiles para el Domingo de Ramos, una tradición a pie de calle

Isabel Galicia lleva décadas vendiendo estos artículos artesanales importados del Levante que los niños lucirán en la procesión de la Borriquilla

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Las palmas infantiles para el Domingo de Ramos, una tradición a pie de calle
Isabel Galicia en su puesto de venta de las palmas de Domingo de Ramos. TRIBUNA
El autor esJosé Ángel Gallego Vázquez
José Ángel Gallego Vázquez
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El Domingo de Ramos es la jornada más alegre de la Semana Santa. El día de los niños por excelencia. Y el complemento oficial en esta mañana es la palma, que los niños lucirán en la procesión de la Borrquilla. Desde este Jueves, alrededor de una decena de puestos de ventas de palmas en el centro de Valladolid ofrecen a las familias este artículo tan semanasantero.

Tribuna Valladolid ha charlado con Isabel Galicia que heredó el oficio de sus padres con más de seis décadas de experiencia. En su puesto, ubicado en la calle Constitución, frente al antiguo Corte Inglés, explica que sus padres y dos tías maternas fueron los "pioneros" de la venta a pie de calle en Valladolid. "Traían de valencia estas palmas artesanales". Ella sigue la tradición y compra en levante estos adornos que luego venderá a un precio de entre cinco y diez euros, dependiendo del tamaño y el adorno de la propia palma.

"Llevamos mucho tiempo sin subir los precios y cada vez es más caro traer este producto. Nosotros lo compramos en la zona del Levante", dice Isabel Galicia, quien pide a los vallisoletanos que se "animen" y compren a sus hijos una palma. "Cada vez hay menos niños y cada vez hacemos menos caso a nuestras tradiciones", advierte.

Comenzó a vender con 13 años y ahora lo compatibiliza con su oficio de feriante. "Tenemos una atracción infantil de la que no podemos vivir todo el año, por eso tenemos que buscar actividades complementarias como esta". La venta comienza el jueves previo a la Semana Santa y se extenderá hasta la propia mañana del Domingo de Ramos.

Aunque últimamente hay novedades con palmas de colores que incluso traen algún juguete accesorio, los vallisoletanos prefieren las clásicas amarillas. También se vende el palmón grande para niños más mayores o adultos que van en procesión o una palma de solapa. "Tienen mucho trabajo artesanal detrás", relata Isabel. "Hay familias enteras que viven todo el año de esta artesanía. Tienen que subir a las palmas para coger la materia prima y trenzarlas de forma artesanal".

La palma se ofrece en una bolsa que no habrá que retirar hasta el propio domingo para que conserve toda la humedad y aguante. Posteriormente habra muchas familias que la colgarán durante todo el año en el balcón de sus casas.  

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