La crecida del Pisuerga impresiona a su paso por el puente medieval de Simancas

El río alcanza un caudal de 654 metros cúbicos por segundo en Valladolid y anega las riberas, mientras las autoridades vigilan la evolución ante la alerta amarilla

imagen
La crecida del Pisuerga impresiona a su paso por el puente medieval de Simancas
El Pisuerga atraviesa con una gran crecida los 17 arcos del puente de Simancas.
El autor esMiguel Ángel  Fernández
Miguel Ángel Fernández
Lectura estimada: 2 min.

El río Pisuerga baja estos días con una importante crecida a su paso por el puente de piedra de Simancas, después de alcanzar un caudal de 654 metros cúbicos por segundo aguas arriba, en la ciudad de Valladolid. La subida del nivel del agua ha anegado las zonas próximas a la ribera y ha atraído la atención de vecinos y visitantes, que se han acercado hasta el entorno para observar y fotografiar esta avenida provocada por la sucesión de borrascas, con lluvias persistentes y episodios de nieve.

Durante la jornada del domingo, la fuerza de la corriente ha arrastrado maleza y troncos, que han quedado acumulados en varios de los arcos del histórico puente, dificultando parcialmente el paso del agua. Por el momento, el tránsito peatonal no ha sido cerrado, aunque las autoridades mantienen una vigilancia constante de la situación, especialmente después de que en Valladolid se activara la alerta amarilla por riesgo de crecida.

El puente de Simancas, construido en piedra caliza, presenta un trazado sinuoso y un tablero ligeramente alomado. Se sitúa al sur del casco histórico de la localidad y se apoya sobre 17 arcos sustentados en pilas cimentadas directamente sobre la roca del lecho del río, alcanzando una longitud aproximada de 230 metros. Cuenta además con un pretil corrido de piedra en voladizo, apoyado sobre canecillos.

La fábrica de sus arcos es desigual, con luces que oscilan entre los 5,5 y los 11,2 metros. Diez de ellos son ojivales y los siete restantes de medio punto. Para proteger la estructura de la fuerza del agua, el puente dispone de tajamares triangulares aguas arriba, que desvían la corriente, y espolones de planta rectangular aguas abajo.

Declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento en diciembre del pasado año, el origen del puente se sitúa, según la Junta de Castilla y León, entre los años 1090 y 1120, lo que lo convierte en una infraestructura de época medieval. Entre los siglos XIII y XV se llevaron a cabo las primeras reformas estructurales, entre ellas la construcción de una torre de piedra destinada al cobro del pontazgo, que desapareció entre 1916 y 1922.

En el siglo XVI se acometieron importantes obras, especialmente en la zona central del puente, tradicionalmente la más expuesta a las avenidas del río. Otra etapa relevante de reparaciones tuvo lugar durante la Guerra de la Independencia.

Ya en el siglo XX, una fuerte riada en 1962 provocó la peligrosa inclinación de una de las pilas centrales y la ruina de una bóveda contigua, causando graves daños estructurales que obligaron a su reconstrucción. Debido a su estado de conservación, el puente fue cerrado al tráfico rodado en 2006 y desde entonces es de uso exclusivo peatonal y ciclista.

Más recientemente, en los años 2023 y 2024, el monumento fue objeto de nuevas obras de reparación integral. El conjunto se completa con otros elementos históricos de su entorno, como azudes, molinos y pesqueras, que forman parte de un complejo sistema hidráulico desarrollado a lo largo de los siglos.

0 Comentarios

* Los comentarios sin iniciar sesión estarán a la espera de aprobación
Mobile App
X

Descarga la app de Grupo Tribuna

y estarás más cerca de toda nuestra actualidad.

Mobile App