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Pingüinos 2026 arranca entre motores, frío y hermandad motera
Hogueras, reencuentros y kilómetros compartidos marcan los primeros días del evento
El rugido de las motos vuelve a romper el silencio del invierno vallisoletano. Aún no hay grandes multitudes ni conciertos multitudinarios, pero el espíritu de Pingüinos ya se respira en el entorno de la Antigua Hípica Militar: el olor a gasolina, el humo de las hogueras y las chaquetas de cuero que desafían al frío anuncian que la edición de 2026 ha comenzado.
En estos primeros días, Valladolid se convierte en punto de encuentro para los moteros más madrugadores. Algunos apenas llegan desde municipios cercanos, otros recorren cientos de kilómetros, pero todos comparten la misma liturgia. "Somos de Valladolid y empezamos ayer a montar la carpa y las cosas", explican algunos de los asistentes, que presumen de no faltar a la cita desde hace décadas. "Llevamos más de 25 años viniendo, desde cuando estaba en Tordesillas, Viana o Puente Duero", recuerdan.
El ambiente es todavía tranquilo, casi íntimo. Lejos del bullicio de los días grandes, estos momentos iniciales permiten ver el lado más auténtico de la concentración: motos alineadas sin prisa, banderas atadas a los baúles y grupos que se forman casi sin presentaciones. "Acabamos de conocer a este hombre hace dos minutos", comenta entre risas uno de los asistentes, mientras resume lo que muchos sienten, "aquí el compañerismo es lo que más engancha".
Para muchos, Pingüinos es ya una tradición que se transmite de generación en generación. "Va pasando de padres a hijos. Empezamos nosotros y ahora nuestras hijas están como locas por venir a montar la fiesta", explican algunos moteros, que reconocen que el frío ya se nota más con los años, pero siguen viniendo "un poco por ellos". "Hemos creado un grupo casi familiar y los chavales se lo pasan divinamente", añaden.
El frío, lejos de ser un obstáculo, forma parte del ritual. "Mientras no llueva, estamos encantados", coinciden varios asistentes. "El frío lo aguantamos; lo que de verdad nos frena es la lluvia", apuntan. Otros lo dicen con rotundidad, "el frío aquí no existe. Con una buena capa de moto no pasas absolutamente nada".
Entre las carpas también hay colectivos que repiten año tras año. Es el caso de una asociación internacional de policías que acude a Pingüinos desde hace tiempo. "Venimos todos los años y montamos una carpa para recibir a compañeros, amigos, familiares o a cualquiera que quiera acercarse", explican. Para ellos, la clave está en "la mente motera", "Es amistad, fraternidad, hacer amigos y pasarlo bien. El que no lo conozca debería vivirlo".
Las expectativas para esta edición de 2026 son sencillas y compartidas. "Buen ambiente, diversión y disfrutar de la música y de los grupos que vienen", resumen algunos. Otros miran un poco más allá, "que no haya accidentes en carretera y que cada vez estén mejor las carreteras". Y, entre bromas, también hay quien pide "paz mundial", como si Pingüinos fuera, al menos durante unos días, un pequeño refugio frente a todo lo demás.
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