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UniRaid: El rally solidario con representación vallisoletana
Los hermanos Silvia y Nicolás Valbuena heredan la solidaridad de sus padres y repartirán por Marruecos 40 kilos de material humanitario
La solidaridad es, por definición, la adhesión circunstancial a la causa o empresa de otros. Esto, bajado a tierra, tiene para cada uno diferentes interpretaciones. Algunos marcan la 'equis' en la casilla de la iglesia pensando en los más necesitados, otros donan sangre con regularidad acordándose de los enfermos y en el caso de los hermanos Silvia y Nicolás Valbuena, oriundos de Boecillo, su solidaridad consiste en comprarse un coche, adaptarlo para poder cruzar el desierto y repartir por diferentes pueblos de Marruecos 40 kilos de material humanitario.
Esta idea no les es del todo desconocida, puesto que ya desde pequeños practicaban el 'off road' con sus padres por el país norteafricano. Silvia tiene 22 años, y su hermano 21, y con 5 y 6 años respectivamente ya se encontraban entre dunas recorriendo las antiguas pistas del Dakar. En aquella época, su intención (y la de sus padres) era completamente lúdica, pero, al atravesar por los pueblos más recónditos, recuerdan cómo muchas familias salían "a pedirles cosas".
Ellos, que se definen a sí mismos en declaraciones a Ical como unos "hermanos aventureros", no dudaron, junto con su familia, en comenzar a repartir en palabras de Nicolás, "ropa y juguetes que ya no se usaban". Con el tiempo, heredando la solidaridad de sus padres, optaron por acercarse a marcas para poder llevar material a aquellos pueblos. Así, con algo de descaro y mucha ilusión, consiguieron colaborar con marcas como Gullón, el Real Madrid o el Real Valladolid.
Esta experiencia no hizo sino aumentar su compromiso con las personas más necesitadas de Marruecos, y tras viajes prácticamente anuales, la iniciativa UniRaid llegó a sus oídos gracias a un amigo que conocía a los organizadores. La propuesta era tan simple como emocionante: estar una semana orientándose con un 'roadbook' sin GPS por las antiguas rutas del Dakar para repartir mínimo 40 kilos de material humanitario.
Tomar la decisión
Tras dudas y vacilaciones que tardaron en disiparse cerca de un año, los hermanos se lanzaron a la aventura y eligieron como compañero un Audi 90 que han preparado a conciencia para que sobreviva a las condiciones extremas del Sahara, "cubriendo el cárter, ampliando las protecciones inferiores y adaptando la amortiguación para ese terreno", tal y como explica Nicolás. Además, la decoración de su coche es un homenaje al Audi 200 Quattro Trans Am, un vehículo que arrasó en las competiciones estadounidenses del 88 de tal manera que prohibieron el tipo de suspensión que portaba.
Evocando esa fortaleza, Nico y Silvia repararon el coche y, a pesar de no tener mucha experiencia en la conducción (él aún lleva la L y ella se la quitó hace menos de un mes) practican en los pinares de Boecillo maneras de desatascar el coche de los bancos de arena, ya sea excavando debajo de la rueda para proporcionar al vehículo un apoyo fiable, o "a las muy malas", como dice Silvia, colocando un tablón debajo de la rueda para forzar esa tracción.
Evidentemente, como todo proyecto, se encuentra en busca de financiación, que funcionará como una suerte de equipo de Formula 1. Los patrocinadores que más aporten, ya sea económicamente o en especie, gozarán de un lugar privilegiado en el chasis del Audi, mientras que el resto de promotores completarán los huecos que queden entre el blanco y el naranja del automóvil. Además, para los que no quieran patrocinar el vehículo pero quieran colaborar, tienen disponible en internet un 'GoFundMe' donde reciben donaciones, además de poder seguirles en sus redes sociales (@valpar.paredes_uniraid).
Ellos mismos reconocen encontrarse en "un punto crítico", dado que, a pesar de "tener cerrados ciertos patrocinadores", siguen "en busca de más", aunque son conscientes de que son "malas fechas" por el comienzo del año. Lo que más se demanda, según los hermanos, "es material ortopédico, ordenadores, material escolar y bicicletas", y por suerte, la residencia de mayores de Boecillo les ha confirmado la donación de "varias sillas de ruedas", aunque confiesan estar preocupados por el volumen de los bultos.
En cuanto a las instituciones, ellos aseguran que ya les ha contactado vía email, pero por ahora "no han respondido", y adelantan contactos con el Real Valladolid para ver si es posible otra colaboración. Aún así, destacan la solidaridad de los habitantes de la ciudad, que "apoyan y transmiten lo mucho que les gusta este proyecto".
El grueso del viaje
Cuando toda la logística esté solucionada, los Valbuena se dirigirán a Algeciras, donde se reunirán con el resto de participantes y pondrán rumbo a Marruecos a través del ferry. Una vez allí, recibirán su libro 'roadbook', que es un libro "con viñetas e indicaciones", tal y como explica Silvia, al cual le complementa un cuentakilómetros. Con esos dos artilugios y un gran sentido de orientación, los hermanos deben de ser capaces de llegar a cada punto de destino por la noche, recorriendo etapas diarias de unos 400 kilómetros de media para completar los 2.500 kilómetros de misión. En cada final de etapa, encontrarán unas carpas "similares a las del Dakar" donde podrán descansar, cenar y preparar la siguiente prueba.
Además de la dificultad propia de la misión, Nicolás es sordo de nacimiento y cuenta con unos implantes cocleares que debe cargar cerca de tres o cuatro horas por día, lo cual no hace sino aumentar la exigencia del desafío. Uno de los puntos críticos del viaje lo encontrarán en la 'etapa maratón', que se divide en dos días y, en palabras de los hermanos "tú paras donde puedas, no hay campamento", por lo que Nico no dispondrá de un cargador para los implantes.
También puede experimentar problemas para oír a través de los 'walkies' debido al sonido metálico que producen. Aún así, procurarán "ir en grupo con más familiares y amigos que participan" para tirar unos de otros y rezar para "que nada grave falle" y poder "acabar los dos sin ningún problema grave y sin haber discutido mucho por el camino", explica Silvia.
Así, con la juventud por bandera, la solidaridad como espada y sus patrocinadores como escuderos, los dos hermanos buscan completar su primer UniRaid, portando 40 kilos de esperanza en forma de sillas de ruedas, bicicletas y ropa para abastecer a los más necesitados. Mientras recorren dunas, evitan obstáculos, afrontan miedos y atraviesan rutas desérticas, estarán marcando su casilla de la iglesia personal.
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