La situación actual de Venezuela, analizada desde un prisma político vallisoletano

Blanca Jiménez (PP), Pedro Herrero (PSOE), Rocío Anguita (VTLP) e Irene Carvajal (VOX) dan su opinión sobre lo sucedido en un país que consideran "hermano"

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La situación actual de Venezuela, analizada desde un prisma político vallisoletano
Pedro Herrero (PSOE), Blanca Jiménez (PP), Rocío Anguita (VTLP) e Irene Carvajal (VOX) posan para TRIBUNA después del análisis. Sergio Borja.
El autor esAlejandro De Grado Viña
Alejandro De Grado Viña
Lectura estimada: 14 min.
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La crisis abierta en Venezuela tras la salida de Nicolás Maduro del poder y la intervención de Estados Unidos ha provocado un intenso debate político también a nivel local. Los cuatro portavoces municipales del Ayuntamiento de Valladolid -Blanca Jiménez (PP), Pedro Herrero (PSOE), Rocío Anguita (VTLP) e Irene Carvajal (VOX)- analizan para TRIBUNA un escenario internacional que califican de histórico, preocupante o lleno de incertidumbres, según el prisma ideológico desde el que se observe.

Desde la defensa de la actuación estadounidense como una oportunidad para que el pueblo venezolano recupere la libertad, hasta la denuncia de una injerencia ilegal motivada por intereses económicos, las posiciones no podrían ser más dispares. Mientras el PP y VOX ponen el foco en el fin del chavismo y en la expectativa de una transición, PSOE y VTLP alertan del precedente que supone una intervención militar al margen del derecho internacional y del riesgo de sustituir una autocracia por un tutelaje externo.

En cuatro entrevistas monotemáticas, los portavoces abordan también la reacción del Gobierno de España, el papel de Donald Trump, la figura de Delcy Rodríguez como posible solución transitoria y el sentir de la comunidad venezolana residente en Valladolid. Un análisis que refleja cómo un conflicto a miles de kilómetros impacta de lleno en el debate político local y reabre viejas discusiones sobre democracia, soberanía y geopolítica.

PREGUNTA: De la situación en Venezuela, ¿saca conclusiones positivas o negativas?

RESPUESTA:

Blanca Jiménez: Estamos ante un momento histórico para los venezolanos y para el mundo entero. Estamos asistiendo a uno de los regímenes más totalitarios y más sangrantes que ha tenido nuestro mundo en los últimos años. El futuro de los venezolanos lo van a decidir ellos mismos, pero era importante romper esa tendencia. Que estemos vislumbrando una nueva forma de entender la política en un país que ha sufrido tanto es una muy buena noticia. 

Pedro Herrero: Saco más conclusiones negativas que positivas. Lo que ha pasado en Venezuela es una violación del derecho internacional. Trump ha hecho una injerencia en Venezuela, que no se sujeta al derecho internacional por mucho que a uno le apetezca  que un dictador caiga, cosa que todavía no se ha producido... como todos sabemos. Trump no ha intervenido en Venezuela para liberarla ni para generar un nuevo espacio democrático. Él va a por el petróleo. Han muerto aproximadamente 50 personas y entiendo que, cuando haces una intervención de este tipo, quieres que se salde con el menor número de muertes posibles. El objetivo no es la democracia o una apertura a la misma porque el propio Trump ya ha apartado a la oposición venezolana. Tampoco está interesado en liberar a los presos, y su único interés es económico. Eso es malo para Venezuela y para el mundo. Ahora irá a por Cuba, ya se ha metido en Israel, en Ucrania, y ahora a ver qué pasa con Groenlandia. La situación es muy preocupante.

Rocío Anguita: Todas negativas, no veo nada positivo en que un país intervenga en otro, secuestre a un presidente de Gobierno, sea cual sea, y piense que esa sea la mejor solución para el país, independientemente de los movimientos que haya detrás de esta operación. Creo que así no se solucionan los conflictos. En el escenario internacional teníamos unas reglas donde se dice cómo hay que intervenir en determinados conflictos y cómo podemos acabar esos conflictos de la forma más pacífica posible. Ese fue el gran acuerdo que salió de la II Guerra Mundial. Esta intervención salta ese acuerdo que teníamos para evitar conflictos armados. No podemos solucionar las cosas sacando las armas. Creo que no ha sido buena idea la intervención que ha llevado a cabo Estados Unidos en Venezuela.

Irene Carvajal: Saco conclusiones negativas de todo lo que ha pasado anteriormente en Venezuela, de estos últimos años. La narcodictadura chavista ha estado gobernando y ejerciendo la autocracia en el país. Pero ahora... estoy expectante. Venezuela tiene que ser dueña de su destino y tiene que avanzar en ese mandato que dejaron las urnas, donde hubo claramente un ganador y a esa persona no le han dejado gobernar como la mayoría de los venezolanos querían.

P: ¿La intervención de Donald Trump lleva consigo intereses partidistas?

RESPUESTA:

B.J: ¿Cómo se terminan con las dictaduras en nuestro mundo? El pueblo venezolano lo ha intentado todo. Estamos hablando de un régimen que, durante más de 20 años, ha puesto todo el corazón y el alma de los venezolanos para poder salir de una tendencia que les estaba destruyendo, y éstos lo han hecho desde la vía democrática... a través de unas elecciones. La oposición venezolana consiguió un 70% de los apoyos. ¿Cómo se deben terminar con los dictadores y con los regímenes? Todas las actuaciones conllevan fuerza y tienen una imagen que puede verse resentida, pero en este caso no había otra forma de hacer las cosas. Los intereses que pueda tener Trump solo los conoce el propio Trump, pero esa misma pregunta podemos hacérnosla con otras potencias mundiales, como Rusia o China. Los venezolanos no están pensando en la geopolítica, sino en que han tenido una oportunidad de oro gracias a la sustracción, como así lo definen ellos, de Maduro. Ahora quieren volver a empezar. Piden prudencia y que sean ellos, con Edmundo González o María Corina Machado, los que tengan la capacidad de salir hacia adelante.  Trump ha llevado a cabo una actuación, que no está exenta de polémica, pero marca un antes y un después en el país. Los venezolanos se alegran de lo que ha pasado y todos nosotros deberíamos hacer lo mismo, al menos los que nos consideramos demócratas porque estamos en el lado correcto de la historia.

P.H: Claramente. Creo que no es una valoración de Pedro Herrero, sino una definición, es algo que no se puede cuestionar porque el propio Trump lo ha reconocido. Venezuela almacena el 16% de las reservas de petróleo que hay en el mundo. Es evidente que el pastel está ahí, y ese siempre ha sido su interés y objetivo. Trump no se va a dedicar a llevar la democracia a los países que no la tienen. Está a otras cosas, a sus negocios, y es una persona que encabezó el asalto al Capitolio de su propio país. Es un golpista. Si lo ha hecho en Estados Unidos, ¿qué no va a hacer en otros países más débiles militarmente hablando?

R.A: En un primer momento, parece que estamos defendiendo que en Venezuela hay un sistema democrático, pero creo que no ha sido esa la finalidad de Trump, viendo cómo han transcurrido los hechos. La rueda de prensa del propio Trump la escuché en directo porque preferí sacar mis propias conclusiones sin tener que leer la información de los medios de comunicación, ya que cada uno pone el foco donde le conviene. Esa rueda de prensa fue muy relevante porque Trump lo único que quiere es controlar los recursos petrolíferos de Venezuela que garantizan el futuro. Venezuela es un país que ha tenido problemas internos y en las últimas elecciones ya había observadores internacionales que manifestaron que las elecciones no habían sido democráticas. Trump quería reforzar la presencia de empresas estadounidenses del petróleo en Venezuela para hacer dinero. Volvemos, con esto, a un sistema de colonialismo y de imperialismo que pensábamos que ya no existía. Por supuesto que cada país está en su derecho de buscar acuerdos para sacar el mayor beneficio posible, pero esa gestión es muy diferente a la de secuestrar a un presidente, hacer caer a un Gobierno y controlar un Estado porque quiero sus materias primas. Son acontecimientos que no pasaban desde hace muchísimo tiempo, desde lo que hizo Estados Unidos en Panamá en el año 1985. El interés final es económico, no político. Desafortunadamente, su objetivo nunca ha sido defender un sistema democrático.

I.C: No estoy en la cabeza de Trump, pero tengo que sujetarme en lo que se está manifestando. Había una situación de delincuencia que estaba afectando directamente a Estados Unidos. De ahí su intervención cuyo objetivo era acabar con ese terrorismo transnacional. Quiero pensar eso y espero que ceda esa transición de carácter pacífico al pueblo venezolano.

P: ¿Se podría haber evitado la violencia?

RESPUESTA:

B.J: Esa es una pregunta muy compleja. Al final, la respuesta está en la forma en la que se derrocan las dictaduras. ¿Cómo se sustrae un dictador de un país que está totalmente militarizado? A Maduro no se le puede llamar a la puerta de casa. Las formas en las que se llevan a cabo este tipo de intervenciones son muy parejas. Los venezolanos deben pensar en el mañana, y no en lo que ha pasado o cómo ha pasado.

P.H: Por supuesto. Siempre se puede evitar la violencia. El que quiere usar la violencia no la debe utilizar. La solución no es quitar solo a Maduro, porque ya que se ha quitado a Maduro, y se ha puesto a Delcy Rodríguez con las familias del chavismo repartiéndose el poder. La solución debe estar en Venezuela, no debe estar fuera. Y, por supuesto, la solución no es Trump, pero tampoco lo es España. España puede ayudar, puede echar una mano, orientar o aconsejar, pero nunca tutelar. Quizás sea el país del mundo que más posibilidades tendría de poder hacerlo por experiencia, ya que aquí tuvimos una Transición que es la que necesita Venezuela, pero eso no se va a hacer desde fuera, sino desde dentro. Tiene que haber interlocutores dentro del régimen y fuera también de él que sean capaces de llegar a un acuerdo para poner en marcha una Transición lenta y tranquila. Los protagonistas deben ser los políticos venezolanos, aunque una intervención militar no lo facilitaría. Tienen que utilizar la vía diplomática y la política. Todos queremos que en Venezuela haya una democracia, pero con todas las garantías posibles. Recordemos que el Gobierno de Maduro no ha sido reconocido por el Gobierno de España. Han vivido una situación mala, pero vemos que puede ser incluso peor que la de antes.

R.A: Totalmente. Sabemos que llevaban tiempo negociando con el tema del petróleo, pero no llegaron a un acuerdo. Se le ofreció a Maduro una salida digna por petróleo. Era una negociación chantajista, porque no es lo mismo llevar las riendas de una negociación cuando tú eres un país tan importante y tan grande como Estados Unidos. Esta ha sido una decisión unilateral, con una intervención de película, en la que un comando de asalto llega al centro de Venezuela para sacar al presidente pegando tiros. Son cosas que habíamos visto en las películas, pero no en el mundo real.

I.C: No sé si se podría haber evitado la violencia. Tengo claro que Trump ha intervenido porque alguien le ha ayudado desde dentro. Si no se da el caso, las calles de Venezuela seguirían ardiendo, llenas de sangre, y son cosas que ahora ya no están pasando. ¿Podría haber intervenido sin utilizar la fuerza? Sinceramente, creo que no porque pacíficamente el narcodictador no se hubiese dejado, y no hubiese hecho ningún acto de generosidad.

P: ¿Cómo valora la reacción del Gobierno de España al respecto?

RESPUESTA:

B.J: El problema del Gobierno de España lo tiene el Gobierno de España. Afortunadamente, la mayoría de los españoles han reaccionado bien, han sido prudentes y se han puesto al lado de nuestros hermanos venezolanos de una manera digna. La izquierda de este país tira de hipocresía para no decir las palabras exactas. Hemos visto que se han puesto al lado de Maduro y no han sabido denunciar los abusos que estaban esquilmando a la población venezolana. Hablan del derecho internacional como si se tratara de una carta blanca a la que los demás no hemos apelado. Por supuesto que hay que apelar a la misma, pero no podemos dejar de lado lo mal que lo han pasado los venezolanos. Tenemos que estar con ellos más que nunca. El Partido Popular lo ha hecho siempre, no somos unos oportunistas de última hora. Los venezolanos pueden contar con nosotros. La clave está en colocarse al lado de la libertad. No podemos estar en la libertad en los días pares, como ha hecho la izquierda de este país, que no se ha puesto en contacto con ningún venezolano. Encima, se atreven a valorar lo que ha pasado sin escucharles. Todavía hay represaliados, más de 8.000.000 de exiliados, personas que han sido asesinadas... El derecho internacional debe primar siempre, pero no podemos ser tan hipócritas. Debemos estar en el lado correcto de la historia.

P.H: Se ha reaccionado de manera prudente y mesurada. España tiene una posición, respecto a Latinoamérica, de mucha legitimidad y autoridad. Somos pueblos hermanos y hay una afinidad cultural muy grande. Sus políticas están inspiradas en el modelo español.

R.A: Parecía tibia y cautelosa, sobre todo cuando no tenían toda la información de lo sucedido, pero con el paso de los días, hemos visto que el Gobierno de España defiende la legalidad internacional, algo que habría que poner encima de cualquier otra cosa. Ha hecho dos movimientos muy interesantes. En primer lugar, firmó un manifiesto con algunos países de América Latina; y en segundo lugar, ha defendido el pueblo de Groenlandia, junto a los principales países europeos, porque la integridad territorial no es negociable. Es legítimo interesarse por las materias primas de un país, pero para eso hay que llegar a un acuerdo, como se hace con Rusia o con China. Esto no va de invadir y conseguir lo que tú quieras por la fuerza. Ya veremos si se puede solucionar algo, pero no creo que pase actuando de esta manera. La situación es compleja y peligrosa.

I.C: La reacción del Gobierno de España es totalmente vacilante. En primer lugar, manifiestan que no han validado el Gobierno de Maduro, cosa que sí que han hecho en boca de la propia vicepresidenta. Y, en segundo lugar, se han opuesto a lo que ha pasado en un Foro Internacional. Unos días dicen una cosa, y otros días dicen la contraria, quizás sea por medio a las consecuencias de las declaraciones que pueda hacer Maduro sobre la relación entre Venezuela y España. Decly estuvo en España en contra del mandato de la Unión Europea que le prohibió pisar suelo español, y en cambio estuvo amparada por el Gobierno de Sánchez y sus manos derechas en aquel momento.

P: ¿Delcy Rodríguez es la solución?

RESPUESTA:

B.J: No, porque representa el régimen de Maduro, al igual que Diosdado Cabello. Son personas que han hecho seguidismo, y son los principales protagonistas de la represión. La solución es Edmundo González, y María Corina Machado, y los millones de personas que han votado democracia en las últimas elecciones. Esto tiene que seguir dando pasos. El hecho de que Maduro no esté es digno de celebración, por supuesto, pero el pueblo venezolano debe continuar, debe seguir dando pasos hacia una democracia estable. Los dictadores y los que han formado parte de esa dictadura tienen que caer por su propio peso. Hay muchos políticos de otros países, incluso de España, que han estado detrás de que este régimen se pueda perpetuar. Estoy hablando de Estados Unidos, Rusia, China, o políticos españoles que han intentado blanquear a dictadores como Maduro.

P.H: Delcy no es la solución. De hecho, creo que puede ejercer el cargo durante 90 días en una situación de interinidad. Pongo como ejemplo la Transición Española, salvando las distancias. A Franco no le vino a secuestrar nadie, se murió, pero desde dentro del régimen había personas que vieron que era necesario hacer esa transición hacia la democracia española. Y no fue fácil. Es más, fue muy duro. En Venezuela, será diferente en las formas, pero igual en el fondo. Lo que se trata es ir tejiendo esos contactos, algunos serán públicos y otros no lo serán, para ir coincidiendo con esa salida natural, con esa transición hacia una democracia estable, y con la representación de todos los grupos políticos. Y, sobre todo, con un resultado en las elecciones que debe ser respetado. Ese debe ser el objetivo, pero los hechos no se van a llevar a cabo tan rápido. Por esa razón, insisto en que la reacción del Gobierno de España ha sido muy sensata. Se está trabajando muy bien en este sentido. La relación con Venezuela se ha gestionado bien y España es el país de referencia a la hora de valorar lo sucedido.

R.A: No tengo ni idea. Como no estamos poniendo encima de la mesa que es un problema político... Ahora mismo es la única continuidad que veo posible. O sigue el Gobierno que estaba, para no generar más caos, o se convocan unas nuevas elecciones. No creo que haya más opciones. Estados Unidos no quiere que Venezuela se desestabilice tanto para que las petroleras sigan produciendo. Aun así, los que tienen que decir quiénes deben liderar el país son los venezolanos y venezolanas, como hemos defendido siempre, y en cualquier parte del mundo.

I.C: Creo que se está aprendiendo de situaciones semejantes que se han producido en otras épocas. Y en otras épocas, ha habido un baño de sangre en las calles. Estamos ante una etapa de transición, aunque las instituciones estén todavía tomadas por los chavistas. El mal menor es mantener en este impás transitorio a Delcy. Creo que esta situación, insisto, viene propiciada desde dentro, y este es el pacto que ha llegado Estados Unidos para que no haya un baño de sangre en las calles.

P: Y, por último, a raíz de lo sucedido en Venezuela, ¿usted se ha puesto en contacto con venezolanos o venezolanas residentes en Valladolid?

RESPUESTA:

B.J: Por supuesto. La comunidad venezolana está representada en Valladolid por unas 3.000 personas. Es importante recordar que el Partido Popular siempre ha trabajado con ellos. Yo misma, junto a otros compañeros, les apoyamos en la manifestación que celebraron. Queríamos transmitirles que les sentimos cerca y que la comunidad hispana sigue alerta trabajando unida por la libertad. Tengo familia venezolana que emigró a España para poder vivir, y lo entendemos como un privilegio. Los venezolanos saben que pueden contar con nosotros para lo que necesiten. No pararemos hasta que no haya una libertad plena en Venezuela.

P.H: No, la verdad es que no. No he tenido la ocasión de poder hacerlo. He leído la prensa y he estado pendiente de todo lo que sucedía en Venezuela. He escuchado declaraciones de todas las partes, también las que se han hecho en Valladolid. Hay que hermanar porque hay un objetivo común: hacer una transición y conseguir vivir en una democracia de garantías. Si se miran en el espejo de España, en mi partido hay dos personas que podrían ayudar, como son Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, y creo que ya lo están haciendo. En mi opinión, Edmundo González tiene una posición más facilitadora a la hora de negociar que la de María Corina Machado. Hay que buscar esos perfiles: aperturistas y moderados. Y, a partir de ahí, Venezuela conseguirá lo que queremos todos: una democracia plena en el país.

R.A: No tengo contacto personal con ningún venezolano residente en Valladolid. No he podido contactar con nadie en estos últimos días. Respeto a todo el mundo, y más en mi caso, que soy una emigrante y les entiendo perfectamente: han salido de su tierra para tener un futuro mejor. Quiero dejar claro que apoyo a toda la colonia venezolana, que es la que debe tomar sus propias decisiones. Son ellos los que deben decidir lo que quieren hacer con su país.

I.C: Sí, nosotros mantenemos una relación fluida con la comunidad venezolana. Desde el Grupo Municipal VOX, se mantiene un contacto estrecho con los ciudadanos hispanoamericanos, que son nuestros hermanos, y son parte de nosotros. Estuvimos apoyando a la comunidad venezolana en Valladolid y el sentimiento es de júbilo, de expectación, y de espera a ver lo que ocurre. Quieren ser dueños de su destino. Nos dijeron que llevaban 25 años sin disfrutar del petróleo porque lo han disfrutado otros a su costa. Buscan recuperar la libertad, poder comer, tener medicamentos cuando es necesario, tratarse en los hospitales cuando lo requieran... No estaban tratando a las personas con enfermedades importantes por haberse manifestado en contra del régimen. Les tenían en una lista negra, al igual que a los presos políticos, que están siendo torturados. Cuando se recupere la libertad en Venezuela, es cuando uno ya puede hablar del petróleo. Hasta entonces, no se debería hablar de otra cosa.

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