El documental producido por el vallisoletano Rodrigo Espinel conquista el Ibicine y emociona con una historia de superación y lucha
La gran noche de José Valencia
Llegó el cantaor José Valencia a las 21 Jornadas Flamencas Ciudad de Valladolid que se celebran en el LAVA y puso a todo el mundo de acuerdo. Posee este cantaor una virtud esencial, a mi juicio, en el arte: entusiasmo. Canta en la Sala Concha Velasco (LAVA) José Valencia y el tiempo, las palabras se detienen en el rostro de su cara y en sus manos.
Sus quejios son como brochazos autobiográficos. Viendo su rostro, su cuerpo, sus manos uno entiende todo lo que quiere decir en el escenario. Porque cuando uno le oye cantar tiene la sensación de que está escuchando una oración. El flamenco cuenta historias y pensamientos que otras artes son incapaces de narrar.
Tienen los cantes que practica José Valencia, esa alegría, esa luminosidad que irradia por toda la sala. Se canta como se vive. Porque cantar nunca está al margen de vivir. Todas las vivencias que ha tenido el cantaor las proyecta sobre el escenario. Ahí trasmite sus sentimientos. Sus penas y la nuestras. Sus alegrías y las nuestras.
Este flamenco que estamos saboreando esta noche ayuda a respirar en comunión con músicos y desconocidos pacíficamente y a experimentar cosas que hablan de tu vida y al tiempo te hacen reflexionar sobre ti. Acompaña a José Valencia un guitarrista excepcional: Nono Jero que posee lo que pocos guitarristas tienen en la actualidad, el don de la discreción. Una discreción llena de conocimientos. Su toque tiene el marchamo de la verdad, la belleza y talento a raudales. También quiero nombrar a dos palmeros muy buenos que disfrutamos esta noche, Juan Diego Valencia y Manuel Cantarote.
El buen flamenco nos recuerda que es una fuente de inagotable belleza y sabiduría popular a la que todos tenemos acceso, por algo fue reconocido por la Unesco el 16 de noviembre de 2010 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Los fandangos, las seguiriyas, las alegrías, las soleas, las bulerías, etc., son un recorrido emocional por la historia del flamenco. José Valencia ha dejado esta noche en el LAVA un recuerdo imperecedero. Su voz apabullante, su maestría, su pasión a pecho descubierto ha hecho disfrutar al público que le ha tributado una salva de aplausos generosos y verdaderos.
Esa manera de provocar emociones en el público solo está al alcance de los grandes artistas. Esta gran noche flamenca se ha encontrado con un público entregado a José Valencia y viceversa. Que el cantaor ha puesto todo de su parte para que resultara una gran noche era el sentir generalizado de los corrillos al finalizar el concierto.
El flamenco siempre busca partirte el corazón y esta noche lo ha conseguido el GRAN José Valencia.
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