Gael García Bernal reivindica el humor como arma contra el poder en la clausura de la Seminci
El actor y director mexicano presenta en Valladolid su tercera película como realizador, una comedia que homenajea a Latinoamérica
El actor mexicano Gael García Bernal ha convertido la 71ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) en el escenario para presentar su nueva faceta detrás de las cámaras. El cineasta ha estrenado este viernes en España 'Hombre al agua', su tercer largometraje como director, una comedia que combina las crisis personales, las relaciones afectivas y la realidad política latinoamericana con una mirada crítica hacia el poder y el capitalismo.
La película, que clausurará mañana, sábado, el festival vallisoletano, es también un homenaje a la diversidad cultural de Latinoamérica y a las raíces que han marcado la trayectoria personal del propio García Bernal. El realizador ha explicado que creció rodeado de hijos de exiliados argentinos, brasileños, uruguayos, chilenos y colombianos, una convivencia que ha terminado trasladando a la pantalla. "La película apela a esa multiplicidad que nos compone y que también tiene que ver con mi historia, mi biografía", ha señalado durante su encuentro con los medios posterior a la proyección.
Brasil ocupa un lugar especialmente destacado en el filme. El director ha reconocido el vínculo que mantiene con el país y ha explicado que la idea de incorporar la figura de Luiz Inácio Lula da Silva surgió cuando el actual presidente electo todavía estaba encarcelado. Su intención era construir una especie de "antitelenovela" ambientada en la etapa sindical del dirigente brasileño.
Para ello, García Bernal introduce una película dentro de la propia película, rodada en blanco y negro, que recrea episodios de aquella época. En ella, Lula consigue escapar de prisión saltando el muro del patio, en una secuencia que el cineasta ha comparado, con ironía, con una fuga de Alcatraz.
El humor para desmontar la realidad
Aunque aborda cuestiones políticas y sociales de calado, 'Hombre al agua' apuesta por la comedia como principal vehículo narrativo. Una elección que el mexicano ha defendido durante su intervención en Valladolid, donde ha reivindicado la capacidad del humor para abordar incluso los asuntos más delicados.
"El humor siempre se ha considerado como algo banal, pero en el cine abre compuertas como el detonador fantástico de toda una complejidad", ha reflexionado. A su juicio, la comedia permite desenmascarar la realidad, identificar el lado absurdo de determinadas situaciones y comprender mejor conflictos tan diferentes como una discusión sentimental o la manipulación política.
Las masculinidades en crisis, la soledad, las rupturas afectivas y las inquietudes personales conviven así con una reflexión sobre la gestión política de Latinoamérica. El propio García Bernal, nacido en Guadalajara (México) en 1978, protagoniza la historia dando vida a un migrante cubano que reside en México.
El actor ha recordado también su experiencia estudiando en Cuba durante su juventud, una etapa que le permitió conocer de cerca la realidad de la isla. "Ser cubano hoy en día es un ejercicio de supervivencia cotidiana, desgraciadamente", ha afirmado, antes de destacar los vínculos culturales e históricos que comparte con el resto de Latinoamérica.
Una crítica al capitalismo y las redes sociales
La dimensión política de la película también se extiende a una crítica del "capitalismo rampante" y de la influencia que las redes sociales ejercen sobre la identidad individual y colectiva. García Bernal considera que estas plataformas han terminado convirtiéndose en herramientas capaces de condicionar la manera en la que las personas se muestran ante los demás y, al mismo tiempo, orientar determinados comportamientos con fines políticos y electorales.
"Sin las redes no existiríamos. Hay una necesidad de manifestar quiénes somos, cómo nos definimos y cómo queremos que la gente nos vea y nos observe", ha apuntado. Una dinámica que considera "una de las trampas más fantásticas que ha hecho el capitalismo rampante".
En la película, esta reflexión aparece representada a través de un empresario de éxito que decide dar el salto a la política. Un personaje que sirve al director para cuestionar los mecanismos de influencia y las estrategias de poder en la sociedad contemporánea.
García Bernal también ha situado alrededor del año 2000, coincidiendo con el estreno de 'Amores perros', el comienzo de una etapa marcada por el avance del neoliberalismo. El intérprete ha recordado cómo este modelo económico afectó a la industria cinematográfica mexicana, que durante las décadas de los años treinta, cuarenta y cincuenta llegó a producir más de un centenar de películas al año.
'Hombre al agua' supone su tercera experiencia como director después de 'Déficit' (2007) y 'Chicuarotes' (2019). Una faceta creativa que compagina con su carrera interpretativa y en la que, según ha reconocido, busca ante todo disfrutar del proceso. Hijo de actores, García Bernal ha reivindicado además el teatro como un espacio de libertad creativa que, en su opinión, el cine no siempre permite debido a su carácter más lineal.
"Necesito divertirme, pasármela bien", ha confesado. Una condición que considera imprescindible para afrontar un rodaje, ya sea delante o detrás de la cámara: "De lo contrario, parece que el cine se me acaba".








