Elvira Mínguez: "La Seminci forma parte de la personalidad de Valladolid"
En una entrevista concedida a TRIBUNA, la actriz deja clara su postura sobre las medidas que anunció el consejero de VOX: "Son una mierda"
Para Elvira Mínguez (Valladolid, 1965), la Espiga de Honor de la 71ª Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) tiene un significado especial. El festival reconoció el pasado jueves su buen hacer y, especialmente, su talento. "Según lo dices, directamente me dan ganas de salir corriendo del miedo que me entra. Tengo una responsabilidad tan grande...", explica, entre risas, en una entrevista concedida a TRIBUNA. Y es que, pese a su dilatada carrera, Mínguez confiesa que todavía le cuesta asimilar este tipo de distinciones. "Todos los premios me generan una responsabilidad. El listón está alto", añade.
Sin embargo, esta Espiga de Honor es diferente. Tiene un componente emocional. No solo por recibirla en Valladolid, sino porque pone en valor todo lo que ha hecho. "La trayectoria no eres solamente tú, es todo lo que está contigo y todo lo que ha hecho que esté aquí", explica. La intérprete admite que este 'homenaje' la ha llevado a recordar sus comienzos y aquella etapa en la que abandonó Valladolid para estudiar en Madrid. Y, aunque nunca ha perdido el vínculo con su ciudad, regresar ahora como protagonista no es tan fácil.
De hecho, reconoce que "nunca" había pensado en la posibilidad de que el festival reconociera su carrera. "Fue una sorpresa. No se me había pasado por la cabeza. Les pregunté: '¿A mí?'", asegura. Esa sensación ha formado parte de su vida cada vez que ha sido nominada. En esta ocasión, además, el reconocimiento tiene el valor añadido de ser 'vallisoletano', desmontando, de alguna manera, el conocido dicho de que nadie consigue ser profeta en su tierra.

"La Seminci funciona como un reloj"
Mínguez reflexiona sobre la evolución de un festival que considera fundamental. Para ella, la Seminci ha sabido mantener su esencia a lo largo de sus 71 ediciones. "Son 71 años, por lo tanto, el engranaje está perfectamente probado y funciona como un reloj", destaca. Y, si ha habido cambios, estos responden al paso del tiempo. "Hay cambios en la ciudad, en la gente, en los negocios, pero la Seminci se ha convertido en una característica que forma parte de la personalidad de Valladolid", sostiene.
Por eso, cuando se le pregunta por el futuro del certamen, no tiene dudas: "Goza de muy buena salud, y esta se prolongará en el tiempo". En este sentido, se ha querido acordar de José Luis Cienfuegos, cuyo fallecimiento ha marcado esta edición. Mínguez se queda con su legado y con la huella que ha dejado en el cine: "Cuando se van personas así, lo que hay que hacer es recordarlas siempre con una sonrisa y, por supuesto, agradecer todo lo que hicieron. Hemos sido muy afortunados de tenerle".
En cuanto al futuro director, la actriz no quiere dar consejos a quien asuma las riendas, pero sí le pone deberes: "Que al menos mantenga la filosofía. Que ya es bastante".
Defiende la libertad
La también escritora vallisoletana ha querido valorar uno de los asuntos más controvertidos que han rodeado al festival. Preguntada por las declaraciones del consejero de Cultura, de VOX, y las medidas que planteó y que, posiblemente, afecten a la Seminci, Mínguez se muestra especialmente crítica.
La actriz considera contradictorio que se pretenda combatir determinadas formas de adoctrinamiento mediante decisiones que, a su juicio, pueden terminar incurriendo precisamente en aquello que se cuestiona. "Lo que dice es contradictorio. Que lo revisen. Si van a elegir las películas según qué condiciones... Esa también es una forma de adoctrinamiento, y lo que él está buscando es adoctrinar", explica.
De hecho, sobre si la Seminci será libre, responde sin rodeos y con contundencia: "Te voy a decir en una sola palabra lo que para mí son esas medidas: una mierda. Los que hemos nacido en Valladolid somos bastante claros".

Un 2026 "maravilloso"
Más allá de la Espiga de Honor, Mínguez vive uno de los momentos más felices de su vida. Es más, la actriz no esconde su sonrisa cuando hace balance del año. "Está siendo un año maravilloso", afirma sin titubeos.
La publicación de su novela 'La educación del monstruo', y la buena acogida de la película 'La Cena', con la que estuvo cerca de ganar un Premio Goya, han convertido estos meses en una etapa para enmarcar. Y lejos de conformarse, ya tiene la mirada puesta en nuevos proyectos. Mínguez desvela que se encuentra trabajando en su tercera novela.
Para ello, se intenta organizar en función de sus compromisos profesionales y de los plazos de entrega, sin renunciar a los rodajes. ¿Su secreto? Madrugar y mantener una rutina ordenada. "Tengo la costumbre de acostarme pronto y madrugo mucho. Entonces me da tiempo a leer, me da tiempo a estudiar...", comenta. La actriz confirma también que está inmersa en nuevos proyectos audiovisuales, pero prefiere mantener la discreción para evitar malentendidos. Eso sí, avanza que noviembre es un mes clave.
"A mí lo que me gusta es contar historias"
Pese a que la literatura ha vuelto a cobrar protagonismo, Elvira descarta retirarse de los rodajes para dedicarse a escribir. Para ella, ambas disciplinas forman parte de una misma vocación: "A mí me gusta contar historias. El formato es lo que puede variar". Ya sea delante de una cámara, a través de las páginas de una novela o explorando otras posibilidades, su objetivo sigue siendo el mismo: encontrar nuevas formas de conectar con el público. "Una cosa no quita la otra y, a día de hoy, yo me gano la vida como actriz", recuerda.
De esta forma, Mínguez regresa a Valladolid, a la que nunca olvida. Porque, por mucho que haya cambiado su vida desde que se marchó a Madrid, hay algo que permanece intacto: el vínculo con su ciudad natal y con una Seminci que, como ella misma defiende, debe ser libre.









