Shinya Tsukamoto acerca a Seminci el horror de Vietnam con un crudo alegato contra la guerra

'Mr. Nelson, did you Kill People?' reconstruye el trauma de un marine afroamericano incapaz de escapar de los recuerdos de las atrocidades que cometió durante el conflicto

Shinya Tsukamoto acerca a Seminci el horror de Vietnam con un crudo alegato contra la guerra
'Mr. Nelson, did you Kill People?' .
El autor esMiguel Ángel  Fernández
Miguel Ángel Fernández
Lectura estimada: 3 min.

Una pregunta aparentemente inocente puede abrir heridas que nunca llegaron a cicatrizar. Ese es el punto de partida de 'Mr. Nelson, did you Kill People?', la última película del cineasta japonés Shinya Tsukamoto, que se ha incorporado a la competición oficial de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) con una historia que enfrenta al espectador con las consecuencias más devastadoras de la guerra.

El director de 'Tetsuo, el hombre de hierro' (1989), una de las obras de culto del cine japonés, abandona aquí el universo más experimental que caracteriza parte de su filmografía para adentrarse en la memoria de Allen Nelson, un marine afroamericano que combatió en Vietnam y pasó el resto de su vida tratando de convivir con los actos que cometió durante el conflicto.

La película adapta las memorias de Nelson, fallecido tras dedicar buena parte de su existencia a contar su experiencia y compartir el sufrimiento que arrastraba desde su regreso a Estados Unidos. Lo que comenzó como una etapa de formación militar terminó convirtiéndose en una pesadilla de la que nunca consiguió liberarse por completo.

El relato arranca cuando una pregunta formulada por un niño en un aula de Primaria devuelve al protagonista a los episodios más oscuros de su pasado. A partir de ese momento, Tsukamoto construye una narración sobre la culpa, el odio y la capacidad de la violencia para transformar a una persona hasta hacerla irreconocible ante sí misma.

La violencia que permanece después de la guerra

Con estreno mundial en el Festival de Venecia, el filme plantea una serie de interrogantes incómodos: qué lleva a alguien a matar, cómo se convierte una persona en capaz de cometer atrocidades y de qué manera puede seguir viviendo después con esos recuerdos.

Para explorar estas cuestiones, el realizador alterna las sesiones de terapia del protagonista con los recuerdos que emergen de su memoria. Rodney Hicks, conocido por su trayectoria en los musicales de Broadway, interpreta a Allen Nelson, mientras que Geoffrey Rush encarna al psicólogo Neal Daniels, otro personaje basado en una persona real.

Los encuentros entre ambos sirven de hilo conductor para reconstruir una vida marcada por el sufrimiento. La estructura, apoyada en repetitivos planos y contraplanos, da paso a escenas que desvelan la complicada relación del protagonista con su padre, el brutal entrenamiento militar y su posterior llegada a Okinawa antes de ser destinado a Vietnam.

Es en este último escenario donde la película muestra su faceta más descarnada. Tsukamoto no ahorra imágenes explícitas para representar la violencia ejercida contra la población civil, incluidos mujeres, niños y ancianos. El espectador se enfrenta así a un horror que no se limita al campo de batalla, sino que se instala también en la conciencia de quienes participaron en él.

La progresiva transformación de Nelson refleja cómo el entrenamiento, el odio y la exposición continuada a la violencia pueden empujar a una persona hacia comportamientos que, en otras circunstancias, quizá nunca habría imaginado. La película no elude la responsabilidad individual, pero tampoco deja de interrogarse sobre los mecanismos que alimentan la brutalidad de los conflictos armados.

Una vida entera en busca de redención

El regreso a Estados Unidos supone para Nelson un nuevo choque con la realidad. Apenas tiene 23 años, pero el mundo que encuentra ya no se parece al que dejó atrás. Las experiencias vividas en Vietnam han alterado su manera de relacionarse con los demás y le impiden recuperar la tranquilidad que conocía antes de marcharse.

Las dificultades familiares, la incapacidad de reconciliarse con su pasado y la necesidad de poner palabras a lo sucedido atraviesan el resto de su existencia. Contar su historia se convierte en una forma de afrontar los recuerdos, aunque compartirlos no sea suficiente para borrar el peso de la culpa.

Tsukamoto firma así una película antibelicista que sitúa el foco no solo en quienes sufren directamente la violencia, sino también en las secuelas psicológicas que permanecen mucho después de que termine un conflicto. La búsqueda de expiación de Nelson se prolonga hasta el final de sus días, perseguido por unos fantasmas que ninguna explicación parece capaz de silenciar.

En un contexto internacional marcado por las guerras y la escalada de las tensiones, 'Mr. Nelson, did you Kill People?' plantea una reflexión sobre los límites de la condición humana y el precio de la violencia. Su propuesta obliga a mirar de frente aquello que a menudo resulta más fácil ignorar: que las consecuencias de una guerra no desaparecen cuando los soldados regresan a casa.

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