Sandra Wollner ahonda en el duelo tras la pérdida de una hija en ‘Everytime’
El film que se alzó con un premio en Cannes y que representará a Alemania en los Oscars lucha desde hoy por su hueco en la 71 SEMINCI
La cineasta austriaca Sandra Wollner suscita en su nueva película, 'Everytime', una serie de cuestiones que ella misma se plantea acerca del duelo después de la muerte de una hija y de cómo el mundo sigue girando pese a paralizar por completo la vida de sus más allegados. La película se sumó el 28 de octubre a la competición de Seminci en la Sección Oficial de Valladolid, donde fue recibida con algunos gestos de desaprobación y escasos aplausos.
El largometraje se centra en una familia compuesta por tres mujeres, una mujer llamada Ella y sus dos hijas: Jessie, de 16 años, y la pequeña Melli. Las tres planean viajar a Tenerife pero, la noche antes de tomar el vuelo, Lux, el novio de la hermana mayor, la convence para disfrutar de sus últimas horas juntos en una discoteca, para acabar viendo el amanecer desde una azotea.
Con una estética cercana al documental, la cineasta otorga especial importancia a los tiempos muertos de los personajes, a los que regresa cuando el terrible duelo que ha tenido que afrontar la familia comienza a disiparse. Wollner captura los momentos cotidianos de los miembros de la familia, como cuando juegan a videojuegos, donde todo está bajo control o simplemente se abrazan, cuando la fachada de normalidad se rompe por momentos.
Wollner, que en esta ocasión decidió no acudir presencialmente a Valladolid, trasladó su opinión acerca de lo extraño que se vuelve desear con tanta fuerza lo imposible: "Hay algo intrigante en las imposibilidades, en adentrarse realmente en ellas: revelan algo sobre la naturaleza del sufrimiento humano, nuestro anhelo y nuestra propia existencia. Así es como funcionan nuestros sueños; y por eso despertarse puede resultar tan decepcionantemente aburrido y desagradable".
La emoción, la memoria, la delgada línea entre imaginar algo y recordarlo, junto con los deseos intrínsecos de que alguien vuelva a la vida, se convierten en los protagonistas centrales de la película. Es por ello que, a través de la voz en off de la hermana pequeña, se da paso a diferentes espacios entre el pasado y el presente con un final impactante.
En este mundo alternativo donde todo parece posible, incluso parar el tiempo, la directora genera una disyuntiva entre lo real y lo imaginario, entre lo doloroso y lo cotidiano, mientras alguien, o incluso el universo, nos observa.








