Valeria Sarmiento recibe la Espiga de Honor de Seminci por una vida dedicada al cine sin etiquetas
La cineasta chilena ha sido homenajeada en el Teatro Zorrilla antes del estreno de ‘Detrás de la lluvia’, su último largometraje
La cineasta chilena Valeria Sarmiento ha recibido este miércoles la Espiga de Honor de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), un reconocimiento a una trayectoria de más de cinco décadas caracterizada por la libertad creativa, la experimentación narrativa y una mirada crítica hacia los roles tradicionalmente impuestos.
El homenaje ha tenido lugar en el Teatro Zorrilla, donde el festival vallisoletano ha reconocido la aportación al séptimo arte de una directora que ha construido una filmografía difícil de encasillar. Desde sus primeros trabajos en la década de los setenta, Sarmiento ha transitado entre el documental, el melodrama y otros géneros populares, siempre con el humor, la ironía y la ausencia de solemnidad como señas de identidad.
Su carrera comenzó con el documental Un sueño como de colores (1972), punto de partida de una trayectoria en la que ha dirigido alrededor de una treintena de películas. A lo largo de estos años, la realizadora ha desarrollado un lenguaje cinematográfico propio, alejado de las convenciones y comprometido con la exploración de las experiencias femeninas.
'Detrás de la lluvia', el cierre de una extensa trayectoria
La entrega de la Espiga de Honor ha precedido al estreno en España de 'Detrás de la lluvia', el último largometraje de Sarmiento, que participa en la Sección Oficial de Seminci fuera de concurso y supone el broche final a su carrera cinematográfica.
La película, presentada en el Festival Internacional de Karlovy Vary, sigue los pasos de una joven recién graduada en Psicología que regresa a Valdivia, su ciudad natal. Su vuelta coincide con el hallazgo del cadáver de una niña, un acontecimiento que conmociona a la localidad y que despierta en la protagonista los recuerdos de los abusos sexuales que sufrió durante su infancia.
A través de esta historia, Sarmiento vuelve a situar en el centro de su relato las vivencias de las mujeres y las consecuencias de la violencia, dos cuestiones presentes en buena parte de su 'partitura'.








