Deporte, memoria y solidaridad en el XXX Memorial Vidal-Matarranz de Valladolid: "Va a ser muy especial"

El Club Deportivo Bomberos Valladolid celebra los días 7 y 8 de noviembre una carrera vertical y actividades solidarias a favor de San Juan de Dios y la Fundación Campanilla

Deporte, memoria y solidaridad en el XXX Memorial Vidal-Matarranz de Valladolid: "Va a ser muy especial"
El autor esMiguel Ángel  Fernández
Miguel Ángel Fernández
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Treinta años después, sus nombres siguen presentes en la memoria del cuerpo de Bomberos de Valladolid. José Luis Vidal Arias y Juan Carlos Matarranz de las Moras fallecieron el 6 de octubre de 1996 mientras intervenían en el incendio de la discoteca Siete Siete. Tres décadas después de aquella tragedia, sus compañeros mantienen vivo su recuerdo con una cita que ha convertido el homenaje en deporte, convivencia y solidaridad: el Memorial Vidal-Matarranz, que celebrará su trigésima edición los próximos 7 y 8 de noviembre.

Organizado por el Club Deportivo Bomberos Valladolid, el memorial volverá a reunir a profesionales del servicio de extinción de incendios y salvamento, corredores populares y familias en torno a distintas actividades que van mucho más allá de la competición. El programa incluye una carrera vertical en el Museo de la Ciencia, pruebas atléticas por las calles de la ciudad y una jornada solidaria en la que participarán niños del Centro San Juan de Dios y de la Fundación Campanilla.

Para los bomberos, la cita tiene un significado especial. Aunque buena parte de la plantilla actual no llegó a coincidir con los dos compañeros fallecidos, su recuerdo continúa formando parte de la identidad del servicio. "Se busca mantener vivo su recuerdo", explican Juan Brizuela y Adrián Olmedo, integrantes del Club Deportivo Bomberos Valladolid, que destacan la importancia de conservar el vínculo con quienes perdieron la vida en acto de servicio.

"Aunque no hayamos convivido con ellos, todavía hay gente que queda, ya poquitos, que estuvieron en aquel fatídico día", recuerdan. Su testimonio refleja cómo la memoria de aquel incendio sigue transmitiéndose entre generaciones de profesionales y cómo el homenaje continúa siendo importante tanto para el cuerpo vallisoletano como para los bomberos de toda España.

Una carrera vertical 

La primera de las actividades deportivas tendrá lugar el sábado 7 de noviembre, a partir de las 10:30 horas, en el Museo de la Ciencia de Valladolid. Los participantes deberán subir los 260 escalones del edificio principal, que cuenta con 12 plantas -14 niveles residenciales-, en una prueba que este año presenta una novedad destacada: su incorporación al circuito nacional de carreras verticales.

La competición contará con dos categorías, masculina y femenina, tanto en la modalidad de bomberos como en la abierta a corredores populares. Los profesionales afrontarán la subida con el equipo de intervención estructural, que incluye traje, botas, casco y equipo de respiración autónoma con botella. El servicio facilitará este último material, mientras que cada participante deberá acudir con el resto de su equipamiento.

La prueba, explican Brizuela y Olmedo, guarda una relación directa con el trabajo que desempeñan en cada guardia. "Es probablemente una de las actividades físicas más representativas de nuestro trabajo, ya que es lo que tenemos que hacer en cada incendio que podemos tener una guardia cualquiera", señalan.

Sin embargo, el objetivo no es que la carrera se convierta en una competición reservada a los deportistas más preparados. La categoría open está pensada para que cualquier persona pueda participar con ropa deportiva y completar el recorrido a su propio ritmo.

"Hay que desvincularse un poco de lo competitivo y pensar también que está la categoría open, en la que puede participar cualquier ciudadano", subrayan. La idea es que nadie descarte la experiencia por pensar que debe subir corriendo al máximo de sus posibilidades. "Cada uno sube a su ritmo", recuerdan.

La recompensa será alcanzar la parte superior del Museo de la Ciencia y contemplar Valladolid desde una perspectiva diferente. A ello se suma el ambiente deportivo y distendido que caracteriza al memorial, en el que los propios organizadores también participarán como corredores.

Dos jornadas de deporte para toda la familia

El programa continuará el domingo 8 de noviembre en el parque central de Bomberos de Valladolid, situado en la calle Mieses. A las 10:00 horas comenzará la carrera infantil, con inscripción gratuita, mientras que a las 11:00 horas se dará la salida a la prueba popular de aproximadamente 8,5 kilómetros, con salida y meta en el parque.

La entrega de dorsales se realizará el viernes 6 de noviembre, de 17:00 a 20:00 horas, en el centro comercial Vallsur. La organización también permitirá recogerlos antes de las carreras, desde las 9:00 horas, tanto el sábado como el domingo.

La jornada del viernes tendrá, además, un componente divulgativo dirigido a los más pequeños y sus familias. Coincidiendo con la entrega de dorsales, los bomberos organizarán actividades de media hora, con comienzos a las horas en punto y a las medias, entre las 17:00 y las 20:00 horas. Las sesiones combinarán explicaciones sobre medidas básicas de prevención con juegos y dinámicas en las que se utilizarán materiales y equipos habituales en el trabajo del servicio.

De este modo, el memorial busca acercar la labor de los bomberos a la ciudadanía desde una perspectiva práctica y participativa, especialmente entre los niños, que podrán conocer algunas de las herramientas y actuaciones que forman parte de su día a día.

La solidaridad

Si el recuerdo de los compañeros fallecidos es el origen de esta cita, la solidaridad constituye uno de sus principales motores. Los beneficios de la edición de este año se destinarán al Centro San Juan de Dios y a la Fundación Campanilla, dos entidades con las que los bomberos mantienen una relación estrecha.

La vinculación con la Fundación Campanilla se ha reforzado a través de diferentes actividades y torneos de fútbol organizados por el servicio. En el caso de San Juan de Dios, el vínculo también está relacionado con la festividad del patrón de los bomberos, una jornada en la que el centro recibe a los profesionales y en la que los niños disfrutan especialmente de su visita.

Este año, los menores tendrán un papel protagonista en el memorial. Después de la carrera popular del domingo, varios bomberos se equiparán con sus trajes de intervención para acompañar a los niños en una vuelta alrededor de la manzana del parque. Una actividad que parte de una petición de los propios menores y que los profesionales han acogido con entusiasmo. "Nos han pedido ellos que les hace ilusión y vamos nosotros encantados", explican Brizuela y Olmedo.

La participación de San Juan de Dios no terminará ahí. Los niños han preparado artesanalmente pequeños regalos para los corredores y también se han encargado de elaborar las medallas y otros elementos vinculados a la entrega de premios. Un trabajo que convierte la jornada en una experiencia compartida y permite que los beneficiarios de la iniciativa formen parte activa de su organización.

Tras las carreras y la entrega de premios, el Club Deportivo Bomberos Valladolid organizará un almuerzo para poner el broche a un fin de semana en el que el deporte será el punto de encuentro entre profesionales, participantes y entidades sociales.

Un recuerdo que también se lleva puesto

El memorial mantiene otra tradición que contribuye a prolongar su historia más allá de las dos jornadas de actividades: la camiseta incluida en la bolsa del corredor. Cada edición presenta un diseño diferente y, en esta ocasión, la organización ha apostado por una estética más clásica, con elementos históricos de Valladolid.

"Intentamos cambiar un poco el diseño cada año para que sea interesante", explican los organizadores, que ven en estas prendas un pequeño recuerdo de la experiencia y un incentivo para volver a participar. De hecho, algunos corredores coleccionan las camisetas de las distintas ediciones, una muestra de la continuidad de una cita que ha mantenido su tirón durante tres décadas.

La carrera vertical, las pruebas populares, los talleres infantiles y las actividades solidarias conforman así un programa que une generaciones y acerca el trabajo de los bomberos a la sociedad. Pero, por encima de los kilómetros, los escalones y los premios, el memorial conserva su razón de ser: recordar a dos compañeros que perdieron la vida mientras cumplían con su deber.

Treinta años después del incendio de la discoteca Siete Siete, Valladolid volverá a reunirse en torno a sus nombres. Esta vez, el homenaje se expresará a través de cada participante que cruce la meta, de cada niño que corra junto a un bombero y de cada gesto solidario que contribuya a mantener viva su memoria.

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