'Las islas afortunadas' conecta la conquista de Canarias con la esclavitud y la turistificación actual en la Seminci
Helena Girón y Samuel Delgado estrenan en la competición oficial de la 71 Seminci una película sensorial que combina historia y ficción para cuestionar los relatos del poder y explorar el origen colonial del archipiélago
La conquista de Canarias, la esclavitud y las desigualdades que todavía atraviesan las islas centran 'Las islas afortunadas', la película con la que Helena Girón y Samuel Delgado han llegado a la competición oficial de la 71 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci). El filme viaja hasta Lanzarote y La Graciosa para reconstruir, desde la ficción y la investigación histórica, los primeros tiempos de la colonización y establecer conexiones con problemas del presente, como la turistificación y el control de los recursos naturales.
La historia parte de la conquista de las islas orientales del archipiélago en el siglo XV por navegantes normandos al servicio de la Corona de Castilla. Tras la eliminación de la población indígena, los nuevos colonos repoblaron estos territorios con personas esclavizadas procedentes del norte de África y habitantes de la península. La película imagina un mundo marcado por el aislamiento, la explotación y las relaciones de poder que condicionaban la vida de sus habitantes.
En el centro del relato se encuentran el marqués, un terrateniente francés en decadencia interpretado por Lou Castel, y Fátima, su esclava, a la que da vida Luisa Ahl Laabiad. Mientras el primero consume sus últimos días entre el alcohol y el acaparamiento de los escasos recursos de la isla, ella, embarazada, lucha por sobrevivir en un entorno hostil. El océano Atlántico y el imponente Risco de Famara se convierten en obstáculos que la separan de su amado y de la posibilidad de alcanzar una vida mejor.
Un relato histórico para entender el presente
Con muy pocos diálogos y una especial atención al mar, el viento y la tierra, Girón y Delgado construyen una propuesta que combina la mirada antropológica con los códigos del cine de aventuras y el wéstern. El objetivo es cuestionar las versiones tradicionales de la conquista y recuperar historias que, según los cineastas, han quedado sepultadas bajo los grandes relatos históricos.
Durante el encuentro con los medios, Samuel Delgado explicó que el proyecto se apoya en una labor de documentación a partir de fuentes como actas notariales y 'Le Canarien', la crónica de Jean de Béthencourt que recoge los primeros episodios de la conquista de Canarias.
A partir de esos materiales, los directores han imaginado otras formas posibles de convivencia en aquel periodo, con la intención de encontrar nuevos referentes para interpretar la sociedad actual. Delgado defendió que ambientar una película en el pasado también permite reflexionar sobre el presente y el futuro.
Esa conexión se hace especialmente visible en la situación de Fátima, embarazada y abandonada a su suerte en medio del océano. Para el director, su travesía remite a la ruta migratoria atlántica, una de las más mortíferas del mundo, y a la continuidad histórica de los desplazamientos forzados y la precariedad. Los mismos vientos y aguas que hoy atraviesan quienes buscan llegar a Europa fueron escenario, siglos atrás, de las rutas vinculadas a la esclavitud.
El agua como fuente de poder y control
La película incorpora también una dimensión que sus responsables definen como "retrofuturista". Aunque la acción transcurre en el pasado, el control del agua y de los recursos naturales plantea cuestiones que podrían trasladarse a otros tiempos. Delgado señaló que el acceso a este bien ha estado históricamente condicionado por intereses privados y lo comparó con la explotación del petróleo en el imaginario del lejano Oeste.
"Para nosotros el océano es nuestro desierto", afirmó el cineasta al explicar la influencia de las lógicas del wéstern en la construcción del relato. La escasez y el dominio de los recursos se convierten así en elementos centrales de una historia que no pretende limitarse a reconstruir una época, sino que busca establecer paralelismos con las desigualdades actuales.
Helena Girón, por su parte, situó entre las preocupaciones de la película las relaciones asimétricas de poder y la transformación que experimentan las islas debido al avance del turismo. La directora considera que los siglos XV y XVI permiten observar el nacimiento del capitalismo colonial, un sistema económico, social y cultural cuyas consecuencias, a su juicio, siguen presentes.
El propio título, 'Las islas afortunadas', contiene una crítica irónica a la imagen de Canarias como paraíso turístico. Según explicó Girón, el archipiélago continúa promocionándose entre los visitantes europeos mediante esa idea de destino privilegiado, mientras convive con situaciones de precariedad y con las consecuencias de la presión turística.
La relación entre Fátima y el marqués aborda, además, las complejas dinámicas que se establecen entre mujeres extranjeras que cuidan de personas mayores europeas. De este modo, la película enlaza la explotación y las jerarquías del pasado con otras formas contemporáneas de desigualdad y plantea una reflexión sobre quién ejerce el poder, quién controla los recursos y quién soporta las consecuencias.








