Valeria Sarmiento, Espiga de Honor de la Seminci, abandona la ficción para centrarse en el documental
La cineasta chilena presenta en Valladolid su último largometraje 'Detrás de la lluvia'
La cineasta chilena Valeria Sarmiento ha anunciado en Valladolid que dejará de rodar películas de ficción para concentrar sus esfuerzos en el documental. La directora, que recibirá este miércoles una Espiga de Honor en la 71ª Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), atribuye esta decisión a las dificultades económicas para sacar adelante sus proyectos. "No hay productores para mí", ha lamentado durante un encuentro con los medios, en el que ha reivindicado su compromiso con las cuestiones sociales y políticas.
"Tengo esa fibra social, no me la pueden quitar ni yendo a Lourdes", ha afirmado Sarmiento, nacida en Valparaíso en 1948. Feminista y exiliada política, la realizadora considera que el documental le permitirá mantener viva esa mirada crítica sin afrontar los elevados costes que implica producir ficción. "Los documentales se pueden hacer con poco dinero", ha señalado, con cierto desencanto ante las dificultades que encuentra para financiar sus películas.
La cineasta presentará en la Seminci 'Detrás de la lluvia', el que será su último largometraje de ficción. Rodada en blanco y negro entre Valparaíso y Valdivia, en el sur de Chile, la película aborda una historia de crimen y abuso sexual que Sarmiento llevaba años queriendo materializar. El proyecto pudo salir adelante gracias a una combinación de financiación pública y aportaciones de amigos. "En la última versión del guion logramos un poco de dinero oficial y también de amigos, y pudimos hacerla", ha explicado.
Una trayectoria marcada por el compromiso político
Desde sus primeros trabajos, Sarmiento ha explorado las relaciones de poder, las desigualdades y el machismo, cuestiones que han atravesado una filmografía iniciada en 1972. Su compromiso político quedó reflejado pronto en títulos como 'Diálogos de exiliados' (1975), una obra vinculada al contexto del golpe de Estado de 1973 en Chile, que derrocó al presidente Salvador Allende y dio paso a la dictadura de Augusto Pinochet.
Medio siglo después de aquel episodio, la directora volvió sobre sus consecuencias con el documental 'Huellas' (2023). El género documental se convierte ahora en su principal vía de expresión, aunque su relación con él viene de lejos. En 1982 presentó en la Seminci 'El hombre cuando es hombre', un trabajo que exploraba las construcciones sociales en torno a la masculinidad.
El festival vallisoletano reconoce este año una trayectoria que ha combinado distintos formatos y registros, siempre con una marcada dimensión social. Sarmiento también ha dedicado parte de su carrera a recuperar películas fundamentales de Raúl Ruiz, con quien se casó en 1969, y a completar proyectos que el cineasta dejó inconclusos. Una labor que, según ha defendido, trasciende su vínculo personal y responde a la necesidad de preservar un "patrimonio chileno".
Más facilidades para rodar fuera de Chile
La falta de recursos para producir ficción también ha llevado a Sarmiento a comparar las condiciones de trabajo en distintos países. La directora, que se exilió en París en 1973 y actualmente alterna su residencia entre Francia y Chile, considera que en Europa resulta más sencillo poner en marcha proyectos cinematográficos gracias a una mayor disponibilidad de financiación.
"En Francia y en el resto de Europa es más fácil rodar porque hay más dinero", ha indicado. No obstante, también ha reconocido los esfuerzos que realizan el Gobierno chileno y la Escuela de Cine en la que se formó, institución de cuya primera promoción académica formó parte en 1968. "Se está filmando bastante", ha añadido.
A sus 78 años, Sarmiento mantiene su actividad cinematográfica y forma parte desde hace cinco años de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood. Su decisión de apartarse de la ficción no supone, por tanto, una despedida del cine, sino un cambio de rumbo condicionado por las dificultades de financiación.
Una cineasta que reivindica la mezcla de géneros
Durante su comparecencia en Valladolid, la directora también ha reflexionado sobre su facilidad para transitar entre diferentes géneros cinematográficos. "Siempre me ha gustado jugar con los géneros", ha explicado, antes de destacar una característica que atribuye a los creadores latinoamericanos: "Pasamos muy rápido del género popular al oculto".
Para ilustrar esa convivencia de registros, Sarmiento ha mencionado al escritor peruano Mario Vargas Llosa, de quien ha recordado su capacidad para moverse entre distintas formas narrativas.
La cineasta recibirá este miércoles la Espiga de Honor de la Seminci, un reconocimiento a una carrera que ha encontrado en el cine una herramienta para abordar la memoria, la política y las desigualdades sociales. Aunque deja atrás los largometrajes de ficción, su intención es continuar contando historias desde el documental, un formato que le permite mantener intacta esa "fibra social" que, asegura, no piensa abandonar.








