Santi Rodríguez: "Sigo siendo una persona normal, la fama no me ha despegado los pies del suelo"

El actor y humorista llega el 13 de noviembre al Teatro Zorrilla de Valladolid con '¿Nos damos un viaje?'

Santi Rodríguez: "Sigo siendo una persona normal, la fama no me ha despegado los pies del suelo"
El actor y humorista Santi Rodríguez.
El autor esMiguel Ángel  Fernández
Miguel Ángel Fernández
Lectura estimada: 6 min.

Santi Rodríguez lleva más de cuatro décadas haciendo reír al público desde los escenarios, la televisión y el cine. El actor jiennense alcanzó una gran popularidad gracias a su papel de 'el frutero' en la mítica serie 7 Vidas, un personaje que recuerda con especial cariño y al que sigue ligado tantos años después. Sin embargo, la fama no ha cambiado su manera de entender la vida ni su relación con una profesión en la que continúa encontrando motivos para aprender y disfrutar.

El humorista regresa a Valladolid el próximo 13 de noviembre con '¿Nos damos un viaje?', un espectáculo con el que invita a los espectadores a recorrer Europa, América y África sin abandonar sus butacas. La propuesta toma el relevo de 'Como en casa de uno... en ningún sitio', un montaje que lleva más de 13 años representando, y mantiene su apuesta por el humor observacional, las diferencias culturales y las situaciones cotidianas que pueden surgir cuando uno sale de casa. La clave está en reírse de las expectativas, los imprevistos y las costumbres que nos resultan extrañas cuando viajamos.

Lejos de perder la cercanía que caracteriza su trabajo, Rodríguez defiende que una de las claves de su humor es seguir siendo una persona corriente, con sus rutinas, su familia y sus amigos. También reivindica el encuentro con los espectadores al terminar cada función, un momento que considera fundamental para conocer cómo llega su trabajo al público y mantener los pies en el suelo. Antes de su visita al Teatro Zorrilla, el actor repasa su trayectoria, reflexiona sobre los rechazos en televisión y explica por qué el teatro sigue siendo su lugar favorito.

Pregunta. ¿Nos damos un viaje? propone recorrer Europa, América y África sin salir del teatro. ¿De dónde nace la idea de convertir sus experiencias en un espectáculo?

Respuesta. Nace de otro espectáculo que todavía sigo representando en algunas funciones, después de más de 13 años. Como ha funcionado tan bien y sigue siendo tan actual y atemporal, pensé que podíamos prolongar la experiencia y seguir viajando por otros lugares. Con la misma filosofía y el mismo humor, la prueba ha salido bien y funciona de maravilla, incluso mejor, casi.

P. Los viajes están llenos de imprevistos, situaciones incómodas y expectativas que no siempre se cumplen. ¿Qué experiencia personal le ha dado más juego a la hora de hacer reír al público?

R. Creo que lo que más impacta y llega a la gente es que soy una persona muy normal que se encuentra en situaciones complicadas, como le puede pasar a cualquiera que viaje. El secreto de que el espectáculo funcione tan bien es que el público empatiza mucho con lo que me ocurre, porque también le pasa a él.

P. El espectáculo invita a reflexionar sobre el dinero que gastamos y lo que esperamos de un destino frente a lo que realmente encontramos. ¿Cree que somos demasiado exigentes cuando viajamos?

R. Creo que, a veces, el error está en crear expectativas que después no se cumplen. En mi caso, intento que los sitios me sorprendan. En el espectáculo, sobre todo, juego mucho con las palabras y busco la comedia donde quizá no la hay o donde no se nos ha ocurrido que pueda estar.

El conflicto surge cuando pretendemos que en otros lugares se hagan las mismas cosas que hacemos nosotros en casa. En cuanto vemos algo diferente, pensamos: "¡Qué raros son en estos sitios!". Pero no, el raro eres tú, que vienes de fuera y no tienes las costumbres de allí. A partir de ahí surge la comedia.

P. Lleva más de 40 años dedicado al humor y a la interpretación. ¿Qué ha cambiado en su manera de hacer reír desde que empezó hasta ahora?

R. Creo que no ha cambiado mucho. Lo que cambia es el mundo, la sociedad y la forma de ver las cosas. Yo sigo siendo un ciudadano de a pie, una persona muy normal con una vida diaria. Ahora, por ejemplo, me toca llevar unas cosas a la tintorería y, cuando termine, me iré al supermercado a hacer la compra y después prepararé la comida.

Creo que esa es mi suerte: he vivido la fama y las mieles del triunfo, pero no me ha cambiado nada. Sigo siendo una persona normal, con mi familia, mis amigos y mis pequeñas escapadas los domingos cuando estoy en casa para ir a comer un arroz caldoso con conejo. Hago las mismas cosas de siempre y eso me ha permitido no despegar los pies del suelo.

P. Su papel de 'el frutero' en 7 Vidas le dio una enorme popularidad y le ha acompañado durante todos estos años. ¿Cómo recuerda aquella etapa?

R. La recuerdo con muchísimo cariño. Fíjate si me ha acompañado que en todas las entrevistas me hacéis la misma pregunta. Pero yo estoy encantado, porque hay gente a la que quizá le molesta que se lo recuerden. A mí me parece maravilloso, guardo un recuerdo estupendo y está claro que me cambió la vida completamente.

P. Ha protagonizado otros espectáculos como 'Infarto, ¡no vayas a la luz!' o 'Como en casa de uno... en ningún sitio'. ¿Qué le sigue aportando el teatro que no encuentra en otros formatos?

R. El contacto con el público, sin duda. La risa, el aplauso y la posibilidad de terminar una función y hablar con la gente. Creo que es un ejercicio muy sano y se lo recomiendo a los artistas que se suben a un escenario: que no rechacen ese contacto con el público.

Para mí, lo más bonito es terminar, hacerme fotos con la gente y recibir su cariño. También aprendo de ellos, porque cuando estás encima del escenario no sabes exactamente cómo está llegando lo que haces. Los comentarios de los espectadores te ayudan a que el espectáculo crezca y, en definitiva, a mantener los pies en el suelo.

Tengo muy buenas experiencias de esos momentos en los que termino la función y salgo corriendo a la entrada del teatro para despedir a la gente. He llegado a establecer relaciones muy bonitas con algunas personas que he conocido así. Es un momento muy especial e importante para mí.

P. Ha bromeado en varias ocasiones sobre las veces que no le han elegido en programas de televisión. ¿Cómo se afrontan los rechazos en una profesión tan expuesta?

R. A lo mejor ni siquiera ha habido rechazos, sino que simplemente no se han acordado de uno. Y es normal. A veces los artistas tenemos nuestro ego, como todo el mundo, y pensamos que se tienen que acordar de nosotros, pero no tiene por qué ser así.

Pasar de salir en todas partes a no aparecer en ningún sitio no es fácil de aceptar. Primero hay que normalizarlo, porque tiene sus fases, y después intentar vivirlo con alegría. Puedo no salir en televisión, pero estoy disfrutando de mi vida con los míos, viviendo momentos preciosos y aprovechando el tiempo para otras cosas, sin dejar de trabajar.

Si vieras mi agenda, alucinarías. Cuando alguien me dice que no me queje porque no sé de dónde voy a sacar más tiempo para trabajar, le cuento que, por ejemplo, en enero tengo 16 días de función. Así que imagínate.

P. El 13 de noviembre vuelve a Valladolid, esta vez al Teatro Zorrilla. ¿Qué espera de este encuentro con el público vallisoletano?

R. Me conformo con recibir lo mismo que recibo siempre. Tengo mucho cariño al público vallisoletano, también por los amigos que tengo aquí. Es un público muy entendido en teatro y, aunque lo mío no sea el teatro clásico tradicional, quienes conocen este mundo saben perfectamente si estás manejando bien las herramientas o no.

Yo juego mucho sobre el escenario, aunque haga stand-up comedy, y siempre quedan cosas de mi experiencia en el teatro clásico: los silencios, el juego, los cambios de ritmo… Creo que el público lo valora y el resultado final es maravilloso.

El día del Zorrilla estaré jugando en una plaza grande. Lo digo tal cual: todos los públicos, en todos los sitios, son igual de maravillosos y respetables, pero hay lugares en los que se aprecian ciertos matices que quizá en otros pasan más desapercibidos. Estoy encantadísimo de volver a Valladolid, donde actúo muchísimas veces.

Últimas noticias de esta sección

0 Comentarios

* Los comentarios sin iniciar sesión estarán a la espera de aprobación
Mobile App
X

Descarga la app de Grupo Tribuna

y estarás más cerca de toda nuestra actualidad.

Mobile App