Framing Stories, los jóvenes vallisoletanos que viven la Seminci desde dentro: "El no ya lo tenemos"
Inescenol y Jaime Blues convierten su pasión por el cine, la moda y las redes sociales en un proyecto audiovisual independiente que busca acercar el festival a nuevos públicos
La Seminci también se vive a través de las redes sociales, las entrevistas improvisadas y las ganas de descubrir lo que sucede más allá de las salas de cine. En ese terreno se mueve Framing Stories un proyecto impulsado por dos amigos vallisoletanos que han encontrado en la creación de contenido una forma de unir sus inquietudes artísticas y compartirlas con los demás. Inescenol y Jaime Blues, afrontan su segunda cobertura conjunta de la Semana Internacional de Cine de Valladolid con más experiencia, nuevos colaboradores y la misma filosofía con la que comenzaron: disfrutar haciendo lo que les gusta.
"Somos dos amigos que estamos haciendo contenido y que nos apetece expresárselo a la gente de fuera", explican. Sin una estructura empresarial rígida ni un jefe que marque el camino, el proyecto crece a partir de sus propias ideas, las tendencias que descubren y las propuestas que les apetece probar. El formato es principalmente audiovisual y está pensado para las redes sociales, aunque la libertad creativa es una de sus señas de identidad. "Como es un proyecto entre amigos, no tenemos un jefe que nos vaya marcando pautas. Somos nosotros los que hacemos lo que queremos y vamos viendo qué tendencias nos apetece probar o qué funciona", cuentan.

El origen de Framing Stories está ligado al recorrido de Jaime Blues, que estudia fotografía y publicidad y mantiene una estrecha relación con el mundo del arte. El proyecto nació como una sección vinculada a su cuenta de Instagram y comenzó con una entrevista a la influencer Gigi Vives. Después llegó la colaboración con Inescenol y, con ella, una nueva etapa en la que la Seminci se convirtió en uno de sus principales escenarios.
La Seminci, el gran escaparate
Para ambos, el festival vallisoletano es mucho más que una cita cinematográfica. Es una oportunidad para conocer a personas interesantes, introducirse en espacios a los que normalmente no tendrían acceso y experimentar con distintas formas de contar lo que ocurre. "Para nosotros la Seminci es el boom de aquí, de Valladolid, y es lo que más disfrutamos", aseguran.
Su primera experiencia conjunta fue intensa. El año pasado, Inés y Jaime se encargaron prácticamente solos de la cobertura y tuvieron que repartirse las tareas de grabación, edición y publicación. "Fue un caos y acabamos un poco loquitos", recuerdan. La intención de publicar contenido el mismo día en que se celebraban las actividades añadía presión a unas jornadas en las que querían estar presentes tanto en las ruedas de prensa como en los encuentros con invitados.

Este año regresan con muchas ganas, pero también con una estructura más amplia. A su equipo se ha reincorporado Laura, una amiga con la que iniciaron la cobertura de la Seminci desde el Consejo de la Juventud, y cuentan con la ayuda de Paula detrás de la cámara. El refuerzo les permite organizarse mejor y afrontar una programación que obliga a compaginar entrevistas, grabaciones y edición.
"El año pasado éramos solo Inés y yo. Teníamos que estar editando mientras el otro grababa y, al final, era muchísimo trabajo. No nos daba tiempo a ver una película, ir a una rueda de prensa y después subir todo lo que queríamos", explican. La incorporación de personas que comparten sus inquietudes también aporta complicidad al proyecto. Entre sus colaboradores hay jóvenes vinculados al cine, la interpretación y la escritura de guiones, un universo común que facilita la comunicación y el trabajo en equipo.

Cine, redes sociales y curiosidad
¿Qué encontrará quien se asome a sus perfiles? La respuesta está en una mezcla de inmediatez, humor y curiosidad. Framing Stories quiere aprovechar los códigos de las redes sociales para despertar el interés por el cine, incluso entre quienes no siguen habitualmente la actualidad cinematográfica.
"Queremos hacer contenido fresco, de lo que busca la gente ahora, pero que te dé ganas de quedarte a ver el vídeo", explican. Frente al consumo rápido de publicaciones y al desplazamiento constante por la pantalla, buscan captar la atención con anécdotas y datos curiosos que permitan descubrir aspectos desconocidos del mundo audiovisual.
Durante la Seminci, los nombres propios son parte del atractivo. Miguel Herrán, Patrick Criado y Ricardo Gómez figuran entre los protagonistas que esperan encontrar en esta edición, aunque reconocen que las galas y las ruedas de prensa ofrecen oportunidades muy diferentes. También mencionan con entusiasmo a Paquita Salas, una referencia que siguen con especial interés.

Su objetivo no es limitarse a recoger declaraciones, sino hacerse un hueco en los lugares donde sucede la actualidad del festival. "Nos gusta ir a las ruedas de prensa, meternos un poco y cotillear", bromean. Esa curiosidad les lleva a probar formatos y buscar encuentros que puedan convertirse en piezas atractivas para sus seguidores.
El camino, sin embargo, no siempre es sencillo. Al no pertenecer a un medio de comunicación tradicional, reconocen que en ocasiones encuentran dificultades para contactar con determinados protagonistas. La situación ha mejorado en Valladolid, donde sienten que su trabajo empieza a ser más reconocido, pero todavía tienen que buscar sus propias vías para acceder a algunas entrevistas. Su respuesta ante esas barreras resume bien su actitud: "Nuestra frase es: 'El no ya lo tenemos'. Entonces, para adelante".
De la moda a los pequeños comercios
La actividad de Framing Stories no se limita al calendario cinematográfico. Durante el resto del año realizan coberturas, entrevistas y colaboraciones que les permiten explorar diferentes ámbitos. Jaime ha participado en contenidos relacionados con la Fashion Week y ambos han trabajado en proyectos vinculados a la moda, además de entrevistar a personalidades como Ani Queen, también de Valladolid.
Todavía están definiendo qué quieren ser y hacia dónde desean dirigir su trabajo. Esa búsqueda forma parte de la naturaleza del proyecto: experimentar, descubrir qué interesa a su audiencia y encontrar nuevas oportunidades sin renunciar a la espontaneidad que los caracteriza.
Una de sus apuestas es colaborar con pequeños comercios, marcas y diseñadores jóvenes. Entre sus iniciativas figuran trabajos con la floristería Señora Flores y Alicia Burgos Salón, además de colaboraciones de moda con HadVintage, que viste a Inés, y Apolineo Studio, un diseñador madrileño que participa en el vestuario de Jaime.

La idea es integrar esas colaboraciones en contenidos entretenidos, sin convertirlos en una sucesión de anuncios convencionales. "Lo hacemos desde un punto gracioso, con humor, para que la gente se quede enganchada y después le apetezca cotillear qué hace esa persona de verdad", explican. Así, la moda se convierte en una puerta de entrada para descubrir proyectos y negocios que, de otro modo, quizá pasarían desapercibidos.
También existe una intención de apoyar el emprendimiento joven. Los proyectos con los que colaboran están impulsados por personas de su generación, con las que comparten inquietudes y una forma similar de entender la creación de contenido.
Crear sin obsesionarse con los números
En un entorno digital donde las cifras de seguidores y las visualizaciones suelen marcar el ritmo, Inescenol y Jaime Blues defienden una filosofía distinta. No niegan la importancia de crecer, pero aseguran que su principal motivación no es convertirse en influencers, sino disfrutar del proceso y construir algo juntos.
"Ahora la gente tiene muchas ganas de ser alguien y conseguir números y seguidores antes de hacer lo que estamos haciendo nosotros", reflexionan. Frente a esa presión, reivindican el valor de crear por el simple placer de hacerlo. Recuerdan que el año pasado tenían apenas 80 seguidores y que recibir una interacción de alguien que conocían ya era motivo de satisfacción.
"Yo, con eso, ya me doy por satisfecho", señala Jaime. Una manera de entender las redes sociales que pone el acento en la experiencia compartida y no exclusivamente en el alcance.
Su aspiración es poder vivir algún día de lo que hacen, pero sin perder aquello que dio sentido al proyecto desde el principio. "Nos gustaría ganar dinero con lo que hacemos, pero seguir con el mismo objetivo: pasárnoslo bien y pasar tiempo de calidad juntos. Al final, estar con los amigos haciendo cosas que te gustan es lo que más", concluyen.
Mientras tanto, Framing Stories continúa creciendo a su manera, entre entrevistas, cámaras, moda y cine. La Seminci vuelve a ofrecerles el escenario perfecto para seguir aprendiendo, conocer nuevas historias y demostrar que, a veces, una idea compartida entre amigos puede convertirse en una aventura mucho más grande de lo que imaginaban.









