El amor estereofónico
El autor escogido para abrir el segundo programa de abono de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León (OSCyL) ha sido Manuel de Falla del que se celebra el 150 aniversario de su nacimiento con su obra Homenajes (Suite para orquesta). Nos recuerda esta música que la belleza permanente siempre vuelve con el principio del otoño. Eso es Homenajes.
Luego llegó El amor brujo. Hay en esta obra del maestro de todo: angustia, dolor, esperanza, consuelo y embrujo. Ya saben eso de que todo permanece, salvo nosotros. Apareció la cantaora Marina Heredia en escena con un vestido precioso al estilo de Julio Romero de Torres, para que ustedes se hagan una idea. Poder flamenco. La cosa prometía con los primeros compases de la obra hasta que empezó a cantar Marina Heredia y aquello en vez de El amor brujo pareció El amor estereofónico. Y no es porque tuviera la culpa Marina Heredia, virgen santa.
Y es que la música en vez de salir de los pulmones, de la boca, del cuerpo, se escuchaba por unos altavoces que habían puesto para la ocasión y parecía que estábamos escuchando la obra en uno de eso transistores pequeños que uno llevaba de la mano cuando jugaba el Pucela. Una pena. Y eso que a la OSCyL se la escuchaba divinamente; esta noche la dirige Pablo Rus Broseta que pasó por la Sala Sinfónica Jesús López Cobos sin pena ni gloria. En su propuesta le faltó carne, flexibilidad, abandono, espontaneidad, y hasta si me apuran, en algunos momentos, intensidad.
Dijo Beethoven: "Un error es insignificante, pero tocar sin pasión es imperdonable". Y tengo la impresión de que esta tarde no se está poniendo toda la carne en el asador. Los músicos son como los toreros, ya sabemos que el toro tiene que envestir y en este caso, me pareció que no se le hacía mucho caso a Rus Broseta, él sabrá por qué. "Es creyendo en las rosas que las hace florecer" escribió Anatole France.
La segunda parte continuó con Nocturnos: Nubes y Fiestas de Claude Debussy, El sueño de Cleopatra de Mel Bonis E Imágenes para orquesta: n.º 2 Iberia de Claude Debussy y que quieren que les diga, pues que aquello no me emocionó, estaba claro que no era mi tarde. Las emociones no son otra cosa que un conjunto de reacciones viscerales y somáticas, y los sentimientos son más una ilusión que una realidad, pero si no acompaña lo que estás escuchando, te sientes "como un pulpo en un garaje". Aunque pensándolo bien seguro que son los efectos de la vacuna de la gripe y del covid que me han puesto esta mañana. Ya me lo había adelantado la enfermera que si algo de esto me ocurría que no me preocupara.








