El secreto militar que Cervantes escondió en el 'Quijote' y que acaba de salir a la luz

Una carta de 1589 conservada en el Archivo de Simancas apunta a que el escritor se inspiró en una operación de espionaje real para narrar uno de los episodios

El secreto militar que Cervantes escondió en el 'Quijote' y que acaba de salir a la luz
Medallón de Cervantes en la Plaza Mayor.
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 4 min.

Miguel de Cervantes pudo esconder en las páginas de Don Quijote de la Mancha un secreto militar que había permanecido oculto durante siglos. Una investigación del historiador Escudero relaciona un episodio de la segunda parte de la novela con una operación de espionaje desarrollada en 1589, en la que varios bandoleros catalanes actuaron como agentes infiltrados en Francia al servicio de la Corona.

La clave se encuentra en una carta escrita aquel año por Tomás de Banyuls, fundador de una de estas bandas, a quien el rey había encomendado una negociación secreta. El documento se conserva en el Archivo General de Simancas y había sido estudiado anteriormente por historiadores como Eva Serra, pero, según Escudero, hasta ahora no se había vinculado con el universo cervantino.

La conexión resulta especialmente llamativa porque Cervantes incorporó a su novela una escena en la que uno de esos bandoleros se disfraza y entrega una carta a Antonio Moreno en su palacio de Barcelona. Para el investigador, la coincidencia permite relacionar la ficción literaria con un episodio histórico concreto y abre una nueva vía para conocer las fuentes que utilizó el escritor.

La investigación, según explica la agencia EFE, pone el foco en una realidad poco conocida de la época: algunos hombres a los que las autoridades debían perseguir por sus actividades delictivas también podían desempeñar misiones de inteligencia. "En teoría las autoridades tenían que perseguir a los bandoleros, pero estos bandoleros actuaban como agentes infiltrados en Francia y pasaban información", explica Escudero. El historiador considera que Cervantes habría trasladado a su obra detalles de una operación que no estaba destinada a hacerse pública.

La dificultad para conocer el episodio en su momento es uno de los argumentos que sustentan su hipótesis. Antonio Moreno murió en 1592, mientras que la segunda parte del Quijote se publicó en 1615. Por ello, el investigador plantea que Cervantes pudo conocer los hechos a través de alguien que hubiera participado directamente en ellos. Ese posible intermediario sería Pedro de Isunza, que colaboró con Antonio Moreno y posteriormente ejerció como veedor y contador de las galeras de Barcelona. Isunza llegó a ser jefe de Cervantes, una relación que, según Escudero, pudo facilitar el acceso del escritor a información reservada sobre aquellos acontecimientos.

Antonio Moreno, una figura clave en el final del 'Quijote'

La investigación también devuelve protagonismo a Antonio Moreno, un personaje histórico que desempeña un papel destacado en el tramo final de la novela. Su presencia va más allá de servir como anfitrión de don Quijote durante su estancia en Barcelona. Es precisamente en esta ciudad donde tiene lugar uno de los momentos decisivos de la obra: el enfrentamiento entre don Quijote y el caballero de la Blanca Luna en la playa. Tras la derrota del protagonista, es Antonio Moreno quien lo levanta de la arena.

La biografía de Moreno añade otro elemento de interés. Según el investigador, fue el organizador del último duelo caballeresco celebrado en España, en 1556. Escudero sostiene que Cervantes pudo conocer también este episodio de su vida, lo que reforzaría la importancia de los personajes reales de su entorno en la construcción de la novela.

Para Escudero, estudiar a quienes aparecen en las obras cervantinas permite reconstruir aspectos de la biografía del escritor que difícilmente se descubrirían mediante una lectura exclusivamente literaria. El historiador defiende que Cervantes no escribía siempre sobre lugares o experiencias de manera genérica, sino que incorporaba personas y acontecimientos vinculados a su propia trayectoria. Así lo interpreta en los pasajes dedicados al cautiverio o a Barcelona, donde identifica referencias a vivencias personales y a los círculos de amistades del autor.

Esta perspectiva convierte el Quijote en algo más que una obra de ficción: también puede ofrecer pistas sobre las relaciones, los intereses y las experiencias que marcaron la vida de su creador.

Escudero trabaja actualmente en un libro sobre Cervantes en Barcelona y tiene previsto presentar su investigación sobre los secretos militares reflejados en la obra del escritor en distintos encuentros académicos. Entre ellos figuran las primeras Jornadas Humanísticas y Cervantinas, previstas en Toledo del 21 al 24 de octubre, y el Congreso de la Asociación de Cervantistas, que se celebrará del 27 al 29 de noviembre en Argamasilla de Alba, en Ciudad Real. La posible relación entre la carta de 1589 y el episodio narrado en la novela añade así una nueva pieza al estudio de Cervantes. Detrás de una escena protagonizada por bandoleros y cartas entregadas en secreto podría esconderse el recuerdo de una operación real de espionaje, conocida por el escritor gracias a sus contactos personales y transformada después en literatura.

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