Paco García: "Soy mucho más sociable de lo que parecía como entrenador"
El histórico entrenador vallisoletano cierra la temporada de 'Cerveceando', repasando su carrera y la vida lejos de la pista
Cerveceando, el serial de Tribuna Valladolid en colaboración con Mahou, vuelve a sentarse alrededor de una mesa para compartir una cerveza y, sobre todo, una conversación. En esta ocasión, el invitado es alguien que ha pasado buena parte de su vida entre pistas, banquillos y vestuarios: Paco García.
Detrás del entrenador está Paco, el hombre que ha vivido muchas veces la soledad del banquillo y que encuentra en su familia su gran refugio. Francisco García Álvarez suma décadas dedicadas al baloncesto y una carrera vinculada de forma inseparable a Valladolid. Ahora, después de haber dejado de entrenar, se sienta por primera vez delante de un medio de comunicación para echar la vista atrás.
"Se me ponen los pelos de punta", reconoce cuando escucha la presentación. De repente aparecen muchas emociones y, sobre todo, muchos recuerdos. Son muchos años, desde aquellos primeros pasos hasta el momento actual, en el que toca mirar la cancha desde otra perspectiva.
"Esta es la primera entrevista que doy después de dejar de entrenar", cuenta. Desde aquella rueda de prensa de despedida no había vuelto a ser entrevistado por ningún medio. Y en Cerveceando, con una cerveza delante, toca hablar de baloncesto, pero también de la persona que había detrás del entrenador.
Porque, al final, leer una defensa y leer a una persona tienen más cosas en común de las que parece. "Lo más importante es reconocer las situaciones", explica. Cada momento requiere una respuesta, igual que sucede en un partido. A veces se acierta y otras se falla.
Y Paco tiene claro quién se equivocaba más en sus equipos.
"Siempre he dicho que el que más se equivocaba era yo por una razón muy clara: porque era el que más decisiones tomaba". Una filosofía que sirve para el baloncesto y también para la vida. Tomar decisiones, asumirlas y seguir adelante.

Durante buena parte de su carrera, Paco García fue ese entrenador que, después de un partido, ya estaba pensando en el siguiente. Analizar, estudiar, corregir y buscar la manera de mejorar.
Pero los años también cambian las prioridades. El entrenador obsesionado con el siguiente partido dio paso a alguien que entendió que las victorias también había que celebrarlas.
"Las alegrías hay que celebrarlas y, por supuesto, siempre con una cerveza después de un partido", asegura.
Y si hablamos de cerveza, también aparecen los jugadores que dejaron huella en sus equipos. Preguntarle por el compañero de barra perfecto y por aquel al que sería mejor no llevarse a tomar algo no es sencillo.
Paco recuerda a Anthony Bonner, el estadounidense al que entrenó en el Breogán de Lugo y que también pasó por Valladolid. Un jugador con experiencia en la NBA y un talento enorme que, fuera de la pista, no siempre era el mejor ejemplo.
Pero cuando llegaba el partido, respondía.
Y ahí aparece una de las habilidades que también debe tener un entrenador: saber cuándo mirar hacia otro lado. "Son esas otras habilidades que hay que tener entrenando", reconoce. Porque hay conversaciones que suceden en un vestuario que nunca llegan a una rueda de prensa.
Lo que pasa en el vestuario se queda en el vestuario
Paco habla del vestuario con especial respeto. Lo considera un lugar "sagrado", donde se mezclan los nervios antes de un partido, la tensión del descanso y las emociones después del resultado.
Un vestuario después de ganar no tiene nada que ver con uno después de perder. Quizá por eso encuentra cierta similitud con un bar. Puede ser ese lugar al que entras y encuentras a un grupo de amigos o aquel en el que no conoces absolutamente a nadie.
"Cuando entras a un bar y eres un absoluto desconocido para todos, a veces también es un privilegio".
Una reflexión que sirve también para entender al Paco que ahora aparece lejos del banquillo. Porque reconoce que, aunque su imagen como entrenador pudiera transmitir seriedad, incluso cierta dureza, fuera de la pista es una persona tremendamente sociable.
En Brasil, recuerda, una mujer llegó incluso a sorprenderse al verle sonreír. "¡Anda, si usted sonríe!", le dijo. Claro que sonríe.
Si la carrera de Paco García pudiera convertirse en una ruta de bares, tiene claro cuál sería el primero.
Valladolid. Y da igual el nombre que haya tenido el equipo. Fórum, Grupo Capitol, Comercial Ulsa, Carramimbre, Universidad Europea Miguel de Cervantes... Todos forman parte de la misma historia.
"Mi equipo en un bar sería Valladolid", asegura. El segundo bar sería el Breogán de Lugo. Ocho temporadas en una ciudad que no era la suya, una etapa suficientemente larga como para dejar una huella profunda.
Y después llegaría el último.
Ese bar al que no volvería.
Paco no necesita pensárselo demasiado. Su respuesta es contundente: Obradoiro.
Después de tantos años pendientes del calendario, los entrenamientos, los rivales y los resultados, Paco García vive ahora una etapa diferente.
Una vida con mucho más tiempo para disfrutar. "Soy una persona que intento pasármelo bien", reivindica. Y reconoce que ahora sus momentos para disfrutar ocupan prácticamente todo su tiempo.
"Diría que el 99% del espacio de mi tiempo". Después de una vida entera entre banquillos y pistas, ahora toca descubrir todo lo que hay más allá de ellas. Sentarse, conversar, recordar y disfrutar sin tener que pensar en el siguiente partido. Y, por supuesto, con una cerveza delante.
Porque Cerveceando llega al final de esta conversación, pero Paco García deja claro que todavía queda sitio para otra ronda. "¿Os pedimos otra cervecita?", surge la pregunta.
"Por supuesto. Para una cerveza siempre hay sitio".
Y así termina esta nueva entrega de Cerveceando, el serial de Tribuna Valladolid en colaboración con Mahou: con Paco García fuera del banquillo, pero todavía dispuesto a quedarse un rato más en la barra.








