Cuando Jenner habló español

Cuando Jenner habló español
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El precioso municipio abulense de Pedro Bernardo, que frisa los 750 habitantes, alumbró hace tres siglos a uno de sus hijos más destacados, acreedor de todo elogio, llamado Joseph Sánchez-Gallardo.

Para entender la relevancia de sus logros, hay que retrotraernos al momento en que le tocó vivir. En la Europa del XVIII, la viruela causaba el fallecimiento de 400.000 personas al año. Hasta mediados de esa centuria, únicamente una cuarta parte del género humano no contraía las viruelas en su vida. El resto estaba irremediablemente condenado a padecerlas. Eran el primer factor de mortalidad, por su enorme potencial de contagio, llegando a aniquilar a familias enteras, y cebándose de manera especial en el sector poblacional infantil, hecho que se plasma en la conocida expresión que ha llegado hasta nuestros días, "a la vejez, viruelas", para indicar algo que afecta de manera extemporánea.

En este contexto, el médico inglés Edward Jenner creaba la primera vacuna en 1796, inoculando a las personas una pequeña cantidad del virus de la viruela, que les permitía generar anticuerpos y así quedar protegidos para siempre de las versiones más agresivas de la enfermedad.

Esta práctica se basaba en la llamada variolización, que casi un siglo atrás había importado a Inglaterra desde Turquía la célebre aristócrata Lady Mary Wortley-Montagu, esposa del embajador inglés en tierras otomanas. Los comienzos de la técnica de Jenner fueron rudimentarios y un porcentaje no desdeñable de pacientes fallecían o desarrollaban secuelas de importancia.

Pero el 14 de agosto de 1787, nueve años antes de la fecha oficial de surgimiento de las vacunas, Joseph Sánchez-Gallardo, médico titular de la población abulense de Pedro Bernardo y también nacido allí, ante un violento brote de viruela que afectó a la comunidad ese mes de agosto, había efectuado con total éxito una innovadora vacunación a numerosos habitantes del municipio, que fue reflejada en el número del 1 de septiembre de 1787 de la revista francesa Mercure Galant. 

El magnífico resultado del experimento llevó también a su publicación en la Gaceta de Madrid (el precedente del Boletín Oficial del Estado) del 28 de agosto de 1787, en estos términos, propios del estilo florido de la época: "Pedro Bernardo (Diócesis de Ávila) 14 de Agosto, D. Joseph Sánchez Gallardo, Médico titular de esta villa, ha inoculado las viruelas a 223 personas de ambos sexos y varias edades, sin que haya perecido siquiera una, ni aun hecho cama las más: siendo así que de las que no sufrieron semejante operación, y tuvieron las viruelas naturales murieron 35, y otras las padecieron con síntomas malignos y malas resultas. Este profesor es el primero que ha dado a conocer tan saludable preservativo en este país, y lo ha puesto en práctica con el mayor celo y acierto".

La historia de Joseph Sánchez-Gallardo, hermano de otros dos médicos, llamados Gabriel y Antonio, que en el último cuarto del siglo XVIII también ejercieron en la localidad cucharera, salió a la luz gracias a un vecino llamado Pedro Granado, quien halló la hazaña de Sánchez-Gallardo mientras se encontraba realizando su propia investigación genealógica, ya que su pentabuelo fue Francisco Díaz Aguilar, el facultativo que ocupó la plaza de Pedro Bernardo junto antes que Joseph Sánchez-Gallardo.

Una figura fascinante que merece no caer en el olvido, digna de todo el reconocimiento, pues su acción salvó numerosas vidas. Pero mientras Edward Jenner se estudia en los centros educativos, cuenta con vías urbanas con su nombre por el mundo, y hasta con una estatua en el interior de la catedral de Gloucester, una ciudad cercana a su localidad natal de Berkeley, en el Reino Unido, el renombre de ese pionero galeno español sigue siendo aún hoy una asignatura pendiente. Por ello, para paliar esta injusta situación al menos en lo que está en sus manos, el ayuntamiento de Pedro Bernardo dedicó a Sánchez-Gallardo una calle el 21 de junio de 2024 e instaló una placa en su honor en el consultorio de salud del lugar.

En la actualidad, hay descendientes de estos tres hermanos médicos que siguen viviendo en Pedro Bernardo. Se trata de una familia que desde tiempo inmemorial son atinadamente denominados "Los ciruja" y que hasta producirse los hallazgos de Granado nadie sabía la razón subyacente detrás de esa denominación.

En 1980 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaraba erradicada la viruela, que durante cientos de años fue una auténtica lacra universal. Solo en el siglo XX, en todo el mundo, se contabilizaron 300 millones de víctimas. Un castellano de tiempos pasados puso su granito de arena conducente a gestar este final feliz.

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