Salvi no se rinde tras su polémica derrota: "Seguiré, pero esto es una vergüenza, quita los sueños de la gente"
El boxeador asegura, en una entrevista concedida a TRIBUNA, que dominó el combate y denuncia un "robo en toda regla" tras la rectificación de los jueces en plena puntuación
Salvi Jiménez (Valladolid, 1996) se siente campeón de Europa. No tiene el cinturón en sus manos, pero el boxeador sostiene que lo ganó y confía en que el escrito presentado por parte de la Federación de Boxeo de Castilla y León tras la polémica decisión de los jueces termine reconociendo lo que, a su juicio, sucedió durante el combate. "Yo soy campeón de Europa, y ya está", sentencia en una entrevista concedida a TRIBUNA.
Jiménez no esconde su indignación después de un combate en el que asegura haberse sentido claramente superior a su rival, Jokin 'Hunter' García, y en el que incluso consiguió mandarlo a la lona. La controversia llegó especialmente en el momento de conocer las puntuaciones. Según relata el vallisoletano, las primeras lecturas le daban como vencedor, pero posteriormente rectificaron.
"El primero me da ganado. El segundo también me da ganado. Y luego dicen que se equivocan", recuerda. Según su versión, la explicación que recibieron fue que se había producido una confusión con las puntuaciones y estas volvieron a anunciarse. Fue, entonces, cuando comenzó a temer la derrota: "Ya dije: 'Aquí hay gato encerrado, algo pasa. Aquí ya saben lo que iba a pasar'".
El resultado dejó al vallisoletano sin un cinturón que estaba convencido de haber conquistado. "Han echado a los árbitros, pero no es suficiente. Yo lo que quiero es mi cinturón. Soy campeón de Europa, y ya está", reivindica.

"Estábamos ganando todos los asaltos"
La contundencia de sus palabras nace de las sensaciones que tuvo durante el combate. Salvi asegura que volvió a encontrarse sobre el ring después de una preparación inmejorable. "Volví a encontrarme, volví a sentirme bien, disfruté", explica. Durante los asaltos sentía que su rival no conseguía alcanzarle y que, físicamente, respondía a todo lo que le exigía el combate: "No puedo decir nada porque fue todo perfecto".
Las indicaciones que recibía desde su esquina reforzaban esa percepción. "Estábamos ganando de sobra, estábamos ganando todos los asaltos", sostiene el vallisoletano, que asegura que esa impresión era compartida por quienes estaban en La Casilla. Uno de los momentos determinantes llegó, de hecho, con la caída de su rival. Jiménez explica que una acción de estas características tiene una incidencia importante en las puntuaciones y asegura que, desde entonces, ya se veía por delante. Pero ni siquiera esa caída le hizo precipitarse. Al contrario.
"Jokin se movió en cámara lenta", recuerda. Tanto es así que decidió reservar fuerzas ante la posibilidad de que su rival estuviera esperando su oportunidad: "Tenía más para tirar, pero me guardé algo porque dije: 'No voy a tirar todo, a ver si este tiene un as guardado bajo la manga'. Por eso, me guardé mi propio as bajo la manga". Ese ataque final, asegura, nunca llegó: "Fue increíble".
Lejos de su zona de confort
Más allá de las sensaciones, Jiménez reconoce que ha notado un cambio con su nuevo equipo de trabajo. Ha salido de la zona de confort que un deportista de élite, según él, debe tener en cuenta. "La preparación ha sido la mejor que he hecho en toda mi carrera", asegura. Es más, Salvi pasó aproximadamente un mes en Inglaterra preparando el combate. "El marcharme un mes a Inglaterra, donde he preparado la pelea, he cambiado el estilo de vida, la comida... He cambiado completamente todo", explica.
También ha sido fundamental su rutina. Durante los últimos años, dar el peso superpluma se había convertido para Salvi en una auténtica odisea. Ahora, asegura haber encontrado una categoría mucho más adecuada para sus condiciones. "En el peso ligero me siento fuerte, rápido, y no sufro tanto. Es completamente diferente", señala.
Tanto cambio también ha afectado a su nutrición y al trabajo cotidiano. Se trata, en definitiva, de una transformación con la que ha descubierto su techo, algo que, anteriormente, no reconocía.

La apelación, en marcha
La batalla continúa ahora fuera del cuadrilátero. El equipo de Salvi Jiménez ha apelado la decisión y, según explica el propio boxeador, el procedimiento se está gestionando con la Federación de Boxeo de Castilla y León. Por el momento, desconoce los plazos y cuál será el desenlace, pero mantiene intacta la confianza en que pueda producirse una rectificación. "El sol no se puede tapar con un dedo, pero confío. Tengo esperanza", afirma el joven de Pajarillos. Sin embargo, desde la Federación trasladan a este medio de comunicación que el combate no se va a repetir, pero que presentarán un escrito para dejar claro su postura sobre lo sucedido, al igual que hicieron con el comunicado que compartieron esta semana.
Jiménez asegura, además, que ha recibido mensajes desde el entorno de Bilbao respaldando su interpretación del combate e incluso sostiene que personas vinculadas al equipo rival le han reconocido que debería haber sido el ganador. "Es que es un robo en toda regla. Es injustísimo", insiste.
El episodio ha dejado tocado tanto al boxeador como a su entorno. En este sentido, preguntado por el estado anímico de sus familiares, Salvi reconoce que "están dolidos". Por eso, asegura, les ha pedido paciencia porque aún no sabe lo que va a pasar o los pasos que se van a dar en las próximas semanas.
"Esto quita los sueños de la gente"
Más allá de su caso, Jiménez lamenta el daño que situaciones como esta pueden provocar al propio boxeo. Especialmente porque él mismo trabaja transmitiendo los valores del deporte a niños y jóvenes en Pajarillos. "Es una vergüenza. Es que no tiene nombre. Quitan los sueños de la gente", aclara.
El vallisoletano ve inviable que, con lo sucedido, el boxeo español siga creciendo, llenando pabellones o consiguiendo campeones capaces de competir internacionalmente. Para Salvi, decisiones como la que denuncia dificultan ese crecimiento y dañan la confianza de dicha modalidad. Es más, la contradicción resulta especialmente dolorosa cuando piensa en los jóvenes a los que entrena, y a los que transmite disciplina y valores. "Estoy para inculcarles los valores y decirles que, bueno, que me haya pasado a mí, no significa que les pase a los demás", señala.
A pesar de todo, no tira la toalla. Jiménez reconoce que un episodio así podría tener consecuencias devastadoras para otro deportista, pero no para él. "Me conoce todo Valladolid y saben que mentalmente soy fuerte, pero esto se lo hacen a otro y le joden la carrera", aclara. De hecho, asegura que volverá "mejor que nunca". "Sé quién soy, sé lo que valgo y se va a ver", añade.
La revancha... en Bilbao
El vallisoletano ya pone el punto de mira en su hoja de ruta. Su primera esperanza es que prospere la apelación y recibir el cinturón que merece. Después, estaría dispuesto a volver a enfrentarse a Jokin, pero no en Valladolid. Salvi asegura que, si finalmente es reconocido como campeón de Europa, concedería una revancha a su rival y estaría dispuesto a regresar a su casa para disputar el combate. "Yo, como campeón de Europa, le daría la revancha a Jokin", comenta. Esta vez, sin embargo, tiene claro cuál sería su objetivo: evitar que la decisión vuelva a quedar en manos de los jueces. "No va a llegar a los puntos", pronostica el vallisoletano sobre una hipotética revancha. "Lo voy a noquear", incide.
Después de una preparación inmejorable, de sentirse cómodo en el peso ligero y de salir del combate convencido de haber sido superior, Salvi afronta ahora otro tipo de pelea. Una que se libra lejos del ring y cuyo desenlace depende una apelación. Mientras llega esa respuesta, su postura permanece intacta: se considera campeón de Europa, como todos, en definitiva, pensamos.









