Valladolid revive un año más el funeral de Hugh O’Donnell, el príncipe irlandés que murió en Simancas
Un cortejo con caballos, gaitas, soldados y miembros de los Tercios recorrió el centro de la ciudad para recordar al histórico líder irlandés
Valladolid ha vuelto a viajar este sábado, 26 de septiembre, hasta comienzos del siglo XVII para recordar a Hugh O’Donnell, el príncipe irlandés que desafió a la Corona inglesa y que murió en Simancas en 1602. La ciudad ha recreado el funeral de Estado que recibió el noble irlandés tras su fallecimiento con un cortejo histórico que recorrió algunas de las principales calles del centro.
La recreación arrancó poco después de las 20.00 horas en el Palacio Real, en la plaza de San Pablo. Desde allí partió un carruaje fúnebre tirado por caballos con el féretro de O’Donnell, escoltado por una guardia real histórica a caballo y acompañado por recreadores vestidos como miembros de los Tercios, monjes franciscanos, soldados portando antorchas y abanderados.
El féretro, cubierto con las enseñas históricas de Irlanda y España, fue trasladado a hombros hasta la carroza. Al frente del cortejo avanzó un gaitero irlandés, acompañado por una banda de gaitas de Valladolid, mientras vecinos y visitantes se acercaban a las calles del centro para seguir la recreación.
El acto, organizado por la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Valladolid y presidido por el alcalde, Jesús Julio Carnero, buscó recuperar uno de los episodios históricos que vinculan a la ciudad con la historia de Irlanda.

Uno de los momentos centrales tuvo lugar en la calle Constitución, a la altura del número 10, donde se encontraba el antiguo convento de San Francisco. En este lugar fueron enterrados Hugh O’Donnell y, posteriormente, Cristóbal Colón. Allí se realizó una ofrenda de coronas de laurel acompañada por la intervención de un gaitero antes de que el cortejo emprendiera el camino de regreso hacia la plaza de San Pablo.
Un príncipe irlandés en Valladolid
Hugh O’Donnell, señor de Tyrconnell, nació en 1572 y se convirtió en una de las figuras destacadas de la resistencia irlandesa frente al dominio inglés a finales del siglo XVI. Tras la abdicación de su padre en 1587 y su alianza con el clan de los O’Neill, participó en distintos enfrentamientos contra las fuerzas inglesas.
Las tropas irlandesas lograron importantes victorias en batallas como Clontibret y Yellow Ford, aunque la situación cambió a partir de 1600, cuando Inglaterra reforzó su presencia militar en Irlanda.
Ante el avance inglés, O’Donnell buscó apoyo internacional y puso sus esperanzas en la ayuda de la Monarquía Hispánica. Su viaje le llevó primero hasta La Coruña, donde fue recibido por el arzobispo de Santiago y donde impulsó la creación de un colegio irlandés.

En septiembre de 1602 se trasladó a Valladolid para intentar entrevistarse con Felipe III y conseguir respaldo para continuar la lucha en Irlanda. Sin embargo, no llegó a cumplir su objetivo.
Durante el viaje enfermó y falleció el 10 de septiembre de 1602 en el castillo de Simancas. Sus restos fueron trasladados posteriormente al convento de San Francisco de Valladolid, donde permanecieron hasta la desaparición del edificio en el siglo XIX durante la desamortización.
El mismo convento había acogido también los restos de Cristóbal Colón tras su muerte en Valladolid en 1506. La conexión entre ambos personajes forma parte de la memoria histórica que la ciudad ha recuperado con esta recreación.
La figura de O’Donnell mantiene además un especial significado en Irlanda por su papel en la resistencia frente a Inglaterra y por su defensa de la fe católica. Más de cuatro siglos después de su muerte, Valladolid ha vuelto a recordar su paso por la ciudad con un funeral que ha devuelto temporalmente a sus calles la imagen de aquel cortejo de 1602.








