Renault Austral Esprit Alpine E-Tech Full Hybrid 200CV: Un coche al que te acostumbras antes de aprenderte su nombre completo
He convivido con este coche durante un mes, y en este tiempo me he dado cuenta de muchas cosas, no solo del propio coche. También de la marca, del grupo, de sus alianzas industriales, de su proceso de fabricación en España y de porqué las marcas de siempre nos conocen mejor que nunca

Casi todas las marcas hacen un enorme esfuerzo para que sus productos lleguen a su público objetivo por todas las vías posibles. Una de esas vías es este medio, y en este caso, el producto es un coche que Renault pone a mi disposición para que pueda probar e informar con criterio. ¿Me piden algo a cambio o me dictan algún mensaje? En absoluto, ni Renault ni ninguna otra marca.
Quiero destacar este detalle porque el sector del automóvil es muy peculiar, ya que no te mandan a casa unas viandas o una colonia para que grabes un unboxing (que también tiene mucho valor).
Estas empresas, de capital privado, te prestan un producto muy costoso tal cual, para que lo incorpores a tu rutina durante unos cuantos días. Esto supone un gran esfuerzo a nivel de organización, logístico y también financiero. Un esfuerzo e inversión que hacen para que los periodistas podamos opinar sobre lo que hemos tenido en nuestras manos. Y lo hacen porque estas marcas apuestan por un periodismo riguroso, objetivo y libre. Sin condiciones ni contraprestaciones.
Cuando puedes probar algo no humano durante más de cuatro semanas, dejas de buscar lo evidente y empiezas a fijarte en lo importante: el día a día, cómo se pone en marcha por las mañanas, si el asistente de carril incordia más o menos, si el maletero te sigue pareciendo generoso cuando lo has llenado veinte veces, si la pantalla se llena de polvo o si aparece algún ruidito que no logras identificar.
Pues he decir que este coche aprueba con nota en un examen de largo recorrido; un examen que no ha sido coser y cantar, ha sido viajar y viajar.
Una parte importante de esta buena nota, se la debemos a algo que solo las marcas con trayectoria en España han conseguido: La familiaridad.
Renault lleva más de 75 años conociéndonos y vendiendo coches a nuestros abuelos, a nuestros padres y a nosotros; y sé que también venderá a nuestros hijos. Sus coches se han ido adaptando a nuestra manera de desplazarnos, y este asunto, sin darnos cuenta, se convierte en un motivo a la hora de comprarnos un coche. Para la marca, este debe ser un argumento de peso a la hora de vender. Un intangible que se convierte en tangible y pasa a formar parte del balance de la compañía: La familiaridad que sentimos en España con los productos de una marca como Renault.
Renault forma parte de una alianza con Nissan y Mitsubishi que lleva más de dos décadas compartiendo plataformas y desarrollo, a lo que hay que sumar otra alianza más reciente: Horse Power, la empresa conjunta con el grupo chino Geely y dedicada a diseñar y fabricar sistemas de propulsión de combustión e híbridos.
Este tipo de alianzas, permiten que un coche como el Austral puede llegar con la última tecnología desarrollada en tiempos más cortos, menor coste y más garantías.
Además, Renault fabrica el Austral íntegramente en España, entre sus plantas de Palencia, Valladolid y Sevilla. Un francés tan español como tú y como yo. Por eso aquí podemos escribir "Renol".
Yo creo que esto es un win win de manual.
Este coche no es de los más grandes porque lo han diseñado mediano. Pero tiene espacio para casi todas las familias: 4,5 metros de largo, 1,8 de ancho y 1,6 de alto, con una batalla de 2,7 metros y un peso de 1.600 kilos. Esto se traduce en cinco plazas reales y espacio para unas cuantas maletas.
La actualización reciente le ha sentado muy bien: parrilla con rombos muy de la marca, faros Matrix LED de nueva generación que iluminan mejor y sin deslumbrar, y en el acabado Esprit Alpine que he probado, llantas de 20 pulgadas y carrocería bicolor que le dan un punto deportivo. Este diseño encaja muy bien en el gusto europeo actual.
Una vez dentro del coche es cuando más agradezco estas casi cinco semanas de prueba. El sistema Open R Link con Google integrado en pantalla de 12 pulgadas funciona cada vez mejor, con navegación nativa y conexión inalámbrica que no da ni un problema. Me parece honestamente de lo mejorcito del mercado, y el tamaño de la pantalla, de sobra. Incluso con un par de pulgadas menos sería igual de funcional y operativo, por mucha manaza que tengas.
Y como estos de Renault nos conocen bien, el Austral no ha renunciado a los botones ni a las ruletas físicas para algunos mandos esenciales, algo que siempre destaco porque considero muy importante por comodidad y, sobre todo, por seguridad. Confío en que todas las marcas recuperen los botones de siempre para funciones básicas e importantes, que pueden perfectamente convivir con las pantallas. Esto debería ser obligatorio.
La ergonomía del Austral es muy de la casa, con espacio y comodidad, ensamblajes de calidad y todo a mano. La posición de conducción es muy versátil gracias a la combinación de posiciones en asientos y volante. A mí me gusta ir muy pegado al suelo y este coche me lo permite. Pero si quieres ir elevado, también.
En este punto, Renault ha rediseñado por completo el puesto de conducción encontrando el equilibrio entre digitalización avanzada y usabilidad práctica, con una posición de conducción natural que ofrece una excelente visibilidad gracias a un salpicadero bajo. El volante está ligeramente achatado tanto en la parte inferior como en la superior, algo que a mí no me convence, pero que está pensado para facilitar la lectura del cuadro de instrumentos. Y funciona. Los asientos delanteros ofrecen buen soporte lateral que sujeta muy bien y reduce la fatiga en los viajes largos.
El sistema multimedia OpenRLink con pantalla central de 12 pulgadas orientada hacia el conductor funciona siempre conectada de manera nativa con Google, por lo que el manejo se vuelve tan intuitivo como el de tu móvil. Esto reduce distracciones y periodo de aprendizaje.
La consola central (reposabrazos) cuenta con una gran pieza móvil inspirada en los mandos de un avión. Su función es servir como punto de apoyo estable para la muñeca además de esconder un espacio de almacenaje y carga por inducción del móvil. Muy útil.
La banqueta de las plazas traseras es deslizante, se puede desplazar longitudinalmente hasta 16 cm. Esto nos permite elegir entre dar un espacio extra para las piernas o priorizar la capacidad del maletero, según te convenga en cada momento. Si esto lo unimos a un suelo trasero plano, tenemos más facilidad de acceso y aprovechamiento de la plaza central, aunque siga teniendo un respaldo algo más firme
El maletero ofrece entre 430 y 555 litros según la posición de esta banqueta, que además permite reclinar las plazas traseras en dos tramos de 60/40 lo que amplia sustancialmente la capacidad de carga. Los acabados son más que correctos, con materiales blandos en las zonas de contacto y una sensación general de coche bien rematado, duradero y confortable.
El corazón de este Austral E-Tech Full Hybrid es un conjunto que Renault lleva tiempo puliendo: un motor de gasolina de tres cilindros y 1,2 litros con 131 CV, apoyado por uno eléctrico principal de 68 CV que mueve las ruedas y otro de 34 CV que actúa como generador, todo alimentado por una batería de 2 kWh que se recarga sola cuando nos movemos. La suma da 200 CV combinados, con una caja automática multimodo sin embrague que gestiona todo con una suavidad notable.
El consumo homologado WLTP es de 4,7 litros. En ciudad es mas bajo, y en viajes largos siempre te mueves por debajo de los 6 litros manteniendo cruceros más o menos legales y con el coche cargado. Teniendo en cuenta sus capacidades, creo que este dato es destacable.
En ciudad es capaz de circular en modo eléctrico hasta el 80% del tiempo sin necesidad de que hagas nada raro para funcionar bien: entra y sale del modo eléctrico solo, sin que te des cuenta y sin necesidad de enchufar. Tiene etiqueta ECO.
En ciudad, el Austral se mueve con la soltura, agilidad y silencio de un eléctrico. Sus cuatro ruedas directrices facilitan mucho las maniobras al disminuir de manera notable el radio de giro.
En carreteras secundarias es donde nos muestra el carácter deportivo que comentaba antes, con una dirección precisa y, en esta versión Esprit Alpine, el sistema 4Control Advanced de dirección en las cuatro ruedas, aporta una estabilidad extra a velocidades más altas: un lujo que no esperas encontrar en un SUV familiar de este segmento. En autopista mantiene ritmos legales con un nivel de ruido bien contenido y sin esfuerzo mecánico perceptible.
Aquí hay algo que quiero destacar especialmente: los asistentes a la conducción están calibrados con cabeza, no distraen, no entorpecen y no regañan. Esto te permite conducir como tú quieres, en vez de hacerlo como el coche te dicta en cada momento.
¿Por qué deberías plantearte este coche?
Porque es posible que estés buscando un coche familiar, algo elevado, muy confortable y con espacio de sobra para tu familia y vuestro equipaje. Y que además tiene un punto deportivo que se agradece.
La versión Esprit Alpine parte de unos 41.000 euros, aunque la gama arranca por debajo de los 28.500 euros con motorización mild hybrid, así que hay margen para elegir según lo que necesites. Si valoras la tecnología bien resuelta sin que se convierta en una molestia, aquí tienes un un conjunto que funciona de verdad, sin renunciar a los botones físicos que tanto se echan de menos en un montón de coches.
También es posible que, a la hora de comprarte un coche, pongas en valor a una marca que fabrica de verdad en España, con un motor de Valladolid, caja de cambios sevillana y el montaje de todo el coche en Palencia. Después de unas cuantas semanas, creo que este es uno de los SUVs más completos y sensatos del mercado.
Análisis relevante
Creo que el Renault Austral va a mantener una posición sólida dentro del competitivo segmento de los SUV familiares en España, especialmente por la combinación de tamaño, habitabilidad, tecnología y eficiencia de su sistema E-Tech Full Hybrid. Esta versión de 200 CV añade un componente de prestaciones y equipamiento que puede atraer a un cliente que busca carácter y uso familiar, mientras que una gama que parte de menos de 28.500 euros amplía considerablemente su público potencial.
A esto debemos sumar un factor diferencial especialmente relevante en el mercado español: su fabricación es íntegramente nacional, que además cuenta con una elevada familiaridad de los compradores españoles con la marca Renault.








