El presidente de la comunidad de regantes, Juan Mateo, celebra el paso hacia adelante dado al culminar el proyecto, el cual renueva 21 de tuberías e incorpora la telegestión en 2.451 hectáreas
Macías Picavea ya ve la luz al final del túnel tras tres campañas de riego en blanco: "Es el pan de muchas familias"
El presidente de la comunidad de regantes, Juan Mateo, celebra el paso hacia adelante dado al culminar el proyecto, el cual renueva 21 de tuberías e incorpora la telegestión en 2.451 hectáreas
La Comunidad de Regantes del Canal Macías Picavea afronta una nueva etapa después de tres campañas sin poder regar por los problemas que arrastraban unas instalaciones que habían quedado obsoletas. Con las obras de modernización ya terminadas y una inversión de 28,6 millones de euros, sus agricultores tienen ahora por delante un reto muy distinto: aprender a manejar una infraestructura digitalizada que permitirá solicitar el agua de forma telemática, controlando caudales y presiones prácticamente en tiempo real.
La culminación del proyecto ha llevado este viernes hasta Medina de Rioseco al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas. Una visita que Juan Mateo, presidente de la Comunidad de Regantes del Canal de Macías Picavea, interpreta fundamentalmente como "un poco de celebración". "Ha puesto el colofón final Poner el colofón final a la obra, que ya está terminada", explica Mateo en declaraciones a TRIBUNA.
Y no se trata de una actuación menor. El proyecto alcanza 2.451 hectáreas y, aproximadamente, 308 regantes, y ha supuesto una inversión de 28.626.026,64 euros, IVA incluido. Entre otras actuaciones, se han renovado 21 kilómetros de la arteria principal, actualizado 397 hidrantes e instalado 81 válvulas de corte, 63 ventosas y 13 desagües.
La actuación afecta a los términos municipales de Medina de Rioseco, Villabrágima, Tordehumos y Villagarcía de Campos, y ha sido financiada con cargo al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. La Comunidad de Regantes aporta el 20% de los fondos, según informó este viernes el Ministerio durante la visita de Planas.

"Tenemos dos convenios que pagar"
La presencia del ministro también sirvió para trasladarle una de las preocupaciones económicas de la propia Comunidad. Mateo explica que los regantes pretenden abordar en el futuro la situación del convenio correspondiente a la primera modernización, al que le quedarían 30 años de vigencia. "Ese convenio es un convenio tipo que firman todas las comunidades de regantes y que tiene una duración de 50 años", señala. La cuestión cobra especial importancia porque actualmente, precisa, "tenemos dos convenios que pagar".
Por ello, la intención pasa por sentarse a negociar y estudiar posibles alternativas. "Queremos llegar a un acuerdo porque ahora mismo tenemos dos convenios que pagar. Hay que negociar", sostiene Mateo, aunque rebaja cualquier expectativa a corto plazo: "Eso está todavía muy verde. Son cosas que en algún momento habrá que hablarlas".
La anterior modernización de esta zona regable se desarrolló entre 2004 y 2008, con una inversión de 14,36 millones de euros, y consistió en la ejecución de una red de riego presurizada hasta las parcelas y de instalaciones eléctricas, según los antecedentes publicados por el Ministerio.
Aun así, y más allá de los convenios, Mateo asegura que la principal petición trasladada a Planas es mucho más amplia y afecta al conjunto del sector: "¿Qué le vamos a pedir al ministro? Rentabilidad para el sector agrícola, que al final es la base de todo esto. Habiendo rentabilidad, todo se paga y todo sale adelante". Una reivindicación que vincula directamente a una campaña marcada por los costes de producción: "Tenemos una campaña muy complicada por los altos precios de los fertilizantes, gasóleos...". Al mismo tiempo, el presidente agradece al Ministerio "haber apostado por la Comunidad de Macías Picavea para llevar a cabo esta obra".
Planas, por su parte, destacó durante la visita el carácter estratégico del regadío, al que definió como "la joya de la corona de nuestro sector agroalimentario", y situó estas obras dentro de las inversiones del Ministerio para modernizar los regadíos de Castilla y León.

De "abrir una llave" a pedir el agua desde una aplicación
Con la infraestructura terminada, los próximos meses estarán dedicados principalmente a preparar a la Comunidad para la campaña de riego de 2027, que empezará en abril. "La campaña de riego es de abril a septiembre. Ahora mismo no hay cultivos para regar, y tampoco está permitido regar. Entonces, queremos adaptar la Comunidad de Regantes al nuevo sistema de telegestión. Debemos aprender a manejarlo, modificando y actualizando estatutos y temas internos nuestros", explica Mateo.
El salto tecnológico es uno de los principales elementos del proyecto. La documentación técnica recoge la instalación de terminales remotos mediante el uso de la telefonía móvil para controlar los caudales y conocer las presiones, ejerciendo como un centro de gestión centralizado en la sede de la propia comunidad.
Para los agricultores, esta modernización supone cambiar diferentes hábitos: "El regante es el que se tiene que adaptar. Yo creo que es algo muy intuitivo. Va a ser fácil. Estamos de la mano de una empresa de riego que tiene mucha experiencia en este tipo de riegos con telegestión y creo que el reto es ese, adaptarnos a todo esto, que es nuevo". Mateo lo resume con una imagen sencilla: "Ya no va a ser ir y abrir una llave de paso, sino que hay que solicitar el agua, pedirla por una aplicación o llamar para que te la den".
El sistema permitirá, según explica el presidente, en detectar rápidamente posibles fugas y gestionar de manera telemática el suministro. "Se va a poder hacer todo online para controlar las presiones. Se va a pedir el agua de manera telemática, se van a controlar metros cúbicos... Si hay alguna fuga en algún momento, lo vamos a detectar", relata.
"Una infraestructura envidiable"
La nueva red sustituye unas instalaciones cuya situación había terminado impidiendo el riego durante las últimas tres campañas. "Levamos tres campañas sin regar por el problema que teníamos. Teníamos unas instalaciones obsoletas y ahora esa ha sido la solución: buscar adaptarnos, modernizar toda la comunidad, la instalación, y ponerla a nuestra disposición para que podamos funcionar", señala Mateo.
La renovación de la arteria principal se ha realizado mediante tuberías de acero de diferentes diámetros y ha incluido las conexiones de los distintos ramales a la nueva conducción. A ello se suman las actuaciones sobre la toma de la balsa, con un nuevo caudalímetro, mejoras en el filtrado y sistemas de seguridad frente a inundaciones.

El presidente no oculta su satisfacción con el resultado: "Estamos muy contentos con el proyecto. Se ha realizado muy bien. Queríamos la tubería de acero helicoidal soldada. Creemos que es la mejor y es la que se ha podido montar". También destaca los nuevos hidrantes "de última tecnología, con todo tipo de sensores de presión y caudal". Su conclusión, por tanto, es clara: "Ahora mismo creo que tenemos una infraestructura envidiable".
Aun así, si tuviera que poner una pega, sería el tiempo que han perdido hasta llegar hasta el día de hoy. "No sabría decirte el pero que pondríamos a la obra... pero quizás la temporalidad. Se podría haber hecho antes y no hubiésemos perdido tres campañas de riego, pero bueno, ha surgido así. La financiación llega cuando llega y los plazos de la Administración son los que son", reconoce.
La próxima campaña será, por tanto, el momento en el que toda la infraestructura funcione con normalidad. Mateo, de hecho, no tiene dudas al respecto: "La campaña de riego del año que viene será la prueba de que esto funciona bien, pero no tengo ninguna duda de que va a funcionar y no va a haber ningún problema".
"Aquí hay gente que vive de esto"
Detrás de los kilómetros de tuberías, los sensores, los hidrantes y las cifras millonarias, el presidente pone el foco en las explotaciones familiares que dependen del regadío. La Comunidad de Regantes comprende unas 2.450 hectáreas y el número de agricultores, explica, se mueve alrededor de los 300, en un contexto en el que las jubilaciones están concentrando cada vez más superficie en menos manos.
Mateo reconoce que presidir la Comunidad supone asumir una responsabilidad económica considerable. "Nos jugamos mucho dinero. Hay mucha gente que vive de esto. Esto no es un club de ciclismo o de fútbol, no es una afición. Este es el pan de muchas familias". En este sentido,los tres años sin riego han tenido consecuencias. "Una hectárea de regadío tiene muchísima más rentabilidad que una de secano y más, cuando tenemos que seguir pagando los costes de una hectárea de regadío. Hay que seguir haciéndoles frente", subraya.
Ahora, tras tres campañas marcadas por una infraestructura que no permitía regar, la mirada está puesta en abril. Antes, habrá que formar a los usuarios, ajustar el funcionamiento interno de la Comunidad y acostumbrarse a una gestión en la que el móvil y la telegestión sustituirán en buena medida a la llave de paso. Después, llegará la prueba definitiva: volver a llevar agua a unas tierras para las que, como recuerda Mateo, el regadío no es solo una infraestructura, sino una cuestión de rentabilidad y de supervivencia económica de muchas familias.

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