Del 'uy' al 'olé': Luque dicta magisterio y Palacio sorprende ante los victorinos

El sevillano sale en hombros en una tarde en la que alternaron toros de buena clase y alimañas

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Daniel Luque toreando al natural a un victorino. Fotos: FERMÍN RODRÍGUEZ
El autor esJosé Ángel Gallego Vázquez
José Ángel Gallego Vázquez
Lectura estimada: 4 min.
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La tarde fue de Daniel Luque. Un torero en sazón que dio una muestra de torería y magisterio ante un variado encierro de Victorino Martin que tuvo de todo: toros con mucha clase y verdaderas alimañas.

Sorprendió gratamente el valor, la inteligencia y el temple del debutante Aarón Palacio que pudo triunfar de no ser la espada. Escribano no tuvo opciones.

Daniel Luque tiene la firmeza en sus muñecas, el valor seco y el oficio extraordinario de un verdadero privilegiado en la tauromaquia. Además tiene mucho gusto con las telas. Lo demostró en su primero, el más terciado de la corrida que se tapaba por delante enseñando las palas de los pitones. Empujó el cárdeno en el caballo, hasta tal punto de derribar al piquero. El sevillano lo lidiió muy bien con el capote, por bajo ganando los medios.

Tenía peligro sordo 'Soberbio', pero en las manos de Luque el riesgo pareció menor.

Tragó el de Gerena, aguantó con las zapatillas asentadas en la arena y firmó un macizo trasteo por ambas manos, especialmente al natural donde llegaron los mejores muletazos.

Le mató bien Luque y el victorino tuvo muerte de bravo. Lo vio el torero y le lució en todos los tercios, también tras la estocada. Incluso pidió calma a los impacientes aficionados que le reclamaban el descabello. Una oreja de mucho peso, que tardó en pedir el público y que el presidente, esta vez sí, concedió con buen criterio.


Daniel Luque.

Magistral y magisterio. Daniel Luque ofreció una lección de maestría ante un victorino de gran calidad y embestida humillada que fue aplaudido en el arrastre. Le faltó un punto más de recorrido para ser un gran toro. Enfrente tuvo a un torero de dulce que supo entender a la perfección al victorino. No se estiró a la verónica, pero con la muleta fue importante. Especialmente al natural, con varias series de una profundidad absoluta y un temple extraordinario. Desde el tendido alguien le gritó "eso es tenplar y mandar". Y así fue. Mano poderosa y baja, ofreciendo el pecho, para embarcar y vaciar la suerte como manda el viejo canon.

Excelente también fue una serie por la mano derecha, de hombros descolgados y riñones encajados. Qué bien Luque, que acabó matando de estocada contraria y aplaudiendo a 'Mingotero' en el arrastre. Otra oreja que le abría una puerta grande tan merecida como importante.

Escribano, sin opciones

Solvente estuvo Manuel Escribano ante un victorino que desarrolló un peligro constante. 'Planeador' sabía en todo momento lo que se dejaba atrás y enseguida viraba en busca del sevillano. Pero tragó el de Gerena y a base de exponer y de mucha firmeza lo fue embebiendo en las telas. De uno en uno y por la diestra, porque al natural no tenía ni uno. Incluso en los remates por ese pitón cerca estuvo de echáselo a los lomos. Antes, Manuel Escríbano le había recibido con una larga cambiada y protagonizó un buen tercio de banderillas, con un tercero al violín y al quiebro de mucho mérito. La espada cayó baja y atravesada y el premio fue una cariñosa ovación al tremendo esfuerzo.


Manuel Escribano.

No mejoró el lote en su segundo. Le hizo pasar un trago 'Molesto' (así se llamaba la prenda que salió por chiqueros). Buscó constantemente los tobillos del sevillano, visiblemente enfadado por su mala fortuna. Tan cabreado se mostraba el torero que tiró el estoque y el descabello a la arena en un gesto de enojo. En un macheteo a punto estuvo de prenderlo. Abrevió y necesitó del descabello para tumbar al bicho al que cuarto de hora antes había recibido a portagayola.

Sorprendente Aarón Palacio

Ni un año de alternativa muestra el carné del maño Aarón Palacio. Esta era la primera que se las veía con uno de la 'A coronada'. Pero el chico, cuando se abrió con el capote, dio la impresión de llevar toda una vida en esto. Con qué gusto y temple toreó con el percal. Verónicas cadenciosas y con mucho empaque, abrochadas con una media que mejoró el conjunto. Había saludado con una larga cambiada de rodillas. 'Milenario', más feo de estampa y acapachado de pitones, metió la cara y arrastró el hocico con mucha clase.


Aarón Palacio.

Lo aprovechó el zaragozano que brindó al público. Corrió la mano con gran inteligencia y se gustó en muchas tandas. Manos bajas, muñecas muy templadas y cuerpo encajado. Para ser el primer victorino de su carrera tuvo suerte, mucha. Pero aún así, Aarón estuvo contundente y no se arredró en ningún momento. Dibujó naturales que dejaron un importante sello. La espada cayó un poco baja pero el trofeo fue más que merecido.

Inteligente estuvo el zaragozano en el sexto. Un victorino que pidió oficio desde el primer capotazo y que tomó dos puyazos. Tardó en centrarse Aarón e incluso parecía que 'Mosquero' podría ganarle la partida. Pero a base de valor y cabeza, de consentir y templar, la faena tomó vuelo al natural, donde llegaron las mejores series. Firme el de Zaragoza, corriendo muy bien la mano y con un sentido innato del temple. Se le atravesó la espada y no pudo acompañar a Daniel Luque en una salida a hombros que hubiera hecho justicia a una tarde de mucha importancia. No defraudaron los victorinos, tampoco los espadas.

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