Emilio de Justo renueva su idilio con Valladolid en una tarde de matices

El extremeño, con el lote más potable, cortó tres orejas en un festejo en el que David de Miranda dejó su tarjeta de visita y Morante, detalles

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Emilio Justo. Fotos: Fermín Rodríguez
El autor esJosé Ángel Gallego Vázquez
José Ángel Gallego Vázquez
Lectura estimada: 4 min.
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Emilio de Justo volvió a puntuar en su plaza talismán. El extremeño, de nuevo, descerrajó la Puerta Grande del Coso de Zorrilla a base de entrega y voluntad, aunque es cierto que también sorteó el lote más potable de una tarde en la que Morante dejó algunas pinceladas y el debutante David de Miranda una valiente tarjeta de presentación.

​No pudo comenzar peor la tarde. Tras la sustitución de la corrida de Garcigrande por un encierro de Vellosino, de toriles salió 'Gitano' con paso cochinero. Colorado, con muchos kilos y muy cómodo de cara, provocó ligeros pitos que se incrementaron según transcurrió el simulacro de lidia. Perdió las manos en repetidas ocasiones. Morante intentó que el morlaco no se fuera al suelo, pero aquello fue imposible. Estuvo mal con la espada el sevillano y hubo pitos al toro en el arrastre.

​Pintaba mal la cosa y olía a mansada. Afortunadamente, la película mejoró porque hubo toros que se medio dejaron. Salió el de La Purísima, que remendaba la corrida, con otro tranco y movilidad. Lo recibió Emilio de Justo a una mano en un saludo capotero extenso que tuvo eco en los tendidos. Variado el extremeño con el percal, llevó al astado al caballo con chicuelinas al paso.


Emilio Justo.

​Tuvo un bonito gesto cariñoso con Mario Navas, el torero vallisoletano que por lesión no pudo hacer el paseíllo esta tarde. Le brindó una faena cimentada en la mano izquierda.

Entregado el extremeño en un trasteo que, sin ser extraordinario, tuvo buenos pasajes. Llegaron muletazos sin apreturas, pero ligados, ante 'Celeste', un toro noble y repetidor, aunque sin picante alguno. Paseó la oreja tras pasaportar de forma efectiva al segundo del festejo.

​El quinto fue el mejor toro, sin duda. Repetidor, pronto, embistiendo por bajo y con el hocico por los suelos. Quería Emilio irse en volandas y para eso se tiró de rodillas frente a toriles. Variado con el capote, brindó al público. Aprovechó el buen tranco del animal para construir una faena que tuvo como virtud la distancia y la mano baja. Ligó el extremeño, aunque un punto acelerado; faltó algo de pausa. Pero la obra tuvo emotividad y llegó a los tendidos, desde el afarolado de rodillas hasta la última tanda.

Se rebozó Emilio de toro, especialmente sobre la diestra. 'Español II' se quería comer la tela y lo aprovechó el de Torrejoncillo. Cayó la espada muy trasera, pero no fue obstáculo para que De Justo paseara los dos trofeos.

Detalles de Morante

​Antes, Morante había esbozado una faena de detalles al cuarto. Un toro anovillado, escurrido de carnes y justo de pitones. Se estiró a la verónica en un buen ramillete, donde sobresalieron tres lances meciendo el percal con suavidad. Lo intentó Morante tras el fiasco inicial. Calamocheaba por el pitón derecho, pero estuvo firme el de La Puebla e incluso en algunos momentos pudo gustarse. Sin embargo, aquello era un querer y no poder. Estuvo habilidoso con el acero y el premio no pasó de una cariñosa ovación.


Morante.

Debut de David de Miranda

​David de Miranda sustituía al lesionado Mario Navas, a quien también brindó su primero, y dejó una meritoria tarjeta de visita.

Exprimió al de Vellosino, un animal más terciado, manejable y noblote, aunque con poca chispa y transmisión.

El onubense aprovechó el viaje del animal y no se dejó nada. Meció bien las verónicas iniciales y ni se inmutó en las caleserinas. Comenzó de hinojos con la muleta con ayudados por alto y se sucedieron las series por ambos pitones. No fue una obra emocionante, pero no faltaron la entrega y las ganas del pupilo de Enrique Ponce, que viene pisando fuerte en todas las ferias.


David de Miranda.

Lo toreó David, especialmente al natural, hasta que se acabó la última gota de combustible. Remató con circulares y bernadinas ceñidísimas -una constante en todo lo que hace este torero- y la estocada, un tanto desprendida, dio paso a un trofeo. Aguantó bien el palco y no concedió una segunda oreja que hubiera abaratado la tarde.

​El arrimón de David de Miranda ante el manso sexto no tuvo premio. Más hecho estaba el de Vellosino, que manseó en el primer tercio y fue protestado por ello. Recibió un largo puyazo que hizo efecto. En los primeros muletazos quiso rajarse, pero lo sujetó en la tela el de Huelva. En ningún momento se entregó y siempre embistió a media altura, sin gana ninguna. Cuando el astado acabó parándose, David recurrió al arrimón: pitones acariciando la taleguilla y ceñidas manoletinas. Pinchó hasta en tres ocasiones y la Puerta Grande se cerró para el onubense.

Solo Emilio de Justo se fue en hombros en un nuevo triunfo numérico que suma y sigue.

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