Una sequía de 16 meses, el gran incendio de 1561 y una coronación multitudinaria forman parte de siglos de vinculación entre la imagen y la ciudad
De Virgen de los Aguadores a patrona de Valladolid: la historia de la Virgen de San Lorenzo
Una sequía de 16 meses, el gran incendio de 1561 y una coronación multitudinaria forman parte de siglos de vinculación entre la imagen y la ciudad
Valladolid celebra este 8 de septiembre uno de esos días marcados en rojo en el calendario de la ciudad. La Virgen de San Lorenzo vuelve a convertirse en protagonista en una jornada que lleva su nombre y alrededor de la que giran actualmente las Ferias y Fiestas de Valladolid. Sin embargo, para encontrar el origen de la relación entre la patrona y los vallisoletanos hay que viajar varios siglos atrás.
Mucho antes de conciertos, casetas, peñas o fuegos artificiales, Valladolid ya miraba hacia la Virgen de San Lorenzo. Y lo hacía especialmente cuando las cosas iban mal. Sequías, incendios y otras calamidades llevaron en diferentes momentos a los habitantes de la ciudad a recurrir a su imagen mediante rogativas y procesiones.
La historia de la patrona vallisoletana, además, está rodeada de episodios en los que se mezclan documentación histórica y tradición. Incluso su nombre esconde un pasado que muchos vallisoletanos desconocen.
La propia Archidiócesis de Valladolid recoge una tradición según la cual la imagen habría llegado hasta la ciudad desde Consuegra, en Toledo. Un sacerdote la habría trasladado para protegerla de los saqueos musulmanes y habría permanecido inicialmente en una cueva situada fuera de las murallas de Valladolid, junto a la denominada Puerta de Aguadores.
De ahí procede precisamente uno de los primeros nombres con los que habría sido conocida: Nuestra Señora de los Aguadores.
Posteriormente, la imagen fue trasladada a una ermita dedicada a San Lorenzo. Su permanencia en aquel lugar terminaría vinculando definitivamente a la Virgen con el nombre con el que Valladolid la conoce actualmente. Se trata, en cualquier caso, de una historia transmitida por la tradición y que debe diferenciarse de los acontecimientos posteriores de los que sí existe constancia documental.
Cuando Valladolid llevaba 16 meses esperando que lloviera
Uno de los episodios más llamativos de la relación entre Valladolid y su patrona ocurrió en 1561. La ciudad atravesaba entonces una importante sequía. Según recoge la información histórica difundida por el Ayuntamiento de Valladolid, habían transcurrido alrededor de 16 meses prácticamente sin precipitaciones y la situación comenzaba a ser desesperada.
Los vallisoletanos recurrieron entonces a la Virgen. Se organizó una rogativa y la imagen salió en procesión. Las crónicas vinculan aquella salida con la llegada de la lluvia, comenzó a llover durante la procesión y las precipitaciones continuaron durante los días posteriores.
Para una sociedad del siglo XVI, profundamente religiosa y enormemente dependiente de las cosechas, aquel episodio reforzó inevitablemente la devoción hacia la imagen.
Y 1561 todavía guardaba otra desgracia para Valladolid. El 21 de septiembre comenzó el gran incendio que marcaría para siempre la historia urbanística de la ciudad. El fuego arrasó buena parte del centro de Valladolid y destruyó centenares de viviendas.
Ante una de las mayores catástrofes que había sufrido la ciudad, los vallisoletanos volvieron a recurrir a la Virgen de San Lorenzo.
No sería un hecho aislado. Durante siglos, la imagen estuvo vinculada a rogativas celebradas ante situaciones extraordinarias. La Virgen no era únicamente una figura religiosa, fue adquiriendo para los habitantes de Valladolid la consideración de protectora de la ciudad.
¿Desde cuándo es patrona de Valladolid?
Determinar el momento exacto en el que la Virgen de San Lorenzo pasó a ser oficialmente patrona de Valladolid resulta más complicado de lo que podría parecer. Las fuentes históricas e institucionales manejan diferentes fechas.
La Archidiócesis de Valladolid señala que ya era invocada como patrona desde 1637 y sitúa su proclamación oficial en 1917. Por su parte, información divulgativa del Ayuntamiento de Valladolid apunta al 8 de septiembre de 1812 como fecha del reconocimiento oficial de su patronazgo.
El Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, dependiente del Ministerio de Cultura, recoge otra referencia y señala 1916 como el año de su nombramiento como patrona.
Más allá de esa disparidad de fechas, lo que queda acreditado es que la relación entre la Virgen y Valladolid venía de mucho antes. Su consideración como protectora de la ciudad se había construido durante siglos.
Una coronación desde el Ayuntamiento
Hay una fecha que sí aparece claramente documentada en la historia de la Virgen de San Lorenzo, el 21 de octubre de 1917. Ese día tuvo lugar su coronación canónica en la Plaza Mayor de Valladolid. La ceremonia se desarrolló ante una multitud y la imagen fue coronada desde el balcón de la Casa Consistorial.
Décadas después llegaría otro reconocimiento. El 8 de septiembre de 1963, la Virgen de San Lorenzo recibió el título de alcaldesa honoraria perpetua de Valladolid, reforzando simbólicamente el vínculo entre la patrona y la ciudad.
La procesión que actualmente vuelve a llenar las calles cada 8 de septiembre tampoco se ha celebrado de manera ininterrumpida. La tradición procesional fue recuperada en 2003 después de más de medio siglo sin realizarse. Desde entonces, la imagen vuelve a recorrer el centro de Valladolid durante el día de su festividad.
Una patrona con unas fiestas mucho más jóvenes
Existe otra paradoja en la relación entre Valladolid y la Virgen de San Lorenzo. La devoción hacia la imagen tiene siglos de historia, pero las actuales Ferias y Fiestas en su honor son considerablemente más recientes.
Durante buena parte del siglo XX, las grandes fiestas vallisoletanas estuvieron vinculadas a San Mateo y se celebraban más avanzado el mes de septiembre. No fue hasta el año 2000 cuando Valladolid adelantó definitivamente su Semana Grande para hacerla coincidir con el 8 de septiembre y la festividad de la Virgen de San Lorenzo.
Desde entonces, su nombre ha quedado inevitablemente asociado a conciertos en la Plaza Mayor, casetas, peñas y cientos de actividades repartidas por Valladolid. Pero detrás de las fiestas que hoy conocen los vallisoletanos permanece una historia mucho más antigua.
La de una imagen a la que Valladolid acudía cuando necesitaba que lloviera, cuando el fuego amenazaba sus calles o cuando la ciudad atravesaba momentos especialmente difíciles. Una relación construida durante siglos que explica por qué, cada 8 de septiembre, Valladolid vuelve a mirar hacia su patrona.
La procesión de la patrona, la misa solemne en la Catedral, la elaboración de la alfombra, la corrida de toros y el concierto de Carlos Baute protagonizan la programación de esta jornada
La música, las actividades en las calles y el ambiente festivo vuelven a dejar algunas de las estampas de la jornada en la ciudad
El artista de raíces vallisoletanas protagoniza una de las noches más alternativas de las Ferias y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo








