El boxeador vallisoletano protagoniza el tercer episodio de Cerveceando, donde habla de sacrificio, constancia y de la parte menos visible de una carrera marcada por el entrenamiento y la disciplina
Salvi Jiménez: "Quiero ser campeón del mundo y lo voy a conseguir"
El boxeador vallisoletano protagoniza el tercer episodio de Cerveceando, donde habla de sacrificio, constancia y de la parte menos visible de una carrera marcada por el entrenamiento y la disciplina
Hay deportistas que se suben al ring para ganar combates y otros que, además, consiguen convertirse en referentes para toda una ciudad. Salvi Jiménez pertenece a ese segundo grupo. El boxeador vallisoletano, nacido y criado en el barrio de Pajarillos, ha construido su trayectoria a base de esfuerzo, disciplina y muchas horas de trabajo, hasta convertirse en uno de los nombres propios del boxeo de la ciudad.
Campeón de España del peso superpluma y campeón de la Unión Europea, Jiménez continúa persiguiendo un objetivo que tiene perfectamente definido: convertirse en campeón del mundo. El púgil es el protagonista del tercer episodio de Cerveceando, el espacio de entrevistas de Tribuna Valladolid y Mahou, presentado por el periodista Miguel Ángel Fernández.
En una conversación relajada y cerveza mediante, Salvi repasa su día a día, los sacrificios que implica dedicarse profesionalmente al boxeo y una forma de entender el deporte en la que la constancia tiene un papel fundamental.
Porque detrás de los minutos sobre el ring existe una preparación que ocupa prácticamente cada momento del día. "Es 24/7", explica el boxeador cuando se le pregunta por su rutina durante los periodos de competición. Entrenar es solo una parte del trabajo. El descanso, la alimentación y el cuidado físico también forman parte de una preparación que exige renunciar a muchos planes cotidianos.
Una de las cosas que más le gustaría que se conociera de la vida de un boxeador es precisamente esa parte que queda lejos de los focos. "Se piensan que solo son esas dos horas de entreno por la mañana y esas dos horas de entreno por la tarde y no es así", explica.
La disciplina llega incluso a los momentos aparentemente más sencillos. Una llamada de amigos para tomar algo puede convertirse en un plan imposible cuando hay que descansar pensando en el próximo entrenamiento. Una exigencia que Salvi asume como parte de la profesión y que considera necesaria para poder competir al máximo nivel.
"Te llaman los amigos: 'vente al bar, que estamos aquí'. No puedes porque tienes que descansar porque dentro de unas horas vas a estar entrenando", relata.
Aun así, hay momentos en los que el boxeador también se permite desconectar. Especialmente cuando está fuera de temporada. Entonces las terrazas y los encuentros con amigos y familiares tienen más espacio en su agenda. Y, como manda la filosofía de Cerveceando, también hay sitio para una cerveza.
Eso sí, siempre con una condición: la moderación. "Cuando estás en temporada, una te puedes tomar, no pasa nada", explica entre risas. Una regla que resume también su manera de afrontar la vida deportiva: disfrutar, pero sin perder nunca de vista el objetivo.
Ese equilibrio entre sacrificio y disfrute tiene en la familia uno de sus principales pilares. Cuando puede escapar de la rutina de entrenamientos, Salvi reconoce que lo que más feliz le hace es precisamente pasar tiempo con los suyos.
Y si hay una palabra que repite cuando habla de deporte es constancia. Para quienes, como el propio Miguel Ángel Fernández, no tienen precisamente dos pies derechos para practicar deporte, el consejo del boxeador es sencillo: que el deporte que se practique guste y, sobre todo, tener paciencia.
"En un mes no vas a aprender nada, pero en un año sí", asegura. La clave, explica, está en mantener el esfuerzo durante el tiempo suficiente para que los resultados terminen llegando.
Después de haber conquistado títulos nacionales y europeos, Salvi ya mira hacia el siguiente gran desafío. El boxeador ha decidido subir una categoría y afrontar nuevos retos en el peso ligero después de no haber podido alcanzar el campeonato mundial en el superpluma.
El objetivo, sin embargo, sigue siendo exactamente el mismo: llegar a lo más alto del boxeo mundial.
"Mi reto principal es poder ser campeón del mundo en el peso que tengo", afirma con seguridad. Y no lo dice como una simple declaración de intenciones. Salvi lo tiene claro: "Ese es el reto que tengo y el reto lo voy a conseguir".
Una confianza que encaja con la trayectoria de un deportista que ha hecho de la disciplina y el esfuerzo su forma de vida. Porque para Salvi Jiménez el éxito no se construye únicamente cuando suena la campana y comienza un combate. Se construye también cuando toca entrenar, descansar, cuidarse, renunciar a planes y volver al gimnasio al día siguiente.
Y, de vez en cuando, cuando toca celebrar una victoria, también hay tiempo para levantar una cerveza.
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