Una disputa familiar desembocó en una tarde de disparos en Valladolid que dejó un muerto, cuatro heridos y una familia obligada a abandonar la ciudad
Un Valladolid de crímenes: el tiroteo de Pajarillos que acabó con la vida de un 'Monchín'
Una disputa familiar desembocó en una tarde de disparos en Valladolid que dejó un muerto, cuatro heridos y una familia obligada a abandonar la ciudad
La historia comenzó mucho antes de que sonaran los disparos en las calles de Pajarillos. En el centro del conflicto estaba una pareja y, alrededor de ella, dos familias enfrentadas. Lo que inicialmente había sido una disputa sentimental terminó convirtiéndose en un episodio de violencia entre dos clanes que durante años mantendrían vivo el recuerdo de aquella tarde.
Los protagonistas pertenecían a dos familias conocidas en Valladolid como los 'Miguelones' y los 'Monchines'. La relación sentimental entre ambos grupos familiares se había deteriorado hasta el punto de que la pareja estaba separada. Ella, Aroa R.C., tenía 16 años y pertenecía a los 'Monchines'. Él, Miguel J.G., conocido como 'Pitu', tenía 20 años y formaba parte de los 'Miguelones'. En aquel momento, además, ella estaba embarazada.
El enfrentamiento entre ambas familias había llegado a tal extremo que la pareja se encontraba en proceso de separación y se había intentado mediar para evitar que el conflicto fuera a más. Pero el 15 de junio todo saltó por los aires.
Una tarde que terminó a tiros
Eran aproximadamente las 14.40 horas cuando Miguel J.G. se dirigió a recoger su vehículo después de cerrar su puesto en el mercadillo. El coche se encontraba en la zona de la calle La Salud. Según quedó posteriormente establecido en el procedimiento judicial, allí se encontró con familiares de su esposa, que le recriminaron su presencia porque tenía prohibido acercarse a la zona. El encuentro derivó en una discusión.
La tensión acumulada entre ambas familias hizo el resto. De acuerdo con los hechos considerados probados por los tribunales, 'Pitu' llevaba consigo dos pistolas cargadas. Poco después comenzó a disparar contra el grupo con el que se había encontrado.
La escena se trasladó a la confluencia de las calles Faisán y Pavo Real, en el barrio de Pajarillos. En cuestión de segundos, varios hombres resultaron alcanzados por los disparos.
Cuatro personas resultaron heridas. Tres pertenecían a los 'Monchines': Raúl R.L., conocido como 'Peluco'; Diego L.R., 'Chapuzas'; y Salvador R.C., 'Caín', hermano de Aroa. La cuarta víctima fue Alonso B.A., que recibió un disparo en un pie. Pero uno de los heridos no sobreviviría.
Manuel Romero, la víctima mortal
Manuel R.M., de 29 años, integrante de los 'Monchines', recibió un disparo en la zona cervical. Fue trasladado al Hospital Clínico de Valladolid, donde permaneció ingresado en la Unidad de Reanimación Postquirúrgica.
Al día siguiente, 16 de junio, murió como consecuencia de las heridas.
La noticia convirtió una pelea entre dos familias en un homicidio con una víctima mortal y elevó todavía más la tensión en Pajarillos. La Policía llegó a establecer protección para alrededor de 25 integrantes de la familia de los 'Miguelones', mientras algunos de ellos fueron trasladados fuera de Valladolid ante el temor de que se produjeran nuevas represalias. El conflicto, además, no terminó con la muerte de Manuel.
El miedo a una nueva venganza
Durante los días posteriores, la tensión permaneció instalada entre ambas familias. Los investigadores trataban de reconstruir qué había ocurrido mientras los familiares de los implicados permanecían bajo vigilancia.
La situación llegó a un nuevo episodio apenas unos días después.
La madrugada del 21 de junio, dos individuos atacaron la vivienda de los 'Miguelones' situada en el número 47 de la calle Ángel García, en La Pilarica. Desde un vehículo arrojaron un líquido inflamable contra la entrada del inmueble y provocaron un incendio.
La casa estaba vacía. Miguel J.G., su padre y uno de sus hermanos permanecían en prisión y el resto de la familia había sido trasladado a otra ciudad para evitar nuevos enfrentamientos. El fuego quedó limitado al pasillo de entrada y a una habitación próxima a la puerta gracias a que un vecino alertó rápidamente.
La muerte de Manuel Romero había abierto una herida que tardaría años en cerrarse.
Dos hermanos en el banquillo
La investigación llevó inicialmente ante la Justicia a varios integrantes de los 'Miguelones'. Finalmente, los procesados fueron los hermanos Miguel J.G. y Manuel J.G.
El juicio se celebró en la Audiencia Provincial de Valladolid en noviembre de 2006, más de dos años después del tiroteo. La seguridad alrededor del Palacio de Justicia fue reforzada ante el temor de que el enfrentamiento entre las familias pudiera reproducirse en las inmediaciones de la sede judicial.
La Fiscalía reclamaba penas que, en conjunto, superaban los 66 años de prisión para los dos hermanos. La acusación particular elevaba todavía más su petición al considerar que la muerte de Manuel y las heridas provocadas al resto de víctimas debían ser calificadas como asesinato y tentativa de asesinato.
La defensa, ejercida por el abogado Marcos García Montes, sostuvo que Manuel no había participado en el tiroteo y que Miguel había actuado en defensa propia.
La Audiencia Provincial terminó absolviendo al hermano mayor, al considerar que no existían pruebas suficientes que acreditaran su participación. Miguel, por su parte, fue condenado a 23 años de prisión por un delito de homicidio, tres tentativas de homicidio, tenencia ilícita de armas y una falta de lesiones.
Pero el caso todavía tendría un último capítulo judicial.
El Supremo cambia la calificación
La familia de Manuel Romero recurrió la sentencia y el asunto llegó al Tribunal Supremo. En noviembre de 2007, el Alto Tribunal modificó sustancialmente la condena. Consideró que los hechos constituían un asesinato y tres tentativas de asesinato, además del delito de tenencia ilícita de armas y una falta de lesiones.
La pena pasó de los 23 años impuestos inicialmente por la Audiencia a casi 35 años de prisión. El Supremo mantuvo, eso sí, la absolución de Manuel J.G., el hermano mayor, al no existir pruebas suficientes que demostraran que hubiera participado en los disparos.
El condenado también tuvo que hacer frente a una importante responsabilidad económica. Las indemnizaciones fijadas para la familia del fallecido y para los heridos ascendieron a más de 408.000 euros, además de otras cantidades destinadas a cubrir los gastos sanitarios. La viuda de Manuel Romero recibió 100.000 euros y sus cuatro hijos, 36.000 euros cada uno.
Un crimen nacido de una ruptura
Aquel 15 de junio de 2004, Valladolid asistió a uno de esos episodios que durante años permanecen en la memoria de un barrio.
No fue un crimen surgido de un enfrentamiento casual. En el origen había una relación sentimental rota, una pareja perteneciente a dos familias enfrentadas y una cadena de conflictos que terminó implicando a numerosos familiares.
El escenario fue Pajarillos. La confluencia de Faisán con Pavo Real quedó convertida durante unos minutos en el escenario de una batalla a tiros. Y en medio quedó Manuel Romero.
Tenía 29 años cuando una bala acabó con su vida. Su muerte provocó una nueva escalada de miedo, desplazamientos y amenazas entre las dos familias. La justicia tardó más de tres años en cerrar definitivamente el caso, pero el eco de aquel enfrentamiento siguió presente mucho después.
En 2015, once años después del tiroteo, otro episodio volvió a demostrar que aquella historia todavía no había desaparecido de la memoria de los protagonistas. Rafael Romero Larralde, integrante de los 'Monchines' y tío de Manuel, fue detenido en Pajarillos con una pistola y dos cargadores. Alegó que había adquirido el arma por temor al regreso de los 'Miguelones' y recordó ante los investigadores el asesinato de su sobrino.
Más de una década después, aquella disputa sentimental seguía proyectando su sombra sobre Valladolid. Una pareja rota. Dos familias enfrentadas. Una tarde de disparos. Y un hombre que nunca regresó a casa.
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