Argüello reivindica la fe ante el "desconcierto" por la muerte de la familia Sanz-Garijo

El arzobispo de Valladolid apela al plan de "vida eterna de Dios", mientras familiares y amigos emocionan con sus recuerdos y promesas de apoyo a la pequeña Carlota

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Argüello reivindica la fe ante el "desconcierto" por la muerte de la familia Sanz-Garijo
Funeral en la catedral de Valladolid por el Ceo de Dehesa de los Cánonigos, Iván Sanz y su familia, fallecidos en accidente de tráfico. Foto: R.Valtero / ICAL.
El autor esRebeca Pasalodos Pérez
Rebeca Pasalodos Pérez
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La actividad de un bodeguero, basada en el cuidado de la tierra, la paciencia para sembrar una semilla y esperar que crezca el fruto, ha servido al arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, para inspirar la homilía de este miércoles en la Catedral durante el funeral por la muerte de Iván Sanz, su mujer y dos de sus hijos.

Al igual que el agricultor, unos padres siembran una semilla en el cuidado y educación de sus hijos, que con paciencia y cariño va dando sus frutos y es por eso que "la muerte de una familia nos sitúa en el desconcierto", ha señalado el arzobispo, quien ha enfatizado el valor de la fe en los momentos más duros. "Aun cuando el consuelo de la Iglesia, la luz de un cirio encendido y unas palabras" puedan no ser suficientes en medio de la tragedia, "la sabiduría de los creyentes pone la confianza en que Dios cuida de nosotros con un plan de vida eterna", ha remarcado.

En este sentido, Argüello ha confiado en que la familia Sanz-Garijo, cristiana y "unida a la espiritualidad del Opus Dei", se refugie en la fe para poder sobrellevar el dolor.

En una Catedral repleta de amigos, compañeros, familiares, representantes institucionales y ciudadanos anónimos que han querido arropar a la familia en medio de la tragedia, las palabras más emotivas han llegado cuando varios allegados de los fallecidos han tomado la palabra desde el altar. Las compañeras de Bachillerato de Irene, la hija mayor del matrimonio, recordaron aquel momento al principio del verano en el que ella ofreció un brindis "con un vino tan malo que habría avergonzado a su padre", rememoraron de forma entrañable. Un brindis por los planes que vendrían en los meses estivales. "Queda inaugurado el verano", dijo entonces Irene, una frase que sus amigas evocaron durante el funeral. Con unas palabras también basadas en la fe y la confianza en Dios, dedicaron un mensaje a la pequeña Carlota, a quien prometieron proteger con todo su cariño: "Aquí tiene diez hermanas mayores para cuidarla".

Igualmente, los compañeros de Álvaro, alumno de 3º de la ESO, lo recordaron como alguien que siempre estaba pendiente de los demás, hasta el más mínimo detalle, "en casa, en clase y en los campos de rugby", al tiempo que prometieron cuidar también de Carlota.

Por último, Marta Sanz, hermana de Iván, dio las gracias a todos los asistentes. Recordó a su "hermano pequeño" como alguien que llenó de alegría a la familia; a su cuñada Irene, por haberles dado una familia tan maravillosa, y a sus sobrinos, como jóvenes prometedores y llenos de esperanza. También dirigió unas palabras a Carlota, quien tiene ahora por delante "un camino que ningún niño debería recorrer", y expresó su confianza en que el cariño de toda la familia le sirva para iluminar ese camino.

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