Tú, tú, tú, mi incesante

Esther Gatón cuelga en el Museo Patio Herreriano una interesante exposición en la que se hace una defensa a ultranza de la casualidad

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Tú, tú, tú, mi incesante
Imagen de la exposición de Esther Gatón. RAFA CRESPO
El autor esÁgreda L.M.
Ágreda L.M.
Lectura estimada: 2 min.

En la Sala 8 del Museo Patio Herreriano está la exposición de Esther Gatón, (Valladolid, 1988). Una obra que fundamentalmente invita al espectador a cuestionarse, a dudar y, a curiosear. Uno entra en la sala y no sabe por dónde empezar a mirar. Esta exposición amplia, creativamente muy interesante contribuye a que el espectador se haga preguntas que por lo general no tienen respuesta.

Conviene leer las explicaciones del folleto al final del recorrido. Esta obra surge de la soledad, la misma que siente el paseante cuando visita la exposición. Una soledad, seca, de sala de espera de un hospital público. Un cruce entre disciplinas, de conocimientos de Esther Gatón que ha ido adquiriendo aquí y allá. Y sobre todo con una mirada abierta, genuina y muy particular sobre la pintura y sus alrededores.

No parece que uno esté visitando la Sala 8 del Patio Herreriano, por otra parte, la joya del museo. Parece a primera vista que se ha ido colgado las obras con una bazuca, a modo de disparos: por arriba, por abajo, por todos los lados, solo falta colgar obras en el techo ¿no se han atrevido? Hubiera estado interesante.

Ver esta exposición es como subir una montaña. Uno primero siente curiosidad por saber que diablos significa aquello una vez que se coronado la cima, después se da cuenta de que la vista le ha rebelado un trozo de madera de un barco perdido, un trozo del libro de Alicia en el país de las maravillas, o el resto de un cuadro de Francis Bacon o la dirección de una novia que uno no ve hace años.

Ha revelado en definitiva un "ángulo mágico" que permite transformar, que permite modificar la sustancia en poesía: ¡Tú, tú tú, mi incesante/ primavera profunda/ mi río de verdor/agudo y aventura. Jorge Guillén.

Es en esa búsqueda de respuestas donde Esther Gatón ha montado su casa, su tienda de campaña particular. Un espacio de respuestas sin soluciones. Viene a ser, en definitiva, como un combate a tumba abierta. Un enfoque que no se fija en "lo de afuera" sino que se fija y fija el interior de cada uno. Una especie de sistema inmunitario que te aleja del dolor y de la muerte.

Esther Gatón en esta exposición hace una defensa a ultranza de la casualidad (solo hay que ver cómo están colgados los cuadros) y la interdisciplinariedad con la que ha  elaborado todas y cada una de las obras que hay en esta iconoclasta exposición.

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