El Ayuntamiento propone dos itinerarios que recorren el patrimonio industrial de la ciudad y recuperan la memoria de los espacios que impulsaron su transformación entre los siglos XIX y XX
Dos nuevas rutas autoguiadas para descubrir la Valladolid que nació entre fábricas, trenes y canales
El Ayuntamiento propone dos itinerarios que recorren el patrimonio industrial de la ciudad y recuperan la memoria de los espacios que impulsaron su transformación entre los siglos XIX y XX
Valladolid también se puede leer a través de sus antiguas fábricas, sus vías de tren, sus almacenes y las grandes infraestructuras que durante décadas marcaron el ritmo de la ciudad. Para poner en valor esa parte menos conocida de su historia, el Ayuntamiento ha creado dos nuevas rutas autoguiadas que permiten recorrer algunos de los principales vestigios de su pasado industrial.
'El despertar industrial' y 'Valladolid entre vías' proponen dos recorridos diferentes, pero estrechamente relacionados, para entender cómo el agua, el ferrocarril, la electricidad y la iniciativa empresarial transformaron la ciudad y la convirtieron en uno de los grandes focos industriales del interior de España.
La primera ruta se adentra en los primeros pasos de la industrialización vallisoletana y tiene en el Canal de Castilla uno de sus principales puntos de partida. La construcción de esta infraestructura y, especialmente, su dársena, supuso un importante impulso para el comercio de mercancías y permitió que Valladolid se consolidara como un centro destacado de la industria harinera.
El recorrido pasa por algunos de los lugares que permiten reconstruir aquella transformación, como el Puente Mayor, las Aceñas del Pisuerga, el Ingenio de Zubiaurre, el Palacio de la Ribera o la Central Eléctrica de Linares.
La ruta también se detiene ante algunos de los antiguos espacios industriales que todavía forman parte del paisaje urbano, entre ellos la Fábrica de Harinas La Perla, los Almacenes Cuadrado o el Silo de la Avenida de Gijón.
El visitante puede conocer así cómo el aprovechamiento de los recursos hidráulicos, la llegada de la electricidad y el crecimiento de una burguesía vinculada a la inversión empresarial fueron dando forma a una nueva Valladolid.
Muchos de aquellos edificios han cambiado radicalmente de función con el paso del tiempo. Fábricas y espacios productivos que en otro momento estuvieron vinculados a la actividad económica de la ciudad han sido rehabilitados y reutilizados, incorporándose de nuevo a la vida cotidiana de Valladolid.
La segunda propuesta pone el foco en otro elemento decisivo para entender la transformación de la ciudad: el ferrocarril.
'Valladolid entre vías' reconstruye la evolución de la ciudad a partir de la llegada del tren a mediados del siglo XIX y del impacto que tuvo sobre la economía, el crecimiento urbano y la aparición de nuevas industrias y barrios.
El itinerario incluye algunos de los elementos más reconocibles de aquel pasado ferroviario, como la Estación de Campo Grande, el Arco de Ladrillo, el Puente Colgante y las Naves Santa Fe.
También forma parte del recorrido el Depósito de Locomotoras, aunque este espacio no se encuentra actualmente abierto a las visitas. Su presencia permite recordar la importancia que alcanzó Valladolid como enclave ferroviario y la actividad que durante décadas se desarrolló alrededor de sus instalaciones.
El itinerario continúa por otros espacios vinculados a la actividad industrial, como la Azucarera Santa Victoria, la Harinera La Rosa o las antiguas naves de Enertec, además del edificio que actualmente alberga el Museo de la Ciencia.
El recorrido muestra cómo el desarrollo industrial y ferroviario no solo generó empleo y actividad económica, sino que también modificó el propio aspecto de Valladolid. La expansión de las fábricas y las infraestructuras llevó aparejada la aparición de nuevos barrios y transformó las comunicaciones y los espacios urbanos.
Las dos rutas tienen además un elemento común: muestran que el patrimonio industrial no tiene por qué quedar reducido a edificios abandonados o a recuerdos del pasado. Algunos de estos espacios han sido recuperados y han encontrado nuevas funciones relacionadas con la cultura, la ciencia, los negocios o los servicios públicos.
De esta manera, las antiguas instalaciones industriales forman parte todavía del paisaje de Valladolid y permiten establecer un vínculo entre la ciudad que creció al calor de las fábricas y la Valladolid actual.
Los dos itinerarios pueden obtenerse gratuitamente en las Oficinas de Turismo de Valladolid y están dirigidos tanto a los visitantes como a los propios vallisoletanos que quieran acercarse a una parte de la historia de la ciudad que, pese a su importancia, en ocasiones pasa desapercibida.
La iniciativa se enmarca en la estrategia municipal para divulgar y poner en valor el patrimonio cultural de Valladolid y cuenta con financiación de los fondos europeos Next Generation EU, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
Dos paseos que permiten mirar Valladolid de otra manera: siguiendo el recorrido del agua y de las mercancías o caminando junto a las vías que llevaron a la ciudad hacia la modernidad. Porque detrás de muchos de sus edificios y calles todavía permanece la huella de aquella Valladolid industrial que cambió para siempre el rostro de la ciudad.
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