Banquillos históricos del Real Valladolid en Primera División

Repaso a los entrenadores que han marcado al Real Valladolid en su trayectoria por Primera, de los técnicos clásicos al banquillo actual del Pucela

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Banquillos históricos del Real Valladolid en Primera División
Afición del Real Valladolid en el Estadio José Zorrilla, en Valladolid.
El autor esMiguel Ángel  Fernández
Miguel Ángel Fernández
Lectura estimada: 3 min.
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El Real Valladolid lleva más de seis décadas pasando por Primera División en oleadas. Cada estancia en la máxima categoría ha llevado el nombre de un entrenador encima, alguien que dio identidad al equipo durante un tramo concreto. La historia del Real Valladolid en la élite del fútbol español se entiende mejor mirando los banquillos que mirando los nombres de los presidentes.

Cantatore y los noventa que dieron al Pucela una identidad

Si hay una figura que sigue presente en cualquier conversación sobre la edad dorada del Pucela en Primera, esa es Vicente Cantatore. El argentino dirigió al club en dos etapas y firmó la mejor clasificación de la historia blanquivioleta, un cuarto puesto a mediados de los noventa que metió al equipo en competición europea. Su huella sigue marcando la forma de entender el fútbol en Zorrilla: orden defensivo, pelota al suelo y un perfil de jugador que tiraba más a obrero que a artista.

Cantatore consolidó una idea de equipo que sobrevivió a entrenadores posteriores. El propio club lo resumió en el adiós oficial a don Vicente, un texto que sirve hoy como memoria institucional de aquella etapa. Cualquier conversación de fútbol en Valladolid termina, antes o después, citando aquel cuarto puesto y al técnico que lo firmó.

La era de Víctor Fernández, un técnico que el club no olvida

Antes y después de Cantatore aparecen otros nombres que dejaron herencia. Uno de los más respetados es Víctor Fernández, que entrenó al Real Valladolid en los noventa antes de pasar por algunos de los clubes más importantes del país. En la trayectoria de Víctor Fernández en el Valladolid, contada por el propio técnico en una entrevista reciente, aparece su paso por la cantera del Real Madrid y la idea con la que llegó al banquillo blanquivioleta.

El estilo Víctor Fernández tenía algo del catalán moderno y mucho del clásico aragonés. Defensa adelantada, presión arriba, ritmo alto. Esa idea, en una época en que la liga española vivía de fútbol más posicional, distinguió al Pucela durante temporadas. Cuando hoy se habla en Zorrilla de 'fútbol vivo', la referencia inmediata sigue siendo aquel banquillo.

Mendilibar, Pacheta y los rescates de los últimos años

La memoria reciente cambia de tono. El Pucela del nuevo siglo ha vivido más subidas y bajadas que estancias largas en Primera, y los banquillos se han elegido en función del momento. José Luis Mendilibar trajo al club intensidad, balones largos al espacio y una idea de equipo agresivo que peleó la permanencia con muy poco presupuesto. Pacheta hizo el otro trabajo, levantar al equipo desde Segunda y devolver al Pucela a la élite con un fútbol vertical y un grupo de jugadores convencidos.

Cada uno de estos nombres significó un proyecto distinto. Mendilibar era el técnico de combate, el que iba a ganar tres partidos clave al final de la temporada y se llevaba al equipo al verano. Pacheta jugaba a otra cosa: construir un grupo, dar minutos a jóvenes, ganar partidos largos. Ambos modelos se pueden defender en el club según el momento.

El banquillo de hoy y la cuenta pendiente con el ascenso

El banquillo actual lo ocupa Fran Escribá, que ha asumido el reto de devolver al equipo a Primera. Escribá ya ha reconocido en rueda de prensa que la plantilla necesita bastantes cambios si quiere ascender, una declaración que define bastante bien el tipo de proyecto que se viene encima.

El reto del banquillo actual no es solo deportivo. El club también está moviendo piezas alrededor del primer equipo. La construcción del nuevo gimnasio en la Ciudad Deportiva junto a Zorrilla es una señal de que la apuesta por modernizar la estructura sigue viva. Tocará al técnico aprovechar esa estructura para diseñar un grupo que aguante los noventa minutos de cada jornada.

Hay un patrón claro en los banquillos que mejor han funcionado en el Pucela: técnicos con personalidad propia, idea clara de juego y respeto por la cantera. La memoria del club no premia a los entrenadores con palmarés, sino a los que dejaron al equipo reconocible para su afición. La sigla blanquivioleta ha pasado por muchos nombres en Primera, pero solo unos cuantos siguen apareciendo cuando alguien quiere explicar de dónde viene el fútbol del Real Valladolid.

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