Cientos de personas se volcaron en una eucaristía presidida por Luis Argüello que contó con procesión y ofrenda floral
Etnografía del ayer en una bodega de Tordesillas
Las cuevas, bodegas, silos, para el almacén de granos, despensa y cuna del vino tiene en nuestra Villa unas más que hermosísimas muestras, a veces no lo suficientemente cuidadas que son el cofre que guarda el ayer de muchas cosas de nuestro pueblo.
He vuelto a pisar una bodega en donde bajé allá por el año 1977 en la casa conocida como de "maroto", en realidad de José González Paz y de su esposa Consuelo de los Santos Salinas y hoy de su hija Amparo. Sus padres, ya desaparecidos, invitaron a pasar una tarde de fiesta y guitarra flamenca entre jarras de vino y alegría, a un grupo integrado en la Asociación Cultural 'Amigos de Tordesillas', una entidad cultural que defendió el patrimonio local desde su creación en 1975 hasta su desaparición allá por los años de 1990.
Pues bien. Hoy he vuelto a bajar al recinto, cincuenta años después, y resonaban aún entre las paredes aquellos recuerdos de jolgorio y alegría, hoy silencio, telarañas, penumbra y abandono.
En una de las esquinas del suelo pétreo de la cava, hay todavía una piedra de afilar de historia y raigambre donde los franceses afilaron sus sables y cuchillos durante la ocupación de Tordesillas en 1808.
La calle del Ingeniero Paz Maroto, dedicada por el Ayuntamiento, presidido en aquel tiempo por el Alcalde Modesto Sigüenza Bermejo, al famoso ingeniero palentino de Baltanás del Cerrato, es el enclave en donde la casa de José González Paz, conserva el resquicio de aquel ayer etnográfico que merecería una mejor y mayor atención. La lástima fue no poder acceder, ver, revisar y leer en la fantástica biblioteca que guarda todos los volúmenes de una familia de Tordesillas. Ese fue mi lamento, sin embargo agradecido. Ojalá algún día Amparo, su hija, nos permita la consulta.
Las bodegas de Tordesillas como las de tantas localidades cercanas, donde el vino reposa en el silencio y la frescura de días y noches, podrían ser a poco que se hiciera por ellas un recurso turístico de primer orden, reconocido y admirado por la gente y especialmente en aquellas en donde alguna vez se escribió la historia del ayer de nuestro pueblo alrededor de una viga, tinos de barro, pasadizos con lanchas de piedra y jarras sobre una mesa de pino.
(Gracias a mi amigo FERMÍN RODRÍGUEZ por los retratos)
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