De Valladolid a Nueva York: la historia de la reja de la Catedral que hoy brilla en el Museo Metropolitano

Este museo, escenario de la Met Gala, alberga desde hace décadas una joya vallisoletana vendida por apenas 500 pesetas

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De Valladolid a Nueva York: la historia de la reja de la Catedral que hoy brilla en el Museo Metropolitano
La antigua reja del coro de la Catedral de Valladolid, en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.
El autor esMiguel Ángel  Fernández
Miguel Ángel Fernández
Lectura estimada: 2 min.

Mientras los focos del mundo se preparan para iluminar la alfombra roja de la gala Met de este lunes, 4 de mayo, en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, uno de los museos más influyentes del planeta guarda entre sus salas una historia que conecta directamente con Valladolid. No se trata de moda ni de celebridades, sino de una pieza monumental del patrimonio vallisoletano: la antigua reja del coro de la Catedral de Valladolid.

Una obra monumental nacida en el siglo XVIII

La reja fue creada hacia 1763 por el maestro herrero Rafael Amezúa por encargo del obispo Isidro Cosío y Bustamante. Con casi 16 metros de ancho y más de 12 de alto, dividía el coro del altar mayor del templo vallisoletano y destacaba por su delicado trabajo en hierro dorado y su inspiración renacentista.

Durante más de un siglo, esta estructura fue parte esencial del paisaje interior de la catedral, un ejemplo sobresaliente de la tradición de los 'rejeros' españoles, maestros del hierro que marcaron una época en la arquitectura religiosa.

El giro en su historia llegó en el siglo XX. Tras una reforma impulsada por el arzobispo Remigio Gandásegui, la reja fue desmontada y abandonada en un huerto cercano al templo, donde comenzó a deteriorarse.

Ese abandono abrió la puerta a un episodio tan sorprendente como controvertido: su venta al peso. En 1929, la pieza fue adquirida por apenas 500 pesetas por intermediarios del magnate estadounidense William Randolph Hearst, uno de los mayores coleccionistas de arte de su tiempo.

Un viaje de 7.500 kilómetros hasta el MET

Desmontada y enviada en cajas desde España, la reja cruzó el Atlántico con destino a Estados Unidos. Aunque inicialmente estaba destinada a la colección privada de Hearst, acabó almacenada durante años debido a la crisis económica tras el crack del 29.

Finalmente, en 1956, la Fundación Hearst donó la pieza al Museo Metropolitano de Arte, donde hoy se exhibe en la galería 305 como una de las obras más imponentes del arte europeo medieval y renacentista.

Valladolid, presente en la gran noche de la moda

Cada primer lunes de mayo, el MET se convierte en el epicentro mundial de la moda con la Met Gala, un evento seguido por millones de personas. Lo que muchos desconocen es que, en ese mismo edificio, una pieza clave del patrimonio vallisoletano forma parte del recorrido habitual de visitantes y expertos.

La reja, silenciosa y majestuosa, observa desde hace décadas el paso de turistas, historiadores y ahora también de celebridades. Su presencia es un recordatorio de cómo el arte trasciende fronteras, pero también de las decisiones que marcaron la pérdida de patrimonio en su lugar de origen.

Hoy, la reja de la Catedral de Valladolid vive una segunda vida en Nueva York, lejos de la ciudad que la vio nacer. Convertida en pieza de museo, es admirada por millones de visitantes cada año, aunque su historia sigue despertando debate entre quienes la consideran un ejemplo de proyección internacional del arte español y quienes la ven como un caso paradigmático de pérdida patrimonial. 

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