Durante su etapa en el Fórum se gestó la publicación de un trabajo que resume el recorrido deportivo de Oscar Schmidt Becerra, fallecido este viernes
'Jugar como Oscar', el libro que nació en Valladolid para recoger la trayectoria de un jugador único
Durante su etapa en el Fórum se gestó la publicación de un trabajo que resume el recorrido deportivo de Oscar Schmidt Becerra, fallecido este viernes
Parecía impensable, pero Oscar Schmidt acumulaba éxitos deportivos con sus clubes, con la selección de Brasil o registros personales que siguen vigentes y no existía ningún trabajo escrito que recogiera todo eso. Durante su segunda temporada en el Fórum Valladolid, la editorial Grupo Libro propuso esa idea atraída por su vinculación con la empresa Fórum Filatélico, por entonces patrocinador principal del equipo vallisoletano. Jesús Fernández Prada, fundador de la firma filatélica de sombrío recuerdo por su desenlace conocido, se lo transmitió al jugador. Enseguida, Oscar contactó conmigo porque quería que yo fuera el encargado de hacer ese trabajo. Aquel auténtico regalazo me permitió transformar en carne y hueso a una leyenda, compartir horas, días, confidencias, que hoy están grabadas en las casettes que luego dieron forma al libro 'Jugar como Oscar'.
No se trataba de hacer una biografía como tal. Todavía, periodistas o directivos del baloncesto de aquella época, mediados de los 90, me consideran su 'biógrafo'. Pero no, solo fui un afortunado que recopiló su testimonio, fotografías, y datos para hacer un libro sencillo que rindiera tributo a un jugador irrepetible. El libro llevaba añadido una cinta de vídeo VHS con jugadas y momentos importantes en la historia de Oscar Schmidt. Y Oscar era tan exigente con el libro como en su dinámica de trabajo. No he visto un profesional igual. Con una disciplina férrea en alimentación, descanso, horas de tiro, entrenamiento... Todavía recuerdo una víspera de partido en el viejo Ciudad Jardin de Málaga con todos los jugadores en el autocar para regresar al hotel y Oscar tirando triples porque no lo dejaba hasta que encadenase una buena serie... o hasta que llegase el fallo.
Para elaborar el libro quedábamos en su casa de la urbanización El Pichón, la misma que ocupó en su día Arvidas Sabonis. Yo grababa las conversaciones y después cenábamos juntos, veíamos algún partido que estuviera disponible en la parabólica y marcábamos la agenda del día siguiente hasta completar su historia, que nació en Río Grande y, deportivamente en el libro, terminaba con su trayectoria en el Fórum aunque luego él siguiera su carrera en Brasil. El libro se presentó en el Club de Golf de Entrepinos (Simancas), en una jornada que mezcló unos partidos con equipos de la cantera del club en los que participó el propio Oscar con los chavales. El entrenador del equipo, Wayne Brabender, fue el encargado de hacer el prólogo. Oscar Schmidt sentía una especial consideración hacia Wayne, al que consideraba toda una leyenda. Después, en la relación entrenador-jugador hubo que limar ciertas asperezas porque en los esquemas de Brabender no encajaban tantas libertades defensivas y ofensivas para adaptar a un jugador como Oscar Schmidt y hacerle convivir en la cancha con otro talento como Andrei Fetissov. Pero bueno, aquello se pudo encauzar positivamente y Oscar me reconoció esa ayuda personal en la dedicatoria que me hizo del libro.

En la presentación del libro estuvo el presidente de la ACB, Eduardo Portela, que le impuso la medalla de oro de la Asociación. Portela, hombre de baloncesto recientemente homenajeado en la Copa del Rey, dijo en ese acto que Oscar era "el mejor jugador FIBA de la historia". Y lo limitó a la FIBA sencillamente ya que Oscar renunció a jugar en la NBA porque, en aquellos años, le impedían acudir a los torneos con la selección de Brasil. Y eso eran palabras mayores. El libro cuenta cómo se frustró su fichaje cerrado con el Real Madrid y cómo acabó finalmente en Valladolid tras varias intentonas anteriores a cargo del presidente Gonzalo Gonzalo. Oscar, finalmente, recaló en el Fórum y fue presentado en la oficina de Viajes Halcón de la calle Miguel Iscar. La firma de viajes era copatrocinadora del equipo y la directiva tuvo ese gesto. En su segunda temporada, los directivos que acababa de entrar en la gestión de club analizaron la situación económica, delicadísima, y diseñaron una nueva plantilla para la campaña siguiente en la que Oscar y su salario de entonces (sobre los 500.000 dólares), eran inasumibles.
Pero tanto el presidente José Manuel Muñoz, el vicepresidente Manuel Sánchez y el gerente Manuel Suárez se lo plantearon con el tacto que merece una estrella de esa dimensión. Organizaron una cena en el restaurante La Solana, junto a La Antigua, para explicarle la situación. Oscar lo entendió. Se montó un partido homenaje contra el CB Salamanca y la fiesta estuvo a la altura de su leyenda. Años después, Oscar regresó a Valladolid con el Flamengo y fue como una especie de reedición del homenaje. Oscar fue feliz en Valladolid y Valladolid tuvo el privilegio de disfrutar de un jugador de otra dimensión, como lo fueron los Davis y Cabrera de Huerta del Rey o más tarde el propio Sabonis.
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